Morena
Azucena
El Diario de Hoy
mlazucena@elsalvador.com
Los versos y relatos salvadoreños
han motivado a los críticos literarios nacionales y extranjeros
a tomarlos muy en cuenta para sus investigaciones.
En la última década del Siglo XX y el primer quinquenio
del XXI, estos especialistas se han dado a la tarea de analizar, desmenuzar,
recopilar, documentar e interpretar las creaciones de autores salvadoreños
de diversas generaciones.
Muestra de ello, son los múltiples ensayos, libros, diccionarios
y ponencias que se han centrado en las narraciones mágicas del
nicaragüensesalvadoreño Juan Felipe Toruño, las
creaciones ingeniosas de Salarrué, los versos de Roque Dalton,
la novela social de Manlio Argueta, y más recientemente los relatos
de muerte y vida de Claudia Hernández.
¿Cómo llegaron a nuestros autores? En el XIII Congreso Internacional
de Literatura Centroamericana (Cilca), que se realizó recientemente
en el país, varios amantes de las letras se dieron cita y revelaron
cómo llegaron hasta todos estos escritores.
El doctor en literatura Astvaldur Astvaldosson, del Departamento de Estudios
Hispánicos de la Universidad de Liverpool de Inglaterra, tuvo un
primer encuentro con país por la novela Cuscatlán,donde
bate la mar del sur de Manlio Argueta.
Astvaldosson, originario de Islandia, cuenta que tuvo referencias de la
obra por un crítico inglés. Una vez que la leyó,
se interesó en conocer a su autor. Vine al país en
1998. Conocí a Manlio, leí todo sobre él y le pedí
sus textos, porque me pareció que era uno de los escritores que
mejor retrataban al salvadoreño, comentó el experto.
Fruto de este interés, el islandés ya tiene lista una antología
poética completa del nacional. Creo que para entender la
novela de Manlio, primero hay que entender su poesía, aseguró.
Una pasión intelectual
Cristo Negro, la novela de Salarrué, fue el gancho que atrapó
a la puertorriqueña Sheila Candelario, una docente que labora en
Nueva York, Estados Unidos. Ese hombre proviene de un país
alucinante, dijo una vez que la leyó.
Esta experta también se interesó en la producción
literaria que se dio durante el conflicto armado. Y luego de que éste
terminó, Candelario le siguió la pista a los autores de
postguerra, tales como Claudia Hernández, Rafael Menjívar
Ochoa y Horacio Castellanos Moya.
Su colega salvadoreña Nilda Villalta también se ha especializado
en las letras contemporáneas. Sus estudios han sido divulgados
en la Universidad de Maryland y en el Instituto Smithsonian.
Villalta cree que el estudio de las letras locales en Norteamérica
ha tomado mucho valor en los últimos años. ¿La razón?
La presencia de grandes comunidades de compatriotas en las urbes estadounidenses.
Ahora hay universidades con departamentos de estudios centroamericanos.
Y es que las generaciones de salvadoreños que se han ido o han
nacido allá quieren saber de dónde vienen, puntualizó.
Los críticos lo hacen por pasión por las letras. Candelario
lo definió así: Esto no es una moda. Un crítico
de literatura centroamericana la estudia por afinidad intelectual. Esta
pasión te crea una necesidad de estar al día con lo que
ocurre en el país.
Espero una novela histórica
Ironizar a la muerte, exponer la violencia en las ciudades, reflejar
la complejidad de las relaciones y retratar el homosexualismo son algunas
de las constantes de la literatura salvadoreña de hoy.
Luego de que cesó el conflicto armado, los escritores empezaron
a explorar sus emociones más internas. Así, tenemos a los
máximos exponentes de esta nueva etapa: Jacinta Escudos, Claudia
Hernández y Horacio Castellanos Moya. La mayoría de
estos escritores van a lo interior , afirmó Nilda Villalta,
crítica literaria.
Otra de las características que ella menciona de la producción
de esta generación es que el escenario en donde se dan sus relatos
ya no es el campo, sino una ciudad que bien puede ser San Salvador o Cali,
en Colombia. Lo que pasa es que, luego de la guerra, nuestras ciudades
aumentaron los índices de violencia. No es que no sucedieran en
la guerra, simplemente no había tiempo de plasmarlas, las prioridades
eran otras, indicó la conocedora.
Villalta augura un mejor desarrollo de las letras salvadoreñas,
al igual que su investigación y crítica. Espero un
mejor desarrollo y creo como me dijo Manlio que en algún
momento surgirá una novela histórica sobre la guerra, que
esté a la distancia de las ideologías, subrayó.
El creador de un día en la vida
Manlio Argueta (San Miguel, 1935) es uno de los escritores más estudiados
por los críticos. Hay por lo menos unas 300 tesis, ensayos y libros
sobre sus obras.
- El Sagatara de cuscatlán
Janet Gold, una investigadora estadounidense, se ha empeñado en estudiar
la vida de Salarrué mientras vivió en Nueva York.
- De Muerte y esperanza
Claudia Hernández ha sido analizada por Ronald Nibbe, de la Universidad
de California, y Nilda Villalta, Universidad de Maryland.
- En Congresos
La literatura salvadoreña es eje de estudio en congresos nacionales
e internaciones. El XIII Cilca fue la cita más reciente.

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