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Carlos
Balaguer*
El Diario de Hoy
pintorbalaguer@hotmail.com
Riega
la flor de tu alegría, dijo el sapo al jardinero. Después
vendrá el sol a abrirla; la brisa, a robar su perfume; las abejas,
a beber su miel, y el amor, a abrir su corola. De igual forma el jardinero
de las estrellas riega día a día la rosa de tu alma. Entonces
debes también florecer como lo hace la mansa llanura.
Después el sapo agregó:
Mas no vengas y cortes del campo alguna margarita, para arrancar
uno a uno sus pétalos puros. Todo para ir preguntando, cual necio
aprendiz de tonto, si la vida te quiere o no te quiere.
No destroces el corazón del ser amado, preguntando si te ama o
no te ama, como lo hicieras con la indefensa flor del llano. Simplemente
aspira su perfume y su ilusión, admira la mágica luz de
sus pétalos y así sabrás si aquella flor maravillosa
nació para ti...
Ésa es la imposible flor del deseo. Aquella que crece en algún
remoto solar de la esperanza. Aquella que abrió sus pétalos
la última mañana de tu ilusión. La misma que en la
seca llanura de los años se abrirá un día, la vean
tus ojos o no la vean.
De igual manera la dicha se abrirá en algún lugar de la
existencia donde la encuentre tu corazón o no la encuentre, la
toquen tus manos o no la toquen...

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