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El Diario de Hoy
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La mujer ya no sólo es musa, ahora es creadora.
Las artistas plásticas Mayra Barraza, Ana Urquilla, Carmen Elena
Trigueros y Natalia Domínguez son la prueba de ello.
Las cuatro forman parte de una nueva generación de creadoras que
proponen temas relacionados con la vida urbana, el viaje interno, mujeres
cotidianas y flores con ideas que van más allá de su belleza
estética.
Vida las convocó para dialogar sobre la participación actual
del género en las artes plásticas nacionales. Ellas coincidieron
que sus antecesoras no tuvieron oportunidades para formarse debido a los
roles tradicionales.
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| La realidad. Son artista, madres, esposas y trabajadoras.
Ellas hacen todo lo posible para equilibrar estos roles y disfrutar
su vocación. Foto EDH |
La mujer, como tema en las artes, ha sido abordado generalmente
por los hombres, y se ha centrado en la exaltación de la fertilidad
y como objeto decorativo.
Cuando proponen ideas y conceptos estéticos diferentes, las cuatro
por separado se enfrentan a la incomprensión, censura
y poca apertura de los espacios disponibles.
A pesar de ello, hay avances y retos. Ellas quieren que se mejore la educación
artística para que los salvadoreños sean más receptivos
y que el gremio plástico se una en aras de su fortalecimiento.
Carmen
Elena Trigueros
Artista plástica
Estamos en pañales
Esta
artista enamorada de la pintura ha aprendido a equilibrar su tiempo
para complacer sus pasiones artísticas, sin descuidar las obligaciones.
Equilibrio que para las pintoras es crucial, pues la mujer sigue siendo
considerada la responsable de los roles familiares, al menos en un
80%.
Hay más hombres que mujeres plásticos (...) desde
siempre, ellos han tenido más oportunidades y más tiempo.
Y eso, en todas las profesiones, expresó.
La obra de Trigueros también ha sido rechazada por la generalidad
del público salvadoreño. Recientemente dedicó
su creación al tema de la servidumbre como un rol difícil
de cumplir y muy necesario en esta sociedad. Aquí no
lo valoraron, me dijeron que pintaba bonito pero que nadie compraría
domésticas, agregó. Ese mismo trabajo fue apreciado
por extranjeros.
Ella desea que los gobiernos y la empresa privada inviertan en la
educación artística. Además, propone a las instituciones
privadas y públicas apoyar a los periodistas para que se tecnifiquen
en el tema cultural y contribuyan, después, con la educación
y la crítica especializada. |
Ana
Urquilla
Artista plástica
Hay que educar al público
La
subdirectora de programación del Museo de Arte de El Salvador
lamenta que la falta de educación artística mantenga
al público salvadoreño con un desfase cultural de aproximadamente
40 años. ...conceptualmente, la mayoría de la
gente no está desarrollada. No ve más allá de
lo puramente estético y técnico, enfatizó.
Acepta que son raras las creadoras que van más allá
de ese nivel puramente decorativo.
Desde este punto de vista, las artistas contemporáneas ofrecen
muestras de arte elitista, pues el público que
logra entender el discurso propositivo de sus obras es bien reducido.
A ello, Urquilla suma la censura y la falta de confianza por parte
de la generalidad de los galeristas salvadoreños. Irónicamente,
la mayoría son mujeres. Ella se vio forzada a cambiar la forma
de transmitir sus mensajes, ante el rechazo a sus fotografías:
Eran autorretratos, desnudos en tamaño natural,
explicó.
Urquilla aplaude que a nivel mundial las mujeres se consolidan como
artistas plásticas. Hay algunas que han despuntado con discursos
mucho más fuertes que los hombres. |
Natalia
Domínguez
Artista Plástica
Más allá del arte decorativo
Esta
joven, quien estudió artes en México, piensa que las
mujeres salvadoreñas no han participado tanto en la historia
de la plástica nacional.
Lo anterior se debe a que la mayor parte del tiempo se han dedicado
más al hogar y a los oficios.
En cuanto al abordaje del tema femenino en la pintura, piensa que
muchas se han valido del rol de modelo para abrirse camino.
Su propuesta artística va más allá de los bodegones,
pero sabe que en este país la gente prefiere mil veces
seguir viendo los cánones a ver un discurso agresivo y propositivo.
Y agrega que estamos en una etapa en que el arte se está
convirtiendo en algo más decorativo, dice.
Natalia es madre de una niña y un niño, y sabe que es
difícil combinar su vocación de artista con ese rol
y el de esposa. Ésto lo prueba al relatar cómo su pareja
le preguntó cuántas noches saldría, a qué
horas regresaría y con quién dejaría a los pequeños
mientras ella iba al Teatro Presidente.
Hacé lo que querrás, pero no podés olvidarte
que sos mamá, resaltó. |
Mayra
Barraza
Artista plástica
No somos objeto de deseo
Mayra
dice que en el pasado la mujer en las artes era considerada como objeto
de deseo y asociada con la madre tierra y su culto a la fertilidad;
si bien, este concepto ha sido bastante superado, existen artistas
que aún tienen esta visión.
La exposición de Miguel Ángel Orellana, (mis respetos
al maestro) representa a la mujer como objeto del deseo y creo que
ésta no es la manera de ver a la mujer vigente, sostiene.
Para ella, el mal llamado género débil es un ente activo
que puede expresar, de manera diferente, los temas como el deseo femenino,
la maternidad y la menstruación. Para difundir el arte contemporáneo
de la mujer, Mayra dice que la red de las Casas de la Cultura es una
opción para darlo a conocer. Dijo que las ONGs feministas
podrían dar un mejor apoyo a las artistas.
Barraza, formada en la Escuela Corcorán, Washington, cree que
es difícil mantener un equilibrio entre la casa y la carrera.
Al final, la prioridad siempre es el hogar. Su deseo lo resume en
una frase de la escritora británica Virginia Woolf: Lo
quiero todo: amor, hijos, aventura, intimidad y trabajo. |
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