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Amor fatal. Los devaneos acabaron con la brillante
carrera de Harry Stonecipher, hasta ayer hombre fuerte de Boeing.
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Chicago
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Quince meses después
de llegar a Boeing para dejar atrás una serie de escándalos,
Harry Stonecipher dejó ayer su cargo de presidente ejecutivo, forzado
por su relación extra matrimonial con una directiva de la firma.
La decisión sorprendió a los analistas de Wall Street, que
no habían tenido sino elogios para la gestión del ejecutivo,
a quien se le atribuye el éxito que ha tenido la compañía
en recuperar su posición de mercado y hacer subir el valor de sus
acciones.
El presidente de la junta de Boeing, Lew Platt, dijo que una investigación
interna determinó que la relación con la ejecutiva en sí
misma no viola el código de conducta que rige a los empleados de
Boeing.
Sin embargo, Platt señaló que los miembros de la junta directiva
consideran que los hechos son un reflejo del mal juicio de Harry
y que esto afectaría su capacidad de dirigir a la compañía.
Agregó que conocer los detalles de la relación hubiese implicado
una mancha en la imagen de la compañía, lo cual sí
constituye una falta a los códigos de conducta de la empresa.
Investigación
La investigación sobre el amorío comenzó luego de
que Platt y varios representantes legales de Boeing recibiesen información
anónima hace unos diez días.
La relación con la ejecutiva, cuya identidad no fue revelada, fue
de mutuo acuerdo, y no tuvo repercusiones en la administración
de la compañía y tampoco afectó el estatus de la
mujer en la empresa.
Según un comunicado de prensa de Boeing, Stonecipher, presionado
por la junta directiva, presentó su renuncia el domingo y designó
al principal ejecutivo financiero de Boeing, James Bell, de 56 años,
como presidente interino.
Platt destacó que ni la situación financiera ni el estado
de operaciones de Boeing, ambos con demostrada solidez, tuvieron nada
que ver con la renuncia de Stonecipher.
Sin embargo, los ejecutivos de Boeing consideraron que el presidente de
la empresa tiene el deber de sentar las normas de una conducta impecable,
tanto en lo personal como en lo profesional.
Para los analistas el celo con que se hicieron cumplir las normativas
de la empresa tienen que ver con la turbulenta historia reciente de Boeing,
marcada por los escándalos bajo la presidencia de Phil Condit.
Condit renunció a fines del 2003, sólo semanas después
de que se conociera del despido de Mike Sears, director financiero de
la corporación.
Sears había contratado de forma improcedente a Darleen Druyun,
con quien supuestamente negoció su incorporación a Boeing
mientras ésta trabajaba en el Departamento de Defensa de Estados
Unidos, donde se estudiaba un multimillonario contrato para aviones de
carga de combustible.
El mes pasado Sears fue condenado a cuatro meses de cárcel por
el caso, mientras que Druyun cumple actualmente una pena de nueve meses
de prisión (EFE).
La junta concluyó que los hechos hablan
mal de su criterio y podrían afectar su capacidad de conducicción
Lew Plat
Boeing

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