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Estudiosos de la vida del obispo, como Monseñor
Jesús Delgado, sostienen que él fue un promotor del
reino de Dios, por lo que insisten en ubicarle en un término
medio, lejos de ideologías de izquierda y de derecha.
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El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Este 24 de marzo se cumplen 25 años de la muerte del Arzobispo
de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero.
Ahora que la feligresía se apresta a realizar actos conmemorativos
por lo emblemático del aniversario en sí, la curia salvadoreña
celebra además las últimas noticias que han llegado desde
Roma sobre el proceso.
Recientemente, la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe,
que durante años ha tenido bajo una concienzuda observación
todos los escritos producidos por Monseñor Romero hasta el día
de su muerte, dictaminó que éstos están apegados
a los principios de la Santa Iglesia y del evangelio.
La Comisión ha concluido que Romero no era un obispo revolucionario,
sino un hombre de la iglesia, del evangelio y de los pobres, manifestó
el postulador de la causa nombrado por el Vaticano, el obispo Vincenzo
Paglia, uno de los eclesiásticos más prestigiosos en la
Santa Sede.
La noticia resulta gratificante para la iglesia local, que desde que inició
la causa de beatificación está consciente de que se trata
de un asunto de fe y doctrina sólida.
Los homilías del fallecido arzobispo, a quien algunos consideran
un personaje emblemático de la historia contemporánea del
país, fueron considerados incendiarios en su tiempo, sobre todo
por los componentes de denuncia, que fueron rechazados por un sector y
manipulados por otro.
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La Comisión ha concluido que Romero
no era un hombre revolucinario, sino un hombre de la iglesia, del
evangelio y de los pobres, manifestó recientemente
monseñor Vicenzo Paglia, postulador de la causa de beatificación.
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Él mismo lo explica en su mensaje del 3 de junio de 1979, para
la misa de Pentecostés. Es divertido, yo he recibido esta
semana acusaciones de los dos extremos: de la extrema derecha porque soy
comunista, y de la extrema izquierda porque ya me estoy haciendo de derecha,
declaró antes de definir su posición. Yo no estoy
ni con la derecha ni con la izquierda. Estoy tratando de ser fiel a la
palabra que el Señor me manda a predicar.
Los expertos de la Santa Sede parecen estar de acuerdo ahora. Pero esta
certeza no existía hace algunos años, concretamente en 1995,
cuando la postulación de beatificación fue introducida a
la Congregación para la Causa de los Santos, la instancia que se
encarga del proceso.
Según Monseñor Jesús Delgado, vicepostulador de los
aspectos históricos de esta petición, y biógrafo
de Monseñor Romero, el caso fue trasladado, en ese momento, a la
Congregación de la Doctrina de la Fe, que es dirigida por el papable
cardenal alemán Joseph Ratzinger, para comprobar que el pastorado
del obispo estuviera apegado a la sólida doctrina de la iglesia,
lejos de teorías nuevas no aceptables.
Los escrcitos fueron estudiados exhaustivamente durante diez años,
lo que provocó que algunos promotores de la iniciativa temieran
que la causa estuviera perdida. Pero eso no ocurrió.
Para el actual arzobispo de San Salvador, Fernando Sáenz Lacalle,
la revisión de esos escritos no fue resultado de ninguna sospecha,
sino que es el procedimiento normal que se sigue en estos casos.
Como sea, el dictamen de la Iglesia certifica la idoneidad teológica
del pensamiento de Romero y da vía libre para que el proceso de
beatificación siga su marcha.
Una memoria desideologizada
Sáenz Lacalle sostiene el tiempo ha sido el mejor remedio para
que la memoria de su predecesor se sitúe en la dimensión
correcta.
Ahora se pueden analizar las cosas sin tanto apasionamiento que
en aquellos momentos concretos, dice el sacerdote español,
quien tuvo una relación muy cercana con Monseñor Romero
a tal punto de ser su confesor y guía espiritual.
Según éste, los años que precedieron al conflicto
armado fueron de gran conmoción, a tal grado que impidieron ver
a Monseñor Romero como lo que fue: un obispo al que le tocó
estar al frente de la Iglesia en los momentos más difíciles
de la historia de El Salvador.
Hoja de vida
Oscar Arnulfo Romero nació en 1917 en Ciudad Barrios, en el departamento
de San Miguel.
Estudió en Roma, Italia, en donde fue ordenado sacerdote,
de la orden Claretiana, cuando tenía 25 años. En 1943regresó
al país.
La primer parroquia de dirigió fue la de Anamorós,
en La Unión. Después fue enviado a San Miguel.
En 1974, fue nombrado obispo de la Diocesis de Santiago de María,en
Usulután, en donde
estuvo durante tres años.
Fue secretario de la Conferencia Espiscopal de El Salvador. En
1970, fue nombrado Obispo Auxiliar de San Salvador.
Cuando tenía 59 años, el 23 de febrero de 1977, fue
nombrado Arzobispo de San Salvador por el Papa.
Fue asesinado por un francotirador el 24 de marzo de 1980, justo
en los momentos que celebraba una misa en la capilla del hospital la Divina
Providencia, en la colonia Miramonte de San Salvador. Recibió un
impacto de bala en el corazón.
Recibió dos doctorados Honoris Causa. Uno por parte de la
Universidad de Gerogetown, en Estado Unidos, en 1978; y el otro en la
universidad de Lovaina, Bélgica, en 1980.

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