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| Ingenio. Dos muchachos se apoyan en un vehículo,
afuera de las oficinas de Migración, para llenar los formularios.
Foto EDH |
Ronald Jovel
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El mismo lapicero que les sirve para hacer las tareas escolares y copiar
los trabajos en la escuela se ha convertido en su principal herramienta
para ganarse unos dólares y de esa forma costearse los gastos de
los estudios.
La Frontera La Hachadura, es una fuente de empleo para muchos adultos
y también para algunos niños que han encontrado la forma
de sacar provecho de ese punto limítrofe con Guatemala. Si hubiera
que calificar de alguna manera el trabajo que realizan, sería asistente
de los viajeros.
Cerca de 15 niños se dedican desde hace tiempo a ayudar a los turistas
que necesitan salir del país para llenar la Tarjeta de Ingreso
y Egreso (TIE), un formulario obligatorio para todos los que cruzan por
la frontera.
Desde muy temprano, los jóvenes, en su mayoría originarios
de ese lugar, salen al paso de quienes van al extranjero. Ya llenó
el papelito, si no yo le ayudo, les dicen. Si aceptan, en seguida
les piden el documento y con rapidez rellenan el formulario.
Los pequeños no exigen pago alguno por la ayuda. Es voluntario,
si la gente quiere nos da algo; a veces dan, pero hay otros que dicen
que no llevan cambio, expresó José Luis Salazar, de
10 años, conocido por sus compañeros como El chalateco.
José Luis lleva poco en esa actividad y aprendió a completar
la TIE observando a los demás chicos. Por esta labor obtiene, sólo
por la mañana, entre tres y cinco dólares; al mediodía
se retira para ir a la escuela, donde cursa cuarto grado.
Servicio útil
Ninguno sabe explicar quien comenzó esa labor. Sólo contestan
que el oficio lo enseñan unos amigos a otros. Sin embargo, algo
que une a la mayoría de jóvenes es que si por la mañana
permanecen en la frontera, por la tarde asisten a clases en la escuela
local.
De una u otra manera, los pequeños brindan la asesoría que
en la oficina de Migración no le dan a los viajeros. Una delegada
de esa frontera explicó, que ellos no se encargan de llenarle el
documento a la gente y que su obligación se limita a entregar el
formulario para que lo rellenen.
Es entonces cuando la presencia de los menores se hace imprescindible
para aquellos viajeros que no saben cómo llenar la TIE, o más
aún ni siquiera saber leer ni escribir.
Los niños de eso se mantienen, yo a ellos les pido que me
llenen el formulario cuando viajo, porque así ellos le ayudan a
uno y uno a ellos, dijo Juan José Ortiz, quien iba hacia
México.
Los policías nos sacan a patadas de Migración
A algunos agentes de la Policía Nacional Civil destacados en
La Hachadura parece no simpatizarles la presencia de los pequeños
que ayudan a los viajeros.
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| Luis Salazar, de 10 años. . Foto
EDH |
Al menos, así lo manifestaron algunos niños, quienes dicen
que son víctimas de malos tratos por parte de los miembros de seguridad.
No nos dejan ni que nos acerquemos a Migración, cuando entramos
hay policías que nos sacan a patadas, afirmó uno de
los muchachos que no se identificó por temor a las represalias.
Identificados
Los menores tienen identificados a los agentes más violentos. Uno
de ellos es un cabito, quien les insulta más a menudo
y cuando se le pelan los
cables.
A veces nos agarran y nos meten adentro de la oficina de ellos para
revisarnos, expresó otro de los chicos.
Según indicaron, los policías les amenazan constantemente
con meterlos presos por andar en asociaciones ilícitas.
Aún así, hay algunos niños, como Los corralitos,
dos hermanos muy conocidos en la zona, quienes toman su riesgo y cuando
los agentes no se encuentran en el sitio llegan hasta las oficinas de
Migración.

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