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En el aire. Cruzar puentes de sogas entusiasmó a la mayoría
de asistentes.
Foto EDH
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Wenceslao Martínez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Muy diferente a la vida acostumbrada. Más de un
centenar de adolescentes pasó el fin de semana en una zona montañosa
y, lejos de descansar, pusieron a prueba sus habilidades en distintas
áreas.
Ellos participaron en el Campamento Juvenil de Técnicas de Sobrevivencia,
organizado por la Segunda Brigada de Infantería y la Secretaría
Nacional de la Juventud.
Los asistentes eran alumnos de diferentes instituciones educativas. Ahí
se conocieron, compartieron esfuerzos, aprendieron a trabajar en equipo
y asimilaron una parte de la vida militar.
Agotador
El equipo anfitrión vestía uniformes verdes.
Eran soldados, oficiales y clases. Acompañaron a los jóvenes
desde la mañana del sábado a una propiedad situada entre
Santa Ana y Sonsonate. Ahí, estaban montadas las tiendas de campaña,
servicios sanitarios y equipos de adiestramiento.
Desde que llegaron, los estudiantes se ordenaron en grupos de 14.
Era prohibido fumar o alejarse de los grupos. Los recibieron con un vaso
de chocolate caliente que la mayoría aceptó agradecida.
La humedad del ambiente causaba frío.
La banda de música de la guarnición los recibió y
hubo un concierto. La nubosidad fue compañera de los asistentes
en ambas jornadas.
Sonriente, el coronel José Antonio Fagoaga, comandante
de la Segunda Brigada de Infantería, explicó que por grupos,
adiestraron a los participantes en primeros auxilios, manejo de brújula,
paso de puentes hechos con sogas, nudos, cultivos escolares e incluso
hubo formación espiritual.
La noche la pasaron en tiendas de campaña, para continuar el domingo
con la capacitación.
Nunca sabemos cuándo nos puede servir lo que aprendimos,
expresaba un educando sudoroso pero muy satisfecho.
Conocí a muchas niñas de mi
edad y nos hicimos amigas. Aprendí muchas cosas muy útiles
Liliana Tobar
Estudiante
Habrá oportunidades para más adolescentes
Entusiasmo y satisfacción son las palabras que
resumen las sensaciones de los participantes al concluir el fin de semana.
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Práctica Los primeros auxilios fueron parte de la preparación.
Foto EDH
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El hecho de poner a prueba la pericia y resistencia física
motivó a muchos a incorporarse a las pruebas.
Fernando admitió el domingo que los fines de semana salía
con jóvenes de conducta inadecuada.
En el campamento de sobrevivencia conoció a nuevos amigos y aprendió
a compartir.
Su optimismo era tanto como el del coronel Antonio Fagoaga que ya espera
el fin de mes para impulsar una actividad similar. Coordina con las autoridades
del Ministerio de Educación y el programa País Joven, la
asignación de adolescentes provenientes de otras instituciones.
Queremos estimular a los escolares que puedan estar en camino de
desviarse de las buenas costumbres, indicó.
Jonathan, un adolescente, estaba cansado pero feliz. Cruzar puentes de
cuerdas, convivir con otros chicos sanos y adquirir conocimientos de sobrevivencia
le abrió espacio al optimismo.
Hoy confía en que varios de los asistentes al convivio puedan reunirse
posteriormente.
Sería bueno organizarnos, pedir ayuda a los soldados y hacer
caminatas o servicios a comunidades rurales, manifestó.
Es precisamente una de las metas de este tipo de actividades. Estimular
el seguimiento por iniciativa de los capacitados.

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