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Palabras
La imposible flor del deseo

No destroces el corazón del ser amado, preguntando si te ama o no te ama

Publicada 8 de marzo 2005, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer*
El Diario de Hoy

pintorbalaguer@hotmail.com

—Riega la flor de tu alegría, dijo el sapo al jardinero. Después vendrá el sol a abrirla; la brisa, a robar su perfume; las abejas, a beber su miel, y el amor, a abrir su corola. De igual forma el jardinero de las estrellas riega día a día la rosa de tu alma. Entonces debes también florecer como lo hace la mansa llanura.

Después el sapo agregó:
—Mas no vengas y cortes del campo alguna margarita, para arrancar uno a uno sus pétalos puros. Todo para ir preguntando, cual necio aprendiz de tonto, si la vida te quiere o no te quiere.

No destroces el corazón del ser amado, preguntando si te ama o no te ama, como lo hicieras con la indefensa flor del llano. Simplemente aspira su perfume y su ilusión, admira la mágica luz de sus pétalos y así sabrás si aquella flor maravillosa nació para ti...

Ésa es la imposible flor del deseo. Aquella que crece en algún remoto solar de la esperanza. Aquella que abrió sus pétalos la última mañana de tu ilusión. La misma que en la seca llanura de los años se abrirá un día, la vean tus ojos o no la vean.

De igual manera la dicha se abrirá en algún lugar de la existencia donde la encuentre tu corazón o no la encuentre, la toquen tus manos o no la toquen...

 

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