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Los auxiliares de los viajeros

En La Hachadura. Varios menores combinan la jornada escolar con la tarea de ayudar a las personas que viajan hacia Guatemala a llenar la TIE. Los jóvenes se quejan de malos tratos


Publicada 11 de marzo 2005 , El Diario de Hoy

Ingenio. Dos muchachos se apoyan en un vehículo, afuera de las oficinas de Migración, para llenar los formularios. Foto EDH


Ronald Jovel
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


El mismo lapicero que les sirve para hacer las tareas escolares y copiar los trabajos en la escuela se ha convertido en su principal herramienta para ganarse unos dólares y de esa forma costearse los gastos de los estudios.

La Frontera La Hachadura, es una fuente de empleo para muchos adultos y también para algunos niños que han encontrado la forma de sacar provecho de ese punto limítrofe con Guatemala. Si hubiera que calificar de alguna manera el trabajo que realizan, sería asistente de los viajeros.

Cerca de 15 niños se dedican desde hace tiempo a ayudar a los turistas que necesitan salir del país para llenar la Tarjeta de Ingreso y Egreso (TIE), un formulario obligatorio para todos los que cruzan por la frontera.

Desde muy temprano, los jóvenes, en su mayoría originarios de ese lugar, salen al paso de quienes van al extranjero. “Ya llenó el papelito, si no yo le ayudo”, les dicen. Si aceptan, en seguida les piden el documento y con rapidez rellenan el formulario.

Los pequeños no exigen pago alguno por la ayuda. “Es voluntario, si la gente quiere nos da algo; a veces dan, pero hay otros que dicen que no llevan cambio”, expresó José Luis Salazar, de 10 años, conocido por sus compañeros como “El chalateco”.

José Luis lleva poco en esa actividad y aprendió a completar la TIE observando a los demás chicos. Por esta labor obtiene, sólo por la mañana, entre tres y cinco dólares; al mediodía se retira para ir a la escuela, donde cursa cuarto grado.

Servicio útil

Ninguno sabe explicar quien comenzó esa labor. Sólo contestan que el oficio lo enseñan unos amigos a otros. Sin embargo, algo que une a la mayoría de jóvenes es que si por la mañana permanecen en la frontera, por la tarde asisten a clases en la escuela local.

De una u otra manera, los pequeños brindan la asesoría que en la oficina de Migración no le dan a los viajeros. Una delegada de esa frontera explicó, que ellos no se encargan de llenarle el documento a la gente y que su obligación se limita a entregar el formulario para que lo rellenen.

Es entonces cuando la presencia de los menores se hace imprescindible para aquellos viajeros que no saben cómo llenar la TIE, o más aún ni siquiera saber leer ni escribir.

“Los niños de eso se mantienen, yo a ellos les pido que me llenen el formulario cuando viajo, porque así ellos le ayudan a uno y uno a ellos”, dijo Juan José Ortiz, quien iba hacia México.



“Los policías nos sacan a patadas de Migración”

A algunos agentes de la Policía Nacional Civil destacados en La Hachadura parece no simpatizarles la presencia de los pequeños que ayudan a los viajeros.

Luis Salazar, de 10 años. . Foto EDH

Al menos, así lo manifestaron algunos niños, quienes dicen que son víctimas de malos tratos por parte de los miembros de seguridad.

“No nos dejan ni que nos acerquemos a Migración, cuando entramos hay policías que nos sacan a patadas”, afirmó uno de los muchachos que no se identificó por temor a las represalias.

Identificados

Los menores tienen identificados a los agentes más violentos. Uno de ellos es “un cabito”, quien les insulta más a menudo y “cuando se le pelan los
cables”.

“A veces nos agarran y nos meten adentro de la oficina de ellos para revisarnos”, expresó otro de los chicos.

Según indicaron, los policías les amenazan constantemente con meterlos presos “por andar en asociaciones ilícitas”.

Aún así, hay algunos niños, como “Los corralitos”, dos hermanos muy conocidos en la zona, quienes toman su riesgo y cuando los agentes no se encuentran en el sitio llegan hasta las oficinas de Migración.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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