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| Maestro. La imagen inconfundible del campeón
ruso mientras enfrentaba al rival de turno. Kasparov gobernó
el ajedrez mundial por más de 20 años. Foto
EDH |
DPA
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El ruso Garri Kasparov, número uno del mundo desde hace 20 años,
deja un hueco casi imposible de cubrir con su adiós al ajedrez
profesional anunciado tras ganar el torneo de Linares.
Kasparov se proclamó a los 22 años el 130. campeón
del mundo en la historia del ajedrez al batir en noviembre de 1985 a su
compatriota Anatoli Karpov por 13-11, y fue al mismo tiempo el ajedrecista
más joven en cabeza del ranking mundial.
Antes del histórico choque con Karpov, el ex campeón mundial
Mijail Botvinnik, antiguo mentor de Kasparov, le dio el último
consejo: Tú juegas sin duda mejor, pero mantén siempre
en el subconsciente que también puedes perder.
Kasparov nació el 13 de abril de 1963 en Bakú, Azerbaiyán,
que en aquel entonces formaba parte de la Unión Soviética.
Ascendió como un meteoro.
A los 12 años fue campeón de Azerbaiyán, a los 13
campeón de la URSS y a los 16 campeón mundial juvenil. En
1980, a los 17 años, obtuvo el título de Gran Maestro y
en 1982 era ya el número dos del mundo.
Con su eterno rival Karpov, Kasparov jugó en total
120 partidas de campeonato del mundo con un récord absoluto de
reflexión de 600 horas.
Desilusión
Kasparov se marcha ahora un tanto amargado por el caos que reina en el
mundo del ajedrez, que le impidió reconquistar el título.
El gran maestro ruso perdió la corona en 2000 ante su compatriota
Vladimir Kramnik y el planeado enfrentamiento contra el actual campeón
mundial de la FIDE, el uzbeko Rustam Kasimdzhanov, al final no se concretó.
El campeón ruso se fue afirmando que el ajedrez mundial atraviesa
una gran crisis y que no hay jugadores que puedan causar un impacto como
el de Bobby Fischer o él mismo.
Kasparov, que adora Linares, no olvidará nunca la localidad andaluza
donde debutó hace 15 años y volverá gustoso como
invitado de honor. Y mantendrá siempre en el recuerdo que de las
168 partidas que jugó en el Wimbledon del ajedrez sólo
perdió siete.

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