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Pesadilla agotadora

La dificultad para conciliar el sueño no se debe tomar a la ligera. Automedicarse puede ser muy peligroso, ya que genera adicción y produce daños físicos y mentales

Publicada 9 de marzo 2005 , El Diario de Hoy


Karina García
El Diario de Hoy
karinagarcia@elsalvador.com

Diez y media de la noche. Se va a la cama como de costumbre. Se arropa, apaga la luz, cierra los ojos y espera a que Morfeo le lleve a reposar en sus campos. Transcurren 45 minutos y nada. Se coloca panza abajo, para ver si así el sueño baja también...

Tres de la mañana. La situación no ha mejorado mucho. Ha probado contando ovejitas, acostándose de mil formas: del lado derecho, del izquierdo, boca arriba, sin cobija, sin almohada, con los brazos cruzados, al pie de la cama y hasta se ha deslizado al suelo sin suerte alguna...

Seis de la mañana. Llega al millón uno de ovejas y justo cuando está a punto de dormirse, la alarma del despertador le anuncia que tiene que prepararse para ir a trabajar. ¡Qué pesadilla! Todos han sufrido el insomnio.

Este mal no se reduce a la incapacidad de conciliar el sueño o al hecho de despertarse varias veces durante la noche, también incluye la acción de dormirse por horas seguidas y despertar al día siguiente con la sensación de que no se ha descansado.

De acuerdo con la siquiatra Margarita Mendoza Burgos, el insomnio está relacionado tanto con la cantidad de horas que se duerme como con la calidad de sueño que se experimenta. “No todas las personas necesitan la misma cantidad de tiempo para reponer energía. Hay unas que necesitan más que otras”, sostiene, pero aclara que los períodos no deben exceder ni ser inferiores a un rango que oscile entre las cinco y nueve horas.

Pequeñitos. Para saber si su bebé está descansando bien, debe evaluar el peso y la talla. Para ello, la mejor ayuda se la brindará el pediatra al que suele llevarlo. Foto EDH

Trastorno solidario

El sueño puede verse afectado por una variedad de razones. El estrés, las preocupaciones, la cafeína, el abuso de alcohol y drogas, los dolores generados por enfermedades; medicamentos como antigripales y algunos antidepresivos pueden producirlo. La especialista indica que el mismo miedo a no poder dormir puede generarlo.

El hambre, el exceso de comida, el uso de pastillas para evitarlo, roncar, moverse demasiado y apretar la dentadura mientras se duerme son otras situaciones que dificultan un buen descanso.

Mendoza Burgos dice que todos pueden padecerlo. Indica, sin embargo, que hay quienes tienen mayores probabilidades de presentarlo. Las mujeres son un ejemplo. Según la profesional, ellas son más propensas a manifestarlo, sobre todo, después de dar a luz, pues desarrollan un sentido de alerta que las hace estar mucho más pendientes del entorno. Pero no son las únicas, también los hombres, ancianos, niños y bebés.

En el caso de los infantes, la especialista añade que las motivaciones pueden ir desde vivir en un ambiente tenso hasta sentir miedo, hambre e incluso retener gases.

Para determinar si el niño tiene problemas para dormir, recomienda que se evalúe la cantidad y la calidad de sueño del pequeño: si tiene pesadillas, si se mueve mucho, si se sobresalta, si rechina los dientes, si pasa somnoliento durante el día y si come bien.

Aburrirse. Esa es la clave para alcanzar el tan anhelado sueño. Leer algo que no le resulte interesante o ver una película que no vaya con su gusto pueden servirle. Foto EDH

Alguno de estos cuadros exige que un pediatra lo revise. No es aconsejable darle medicamentos para dormir, ni siquiera naturales.

La recomendación es la misma para los adultos. Mendoza Burgos afirma que primero se debe poner en práctica la “higiene del sueño” (ver recuadro), y si el problema no se soluciona, acudir a un siquiatra.

Los sedantes pueden generar adicción, depresión, migraña e irritabilidad. Además, tienden a suprimir una fase: la catártica, lo que impide que haya un “sueño reparador”. Es durante esa etapa en la que la mente procesa los problemas, tratando de resolverlos.

La siquiatra agrega que con el uso de pastillas no se ataca la raíz del problema, porque no se combate su causa.

El insomnio no se debe tomar a la ligera. El sueño es vital. De prolongarse el problema, puede provocar bajo rendimiento laboral y estudiantil e incluso complicaciones siquiátricas, como doble visión, escuchar voces y finalmente, locura.


Prevenga y combata
EL INSOMNIO

- Trate de que su habitación esté aislada del ruido, cuente con una temperatura agradable y con cortinas que corten el paso de la luz.
- No ingiera mucha agua antes de acostarse, así evitará despertarse para ir al baño.
- De igual manera, evite comer demasiado o muy poco.
- Realizar ejercicios antes de irse a la cama puede quitar el sueño. Lo ideal es hacerlos temprano por la mañana. De no poder poner en práctica esta alternativa, calcule no ejercitarse dos horas antes de dormir.
- Durante el transcurso del día, no tome siestas demasiado largas. Una hora es lo máximo.
- Respete los ciclos de sueño. Trate de acostarse y levantarse a la misma hora.
- Si padece de insomnio, no se automedique. No recurra a alternativas químicas ni naturales. Lo ideal es poner en práctica estos consejos y, si no resultan, acudir a un siquiatra.
- Si no puede dormirse, no se obligue. Realice alguna actividad que le resulte aburrida.

Recuerde
- Procure que su cuarto invite al descanso. Evite realizar actividades que puedan distraerlo, como ver televisión, jugar nintendo o trabajar con su computadora portátil. Sobre todo, no las haga en la cama.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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