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Policías narran agresión

Caso Mariona. Dos agentes antinarcóticos relataron cómo fueron atacados por una turba de presos en 2002. A uno querían castrarlo, pero decidieron que “muriera lentamente”


Publicada 11 de marzo 2005 , El Diario de Hoy

En audiencia . Quince reos son enjuiciados por el asesinato de dos miembros de la Dan el 16 de diciembre de 2002. Foto EDH


Edmee Velásquez/D. González
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


La escena de cuatro policías antinarcóticos forcejeando y cayendo en manos de una turba de reos pareció pasar, como una película, por las mentes de los presentes ayer en la sala de jurados de los tribunales capitalinos.

Dos agentes de la División Antinarcóticos (Dan) que sobrevivieron al vejamen relataron cómo fueron apaleados y cómo perecieron sus compañeros Pedro Isaías Canizález y German Antonio Rodríguez, en diciembre de 2002, en el Centro Penitenciario La Esperanza.

Quince reos son procesados en el Tribunal 5o. de Sentencia de San Salvador por los crímenes, así como por intentar matar a los otros dos policías y borrar las evi-dencias.

El primer policía, identificado sólo como Centurión, relató que él y sus compañeros buscaban drogas en la celda uno del sector tres del presidio, situado al norte de la capital.

El agente era seguido por otros dos de sus compañeros cuando una turba de reos enardecidos intentó salir de sus celdas golpeándolas con tubos de hierro.

El agente Canizález pidió refuerzos por radio, mientras Rodríguez trataba de impedir que los presos salieran de la celda, cuya puerta casi habían abierto. Los presos lograron salir y los tres decidieron hacerles frente.

Los presos los agarraron y separaron a Centurión de sus compañeros, para llevarlo al segundo nivel y que no lo rescatara la policía. Relató que allí fue apaleado y desnudado. Como llevaba radio, sirvió como enlace entre los reos y la Dan hasta que fue liberado.

El otro sobreviviente, identificado sólo como Capricornio, se encontraba en otra parte del penal, por lo que tuvo oportunidad de esconderse momentáneamente, pero fue descubierto y apaleado hasta que llegaron a rescatarlo.

Tanto Centurión como Capricornio coincidieron en que los agresores tenían cubiertos los rostros.

Pero los imputados tienen en su contra el testimonio de un recluso, Miguel Contreras, que fue asesinado después de declarar en el tribunal y denunciarlos.

Ambos agentes declararon en el tribunal tras una división blanca, para que los imputados no pudieran reconocerlos. La sentencia se emitirá hoy.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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