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Azul sin grana

Chelsea derrotó al Barcelona en un partido electrizante en Londres y lo borró de Europa

Publicada 9 de marzo 2005, El Diario de Hoy

Eto’o lamenta una ocasión perdida. Atrás, Xavi no lo puede creer.Foto EDH / AP

EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Un polémico gol de John Terry, que cabeceó un saque de esquina y se encontró con la ayuda del portugués Ricardo Carvalho, quien obstaculizó a Víctor Valdés, dio al Chelsea la clasificación tras derrotar por 4-2 al Barcelona, que se quedó sin cuartos de final cuando parecía que había evitado la debacle de un desastroso comienzo y tenía todo a favor.

En un gran partido, en el que el balón fue de área a área sin tregua, el Barcelona se fue de Europa por no limitar sus errores, frente a un equipo que hace de la eficacia su seña de identidad.

Con todo perdido, cuando el conjunto de Frank Rijkaard resbalaba hacia el abismo, tras encajar tres goles en poco más de un cuarto de hora, Ronaldinho apareció para demostrar por qué fue elegido el mejor jugador del mundo.

Porque, hasta que irrumpió el astro brasileño, el Barcelona sucumbió a la eficacia del Chelsea.

Eidur Gudjohnsen convirtió en gol la primera llegada del conjunto londinense, después de que Kezman aprovechase un resbalón de Xavi para el contragolpe (m.8).

Cinco minutos después, Frank Lampard recogió un flojo rechace de Víctor Valdés a un disparo de Joe Cole y encarriló la eliminatoria y, en pleno desconcierto azulgrana, Damien Duff pareció sentenciar el pase a cuartos con el 3-0.

En ese momento, cuando el Barcelona parecía colgar una nueva fecha negra de su calendario, respondieron con carácter sus estrellas y, sobre todo, Ronaldinho.

El Barcelona encontró un inesperado aliado en el portugués Paulo Ferreira, que despejó con la mano, de forma inocente, un balón colgado al área. Señaló el penalti Collina y no le tembló el pulso a Ronaldinho, para al 27’ por el 3-1.

Héroe. Los abrazos son para Terry, autor del cuarto gol.Foto EDH / AP

Doce minutos después, Ronaldinho sacó un disparo imposible al borde del área, tras amagar con la cadera y colocar el balón, con efecto, junto al poste, con Cech de asombrado: 3-2.

Fue un gran gol para dar la tranquilidad al Barcelona, pero el conjunto de Rijkaard no supo gestionar un marcador favorable y vivió con el pulso.

Llegó el Barcelona con claridad, pero no concretó, ni en una acción en la que Eto'o la envió a las nubes tras un disparo al poste de Iniesta y, un minuto después, se encontró fuera de Europa, por dos errores incomprensibles.

El primero; de Gerard, titular por su mejor juego aéreo, que no supo cómo tapar al central John Terry, y, el segundo, del árbitro asistente, que no quiso señalar el agarrón de Carvalho sobre Víctor Valdés.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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