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Reconociendo méritos
Gracias, don Roberto Hill

Ahora... 36 años después, es un hecho la participación femenina en las primeras filas de las finanzas del país, no sólo en el Banco Cuscatlán, sino en todo el sistema bancario

Publicada 9 de marzo 2005, El Diario de Hoy

María Elena Sol Trujillo
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Gracias, don Roberto, por haber dado a la mujer salvadoreña un papel determinante en el desarrollo financiero de la nación.

Don Roberto Hill fue un visionario importante, claro, directo, valiente, sin dobleces, creativo, inteligente, gran trabajador en la dinámica social y económica de un país que en su momento despegaba de un letargo histórico, y dio —sin la menor duda— una participación sin referencia a la mujer en el campo financiero.

Un hombre vivo, lleno de sueños y voluntad, siendo uno de ellos el Banco Cuscatlán, en el cual conjugó una visión sostenible humana y laboral. El Banco Cuscatlán —“Banco de la Nueva Generación” como fue su nombre de origen—, encarnó el alma de este personaje.

Una actitud de gran dinámica bancaria, atendiendo al cliente con amabilidad, confianza, eficiencia, rapidez y visión de desarrollo.

En 1973 la mujer joven no tenía entrada en el campo financiero. Aun capaces, no ascendíamos de ser más que asistentes o secretarias.

No se le creía la capacidad de responsabilidad, de precisión, de coherencia, en ese mundo pragmático, pitagoriano de los números, al sexo femenino. Pero con este personaje, Roberto Hill... se abrió la oportunidad, sin duda, a la mujer joven y preparada, exponiéndola a un campo infinito de crecimiento, y yo fui su primer ejemplo.

En julio de 1973 don Roberto me ofrece la gerencia de la primera sucursal del Banco, la Agencia Caribe, “a pesar” de la duda y críticas de sus allegados, así como de su junta directiva. Él creía en una visión de mujer más allá de sus condicionamientos sociales como esposa, madre y reina de belleza, como era mi caso.

Históricamente se postulaba que una mujer, y además bonita, no era compatible con inteligencia, seriedad, eficiencia y mucho menos con la enorme responsabilidad de manejar el “dinero de otros”.

Ajeno a las críticas, asume “el riesgo”. ¡Bendito, don Roberto! Una etapa infinita se presentó ante mis ojos, y mis entonces estudios e intereses en economía encontraron un espacio claro y amplio para materializarlos.

Con mano firme me presentó las metas a lograr en el primer año. Su “riesgo” dejó de serlo a muy corto plazo, ya que las proyecciones que me había puesto para un año se cumplieron en cuatro meses. Con un equipo extraordinario de seres humanos más una visión progresista y de total fe, sólo el éxito podría ser la respuesta.

Ahora... 36 años después, es un hecho la participación femenina en las primeras filas de las finanzas del país, no sólo en el Banco Cuscatlán, sino en todo el sistema bancario. En nombre mío, como en el de todas ellas, le decimos...

MUCHAS GRACIAS, DON ROBERTO.

Una sociedad sin reconocimiento a los personajes que le dieron visión a su crecimiento es continuar en la visión miope del ignorante, que cree que lo grande nace en un día y que no exige ni esfuerzo ni trabajo.

 

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