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El salvador en perspectiva
Los problemas de El Salvador

Tenemos que advertir que el instinto materno se ha mantenido más fuerte que el paterno. Aunque sí hay casos de bebés abandonados y hasta asesinados por las madres, son la excepción y no la regla

Publicada 13 de marzo 2005, El Diario de Hoy



Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Todas las sociedades tienen problemas, sea que unos los ven desde la perspectiva de seres humanos creados divinamente por Dios y sujetos a sus leyes, que son la mayoría; o como alega la ciencia, que son animales únicos, desarrollados por un proceso que se llama evolución, que los dotó de una inteligencia superior a la de todas las otras formas de vida.

Sea lo que sea, no vamos a entrar en una discusión teológica sobre el origen de la especie homo sapiens, porque no creemos que esto es cosa de lógica ni de ciencia, sino de revelación. Los aceptaremos como son, y para los fines de este artículo, consideraremos que todos los hombres tienen el mismo origen, porque lo que intentaremos es ver las relaciones entre los hombres adentro de las sociedades que han desarrollado.

Desde luego la variedad de resultados logrados es casi infinito, desde el rancho de paja en la playa hasta el rascacielos de 100 pisos en que habitan miles de personas, y además existe la gran variedad de religiones aunque todas creen en el mismo Dios, pero con distinto nombre.

El primer paso para hablar de los problemas sociales es reconocer que la civilización ha transformado las costumbres e instintos de los hombres. La naturaleza mantenía a los hombres primitivos por medio de sus frutas y la cacería. Bastaba la agilidad física para suplir sus alimentos. El mandato básico materialista de la vida es sobrevivir y garantizar la supervivencia de la especie.

Dentro de la civilización donde la naturaleza, que en su mayor parte se encuentra entre edificios de cemento y calles asfaltadas, ya no podía sostener al hombre que tenía que idear cómo suplir sus necesidades, como manda el Antiguo Testamento, con el sudor de su frente. Esta simpleza básicamente es el problema de la humanidad. ¿Cómo suplir sus necesidades en un mundo civilizado, donde todos los frutos de la naturaleza, hasta los peces y frutales, son vedados porque tienen dueño?

El problema no consiste en corregir lo “no hay”, excepto en los casos raros de hambruna, inundaciones o sequías. El problema se deriva de la distribución. Tampoco diremos que es buena o mala, la realidad es que por una razón u otra no es equitativa, es decir, la naturaleza no es justa, en algunas partes sobra y en otras falta. Pero la naturaleza no toma en cuenta el concepto de justicia que es producto de la civilización y es muy estudiado en cuanto a las restricciones impuestas a los hombres por la civilización respecto a la propiedad.

Muchos de los instintos de los hombres han superado la adaptación a la civilización, pero hablando de El Salvador tenemos que lamentar que el instinto de hacerse cargo y proteger a los hijos es uno de los que se ha debilitado al grado de casi haber desaparecido. Tenemos que advertir que el instinto materno se ha mantenido más fuerte que el paterno. Aunque sí hay casos de bebés abandonados y hasta asesinados por las madres, son la excepción y no la regla. En cuanto a la irresponsabilidad paterna, es casi ubicua y universal entre nosotros.

Estudios recientes de la extrema pobreza en El Salvador confirman que la mayoría que la sufre es madre soltera o abandonada por los progenitores. Muy común es el caso de una vecina que anunciaba su próximo matrimonio, pero cuando informó al novio que estaba embarazada, desapareció para siempre. También hay otras madres solteras que traen niños al mundo sin saber cómo los sostendrán.

La solución a este problema, que junto con la corrupción es lo que más provoca la pobreza extrema, es muy difícil, porque sale de las propias raíces de la civilización. Evitar hijos se practica, pero aparentemete no basta, además la Iglesia lo prohíbe. Una sugerencia que ha sido observada en países de tendencia socialista es quitar los hijos a las madres solteras y darlos en adopción o el Gobierno los cría por su cuenta. Estas ideas no son apropiadas para Latinoamérica.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

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