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El acuerdo sobre el incumplimiento de la deuda argentina

Análisis. La renegociación de bonos incluyó condiciones nunca antes conocidas. Kirchner reaccionó entusiasmado, pero las impicaciones futuras de este caso pueden ser graves


Publicada 10 de marzo 2005 , El Diario de Hoy


Acuerdo. Kirchner con Rato, el presidente del FMI. Foto EDH


Larry Rother
BUENOS AIRES.
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com

Se necesitaron más de tres años de intermitentes negociaciones, amenazas, maniobras políticas y batallas legales, pero el mayor incumplimiento sobre deuda gubernamental en la historia finalmente terminó la semana pasada, cuando el gobierno argentino anunció que el 76 por ciento de sus acreedores había aceptado una propuesta que les pagará, en el mejor de los casos, 30 centavos por cada dólar.

El Presidente Néstor Kirchner, quien ignoró las sugerencias en el sentido de que buscara un expedito arreglo y asumió un enfoque de clara confrontación, describió, lleno de júbilo, la reestructuración de 102,600 millones de dólares en bonos que en su mayor parte están en poder de extranjeros, como “el mayor acuerdo de la historia” para un país en negociaciones con sus acreedores. En comparación, Rusia les ofreció a los poseedores de bonos la mitad de su dinero después de una enorme moratoria, en 1998.

“Sabemos que tenemos que librar una batalla en escala internacional para recuperar la confianza y la credibilidad”, dijo Kirchner . “Sin embargo, sabemos que este prestigio no se gana satisfaciendo a algunas potencias económicas, financieras o ideológicas”.

Las implicaciones de un acuerdo tan favorable para Argentina se extienden mucho más allá de la economía local, cuyo desplome en diciembre del 2001 dio paso a la moratoria y la prolongada crisis de la que el país apenas está saliendo. Abogados, economistas, aseguradores y comerciantes de bonos especulan que el ejemplo argentino podría alentar a otros países en desarrollo a que actúen de manera similar.

Otro estilo


Argentina optó casi desde el principio por romper con muchos de los procedimientos usuales en una renegociación de la deuda. No sólo no buscó un arreglo con el FMI y el Grupo de los 7, sino que presentó una propuesta unilateral a sus acreedores, evitó hacer tratos con un comité legislador y al final impuso en buena medida sus condiciones sobre los acreedores, los cuales estaban divididos y fragmentados.

“Los acreedores estaban cansados", dijo Claudio Loser, economista argentino que solía fungir como el director de la división del Hemisferio Occidental del FMI, en una entrevista telefónica desde Washington.

Unas cuantas horas antes de que se hiciera el anuncio, un portavoz del FMI, Thomas C. Dawson, describió la renegociación de la deuda como “una importante oportunidad para que Argentina avance, ya que aún hay mucho trabajo pendiente”.

El consejo del FMI, agregó, “está impaciente por averiguar el detallado estudio de la participación y no participación antes de efectuar un juicio y análisis finales”.

Con base en cifras del ministerio de Economía, los argentinos conforman el mayor grupo por sí solo de poseedores de bonos, con el 38.4 por ciento de los 152 tipos diferentes de bonos que entraron en moratoria. Algunos funcionarios aseguraron que el 97 por ciento de estos acreedores locales aceptaron la propuesta.

Inversionistas en Italia, Suiza, EE.UU., Alemania y Japón, en ese orden, conforman la mayor parte de los extranjeros que tienen activos argentinos. Ellos se mostraron mucho menos entusiastas con respecto a la propuesta, particularmente los italianos, pero al final, llegaron a la conclusión de que tanto con el FMI como con el gobierno de Bush en las márgenes, ellos tenían poca opción salvo por aceptar.

“Muchos tenedores minoritarios, en particular gente en edad avanzada, decidieron que no deseaban esperar otros dos o tres años para cobrar otros 15 ó 20 centavos de cada dólar”, destacó un abogado estadounidense que está involucrado en las negociaciones.

Nicola Stock, copresidente del Comité Mundial de Tenedores de Bonos Argentinos, se negó a ofrecer comentarios con respecto al arreglo. En una comunicación telefónica a Roma, uno de los portavoces de Stock dijo que menos del 30 por ciento de los 320,000 tenedores italianos de bonos había aceptado la propuesta y que, debido a eso, “estamos estudiando nuevas medidas para emprender una acción legal”.

No obstante, tratar de obtener más dinero de Argentina probablemente resulte difícil y costoso para quienes rechazaron su oferta, particularmente desde que el Congreso argentino aprobó una ley que vuelve ilegal el mejoramiento de las condiciones existentes. Además, la elevada tasa de aceptación por parte de otros acreedores tiene probabilidades de disuadir a cualquier corte de aceptar el argumento en cuanto a que Argentina actuó de mala fe.

Funcionarios de la localidad dijeron que con la renegociación, el gobierno podría regresar al mercado de bonos el mes entrante. Si bien ellos anticipan que el mercado se muestre receloso hacia ofertas iniciales, el mejoramiento de las condiciones económicas pudiera reducir las inquietudes con respecto a la capacidad del país para cubrir nuevas obligaciones, así como la deuda consolidada que ya existe.

No obstante, aún yacen varios obstáculos adicionales para Kirchner. No sólo debe empezar una nueva serie de negociaciones con el FMI y con empresas particulares de servicios públicos que buscan aumentos en las cuotas, sino también, si la economía va a seguir creciendo a un paso acelerado, atraer capital, sea de compradores de nuevos bonos, otros inversionistas, o ciudadanos argentinos, los cuales enviaron más de 100,000 millones de dólares al extranjero en los años previos al colapso.



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