|
María
Elena Sol Trujillo
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Gracias, don
Roberto, por haber dado a la mujer salvadoreña un papel determinante
en el desarrollo financiero de la nación.
Don Roberto Hill fue un visionario importante, claro, directo, valiente,
sin dobleces, creativo, inteligente, gran trabajador en la dinámica
social y económica de un país que en su momento despegaba
de un letargo histórico, y dio sin la menor duda una
participación sin referencia a la mujer en el campo financiero.
Un hombre vivo, lleno de sueños y voluntad, siendo uno de ellos
el Banco Cuscatlán, en el cual conjugó una visión
sostenible humana y laboral. El Banco Cuscatlán Banco
de la Nueva Generación como fue su nombre de origen,
encarnó el alma de este personaje.
Una actitud de gran dinámica bancaria, atendiendo al cliente con
amabilidad, confianza, eficiencia, rapidez y visión de desarrollo.
En 1973 la mujer joven no tenía entrada en el campo financiero.
Aun capaces, no ascendíamos de ser más que asistentes o
secretarias.
No se le creía la capacidad de responsabilidad, de precisión,
de coherencia, en ese mundo pragmático, pitagoriano de los números,
al sexo femenino. Pero con este personaje, Roberto Hill... se abrió
la oportunidad, sin duda, a la mujer joven y preparada, exponiéndola
a un campo infinito de crecimiento, y yo fui su primer ejemplo.
En julio de 1973 don Roberto me ofrece la gerencia de la primera sucursal
del Banco, la Agencia Caribe, a pesar de la duda y críticas
de sus allegados, así como de su junta directiva. Él creía
en una visión de mujer más allá de sus condicionamientos
sociales como esposa, madre y reina de belleza, como era mi caso.
Históricamente se postulaba que una mujer, y además bonita,
no era compatible con inteligencia, seriedad, eficiencia y mucho menos
con la enorme responsabilidad de manejar el dinero de otros.
Ajeno a las críticas, asume el riesgo. ¡Bendito,
don Roberto! Una etapa infinita se presentó ante mis ojos, y mis
entonces estudios e intereses en economía encontraron un espacio
claro y amplio para materializarlos.
Con mano firme me presentó las metas a lograr en el primer año.
Su riesgo dejó de serlo a muy corto plazo, ya que las
proyecciones que me había puesto para un año se cumplieron
en cuatro meses. Con un equipo extraordinario de seres humanos más
una visión progresista y de total fe, sólo el éxito
podría ser la respuesta.
Ahora... 36 años después, es un hecho la participación
femenina en las primeras filas de las finanzas del país, no sólo
en el Banco Cuscatlán, sino en todo el sistema bancario. En nombre
mío, como en el de todas ellas, le decimos...
MUCHAS GRACIAS, DON ROBERTO.
Una sociedad sin reconocimiento a los personajes que le dieron visión
a su crecimiento es continuar en la visión miope del ignorante,
que cree que lo grande nace en un día y que no exige ni esfuerzo
ni trabajo.

|