Karina García
El Diario de Hoy
karinagarcia@elsalvador.com
Diez y media de la noche. Se va a la
cama como de costumbre. Se arropa, apaga la luz, cierra los ojos y espera
a que Morfeo le lleve a reposar en sus campos. Transcurren 45 minutos
y nada. Se coloca panza abajo, para ver si así el sueño
baja también...
Tres de la mañana. La situación no ha mejorado mucho. Ha
probado contando ovejitas, acostándose de mil formas: del lado
derecho, del izquierdo, boca arriba, sin cobija, sin almohada, con los
brazos cruzados, al pie de la cama y hasta se ha deslizado al suelo sin
suerte alguna...
Seis de la mañana. Llega al millón uno de ovejas y justo
cuando está a punto de dormirse, la alarma del despertador le anuncia
que tiene que prepararse para ir a trabajar. ¡Qué pesadilla!
Todos han sufrido el insomnio.
Este mal no se reduce a la incapacidad de conciliar el sueño o
al hecho de despertarse varias veces durante la noche, también
incluye la acción de dormirse por horas seguidas y despertar al
día siguiente con la sensación de que no se ha descansado.
De acuerdo con la siquiatra Margarita Mendoza Burgos, el insomnio está
relacionado tanto con la cantidad de horas que se duerme como con la calidad
de sueño que se experimenta. No todas las personas necesitan
la misma cantidad de tiempo para reponer energía. Hay unas que
necesitan más que otras, sostiene, pero aclara que los períodos
no deben exceder ni ser inferiores a un rango que oscile entre las cinco
y nueve horas.
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| Pequeñitos. Para saber si su bebé
está descansando bien, debe evaluar el peso y la talla. Para
ello, la mejor ayuda se la brindará el pediatra al que suele
llevarlo. Foto EDH |
Trastorno solidario
El sueño puede verse afectado por una variedad de razones. El estrés,
las preocupaciones, la cafeína, el abuso de alcohol y drogas, los
dolores generados por enfermedades; medicamentos como antigripales y algunos
antidepresivos pueden producirlo. La especialista indica que el mismo
miedo a no poder dormir puede generarlo.
El hambre, el exceso de comida, el uso de pastillas para evitarlo, roncar,
moverse demasiado y apretar la dentadura mientras se duerme son otras
situaciones que dificultan un buen descanso.
Mendoza Burgos dice que todos pueden padecerlo. Indica, sin embargo, que
hay quienes tienen mayores probabilidades de presentarlo. Las mujeres
son un ejemplo. Según la profesional, ellas son más propensas
a manifestarlo, sobre todo, después de dar a luz, pues desarrollan
un sentido de alerta que las hace estar mucho más pendientes del
entorno. Pero no son las únicas, también los hombres, ancianos,
niños y bebés.
En el caso de los infantes, la especialista añade que las motivaciones
pueden ir desde vivir en un ambiente tenso hasta sentir miedo, hambre
e incluso retener gases.
Para determinar si el niño tiene problemas para dormir, recomienda
que se evalúe la cantidad y la calidad de sueño del pequeño:
si tiene pesadillas, si se mueve mucho, si se sobresalta, si rechina los
dientes, si pasa somnoliento durante el día y si come bien.
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| Aburrirse. Esa es la clave para alcanzar el tan
anhelado sueño. Leer algo que no le resulte interesante o ver
una película que no vaya con su gusto pueden servirle.
Foto EDH |
Alguno de estos cuadros exige que un pediatra lo revise. No es aconsejable
darle medicamentos para dormir, ni siquiera naturales.
La recomendación es la misma para los adultos. Mendoza Burgos afirma
que primero se debe poner en práctica la higiene del sueño
(ver recuadro), y si el problema no se soluciona, acudir a un siquiatra.
Los sedantes pueden generar adicción, depresión, migraña
e irritabilidad. Además, tienden a suprimir una fase: la catártica,
lo que impide que haya un sueño reparador. Es durante
esa etapa en la que la mente procesa los problemas, tratando de resolverlos.
La siquiatra agrega que con el uso de pastillas no se ataca la raíz
del problema, porque no se combate su causa.
El insomnio no se debe tomar a la ligera. El sueño es vital. De
prolongarse el problema, puede provocar bajo rendimiento laboral y estudiantil
e incluso complicaciones siquiátricas, como doble visión,
escuchar voces y finalmente, locura.
Prevenga y combata
EL INSOMNIO
- Trate de que su habitación esté aislada del ruido, cuente
con una temperatura agradable y con cortinas que corten el paso de la
luz.
- No ingiera mucha agua antes de acostarse, así evitará
despertarse para ir al baño.
- De igual manera, evite comer demasiado o muy poco.
- Realizar ejercicios antes de irse a la cama puede quitar el sueño.
Lo ideal es hacerlos temprano por la mañana. De no poder poner
en práctica esta alternativa, calcule no ejercitarse dos horas
antes de dormir.
- Durante el transcurso del día, no tome siestas demasiado largas.
Una hora es lo máximo.
- Respete los ciclos de sueño. Trate de acostarse y levantarse
a la misma hora.
- Si padece de insomnio, no se automedique. No recurra a alternativas
químicas ni naturales. Lo ideal es poner en práctica estos
consejos y, si no resultan, acudir a un siquiatra.
- Si no puede dormirse, no se obligue. Realice alguna actividad que le
resulte aburrida.
Recuerde
- Procure que su cuarto invite al descanso. Evite realizar actividades
que puedan distraerlo, como ver televisión, jugar nintendo o trabajar
con su computadora portátil. Sobre todo, no las haga en la cama.

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