|
Rodrigo
Chávez
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Uno de los principales peligros que afronta el TLC entre Centro América
y Estados Unidos (CAFTA), en la lucha por su aprobación en el Congreso
estadounidense, es la proximidad de la votación por la renovación
del TPA.
El TPA (Trade Promotion Authority o Fast Track) es una ley que permite
que los acuerdos comerciales firmados por el Presidente estadounidense
sean aprobados o rechazados en su totalidad por el Congreso, sin ningún
tipo de modificación.
El TPA expiró en 1994 y fue renovado en 2002. En la Cámara
de Diputados, la administración de George W. Bush consiguió
la renovación del TPA con 215 votos en favor y 214 votos en contra.
Sin embargo, el TPA expira de nuevo en junio de este año.
Entonces, si la pelea por la aprobación del CAFTA se prolonga hasta
mayo o junio, se uniría con la lucha por lo renovación del
TPA. Si eso sucede, el CAFTA podría afrontar problemas. En la actualidad
el poder en la Cámara de Diputados está distribuido de la
siguiente manera: 232 republicanos, 201 demócratas, un independiente
y existe una diputación aún sin un representante electo.
La mayoría simple se obtiene con la mitad más uno de los
diputados presentes.
Tanto para aprobar el CAFTA como el TPA, la administración Bush
deberá hacer concesiones especiales. Por ejemplo, cinco minutos
antes de que terminara la sesión para la aprobación del
TPA en 2002, había 215 votos en contra y 210 en favor. Entonces,
los líderes republicanos de la Cámara de Diputados, Dennis
Hastert, Richard Armey y Tom DeLay, firmaron una carta dirigida al diputado
republicano de Carolina del Sur, Jim DeMint, prometiendo protección
para el sector de textiles.
Esta oferta logró captar los votos de otros republicanos, como
el diputado Robin Hayes, de Carolina del Norte. Además, la administración
Bush ofreció varios tipos de beneficios y protecciones a distintos
productos, desde naranjas hasta leche.
Claramente, la renovación del TPA este año obligará
de nuevo a la administración Bush a dar concesiones especiales
a diputados indecisos. El problema es que el CAFTA también va a
requerir que se hagan concesiones especiales. Sin embargo, existe sólo
cierta cantidad de concesiones que se pueden hacer. Por ello, si la administración
Bush tiene que invertir demasiadas concesiones para el TPA, tendría
pocas armas para lograr la aprobación del CAFTA. Esto podría
hacer que la votación del CAFTA se complique y por eso es muy importante
que ambas votaciones no se junten. Además, es lógico que
para el Gobierno estadounidense el TPA tenga prioridad sobre CAFTA.
Además de otorgar concesiones especiales a ciertos estados, la
otra arma de la administración Bush es la seguridad nacional. El
argumento del gobierno americano es que las sociedades libres no crean
terroristas y un primer paso para tener una sociedad libre, es el libre
comercio.
Por ello, los tratados de libre comercio son herramientas de estabilidad
política y de democratización para los países en
desarrollo. Esta estabilidad política se traduce en mayor seguridad
nacional para Estados Unidos y después del 11 de septiembre, esta
es la prioridad más importante.
Por ejemplo, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Zoellick
(2001-2005), durante la negociación del CAFTA dijo: Los tratados
de libre comercio ayudan a crear los bloques necesarios para el desarrollo
sostenible, que incluyen derechos de propiedad, Estado de Derecho, y mayor
competencia. El libre comercio se trata de libertad y de sociedades abiertas.
Estos valores son el corazón de las reformas que Estados Unidos
desea impulsar y son parte de nuestra agenda de desarrollo. Desde Johanessburgo
hasta San Salvador, Estados Unidos está abriendo un nuevo camino
de prosperidad, Estado de Derecho y libertad.
En la aritmética del Congreso, 71 diputados republicanos votaron
en contra de los tratados de libre comercio durante la administración
Clinton. Este número se ha reducido a 21 durante la administración
Bush. Por lo tanto, la administración Bush puede conseguir cerca
de 210 votos de su partido para la aprobación del CAFTA.
En el Partido Demócrata, existen 22 diputados que están
abiertamente en favor del libre comercio. Por lo tanto, el número
de votos necesarios para aprobar el CAFTA existen. Sin embargo, estos
votos pueden aumentar o disminuir dependiendo de cuantas concesiones especiales
tenga disponibles la administración Bush.
Por lo tanto, la pregunta pendiente es: ¿Cuántas concesiones
requerirá la renovación del TPA y cuántas estarán
disponibles para el CAFTA?
*Columnista de El Diario de Hoy.

|