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| Dolor. María Teresa Guadrón, madre
del clérigo, despide entre lágrimas a su hijo. Foto
EDH |
Óscar Iraheta
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Recordado como una persona humilde, de grandes principios cristianos y
con mucho amor al prójimo, el sacerdote Mauricio Alfredo Cardona
Guadrón recibió el último adiós de sus familiares
y fieles.
El cuerpo del religioso de 37 años fue encontrado sin vida el pasado
viernes en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, en Tegucigalpa,
Honduras. No se han esclarecido cómo ocurrió el deceso.
Después de una misa que fue presidida por Monseñor Fabio
Colindres, decenas de amigos, familiares y feligreses acompañaron
al cuerpo de Cardona al cementerio de Los Ilustres, donde fue enterrado
en la cripta de los misioneros redentoristas del país.
Cardona era misionero del Santísimo Redentor e inició su
formación en la iglesia del Perpetuo Socorro, en el barrio Santa
Anita, donde se consagró como diácono.
En 1998, se ordenó como sacerdote y viajó hacia Costa Rica,
por dos años; luego dirigió una iglesia en Panamá,
donde trabajo cuatro años. Desde hace 25 días servía
en Honduras.
Investigación
Familiares del párroco dijeron que Cardona no padecía de
ninguna depresión, como dijeron agencias noticiosas desde el vecino
país, ya que días atrás les había expresado
que se sentía alegre de su trabajo pastoral.
Los parientes descartaron que el sacerdote se hubiera suicidado, pero
prefieren que las investigaciones y los resultados de los exámenes
forenses determinen cual fue la causa de su muerte.
El padre del clérigo, José Saúl Cardona, dijo a El
Diario de Hoy que estaba triste por lo sucedido, pero está
seguro de que su hijo descansa en el cielo.
Sobre la causa del deceso, dice que hay muchas preguntas, pero confían
en las investigaciones para esclarecerla.

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