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Tema del momento
Intento de crear nuevos derechos humanos

El documento tiene cosas muy buenas para la defensa de los derechos de la mujer, pero también cosas absurdas que promueven agendas pro aborto, antifamilia, marxistas.

Publicada 10 de marzo 2005, El Diario de Hoy

Julia Regina de Cardenal
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

En la Conferencia sobre la Mujer Beijing +10, que se lleva a acabo en estos días en la ONU, se intentó que los representantes de la Comisión del Status de la Mujer aceptaran una declaración enviada unos días antes de que comenzara dicha reunión sin siquiera haber tenido oportunidad de examinarla bien y mucho menos de llevarla a las negociaciones informales como se acostumbra.

Alterar de manera sorpresiva los procedimientos da lugar a serias dudas sobre los motivos detrás de estos cambios. Modificar las reglas de discusión sin previo aviso no envía una señal de confianza de que lo que se discute es transparente, abierto al respeto de la diversidad de opinión y la democracia. Esto más bien da la impresión de ser una manera de precipitar las resoluciones presionando con tiempos cortos a nuestros países.

Parece una estrategia para sacar algunas conclusiones sin que se discutan de forma abierta ni tener la apertura de dar la oportunidad para aclarar satisfactoriamente cualquier duda razonable sobre conceptos o terminología confusa. Esto debería de haber sido una pauta clara de que los gobiernos por prudencia, se protegieran deteniendo la decisión hasta tener tiempo de analizar a fondo el contenido, definiciones y alcances de esta declaratoria o resolución. Lo mínimo debería de haber sido pedir tiempo para que llegaran las delegaciones oficiales a Nueva York.

No habría habido nada que negociar cuando llegaran las delegaciones oficiales a la conferencia si no hubiera sido por la valentía de EE.UU., que pidió que se prolongara el plazo para dar una respuesta hasta la semana en la que se había planificado hacerla inicialmente.

Además, EE.UU., viendo el peligro al que se sometía a los países al aprobar esta declaración, propuso una enmienda y logró, sin ningún apoyo de los países supuestamente “amigos”, atrasar la decisión de la Comisión hasta la semana en la que originalmente se debían de llevar a cabo las negociaciones. Se pretendía que se reafirmara Beijing y Beijing + 5 en su totalidad, lo cual implicaba botar las reservas hechas por los países que las hicieron, atentando contra su soberanía.

El documento tiene cosas muy buenas para la defensa de los derechos de la mujer, pero también cosas absurdas que promueven agendas pro aborto, antifamilia, marxistas, que no tienen nada que ver con los derechos de la mujer y que los países que tienen constituciones que defienden la vida humana desde la concepción debe-rían de haber reservado.

Al relacionar Beijing con la Convención para la Eliminación de todo tipo de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), como lo hace la declaración propuesta para esta reunión, la convierte en un instrumento de presión para hacer que los países en donde aún no ha sido ratificada esta convención, sea adoptada, violentando su soberanía.

La CEDAW fue aprobada hace más de 20 años en El Salvador, pero su protocolo facultativo no. El Comité del Protocolo Facultativo de la CEDAW ha pedido en muchos países que lo han ratificado, que legalice el aborto, el lesbianismo, la prostitución y elimine la celebración del Día de la Madre, entre otros disparates.

Mientras no lo ratifiquemos, estaremos protegidos de interpretar la Convención de acuerdo con nuestra legislación y soberanía. Pero al adoptar declaraciones en conferencias internacionales que implican compromisos a escala mundial sobre asuntos que no han sido aprobados en la Asamblea Legislativa, ponemos en peligro nuestra Constitución y ordenamiento jurídico.

La propuesta hecha por EE.UU. era sencillamente para aclarar que no se estaban creando nuevos derechos humanos y que el aborto no era considerado como un derecho. EE.UU. pidiendo apoyo de países amigos llevó su firme y valerosa posición hasta el penúltimo día de negociaciones de esta declaración, en el que se vio obligado a retirar su propuesta por falta de apoyo.

En el último día de negociaciones se llegó a un consenso, pero varios países expusieron declaraciones interpretativas muy buenas que iban de acuerdo con la propuesta inicial de EE.UU., que la reiteró ampliamente por escrito también en el Informe del documento aprobado. Entre estos países se destacó Costa Rica con una explicación muy amplia de no apoyar el aborto. Otros países como Panamá declararon que no aceptaban la creación de nuevos derechos humanos. Nicaragua reafirmó los documentos anteriores, pero con reservas, protegiendo su soberanía. México también pidió que se respetara su legislación.

La falta de educación e intolerancia de los grupos feministas radicales de género de nuevo quedó en evidencia al abuchear a la representante de la Santa Sede, carcajearse y abuchear a EE.UU., cuando habló de su programa de ABC (abstinencia, ser fiel y como última opción el condón) y ovacionar a Cuba, país comunista contra la democracia y la libertad. Así concluyeron los primeros siete días de la conferencia que terminará esta semana.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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