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| Puras rancheras. El mariachi estuvo a la altura,
Vicente Fernández pidió una prolongada ovación
para ellos. Foto EDH |
Gesell Tobías
El Diario de Hoy
gtobias@elsalvador.com
Treinta canciones incluyó el repertorio que Vicente
Fernández ofreció el sábado en el Gimnasio Nacional,
e igual número (o tal vez un poco más) de tequilas se saboreó
el artista mientras interpretaba temas como Volver, volver, La ley del
monte y Sigo siendo el Rey.
La euforia subía cada vez que Chente daba las gracias o hacía
un gesto que simulaba el cariño que le tiene al público
salvadoreño, a quien denominó mi familia. Así,
permaneció inclinado, en el centro del escenario, por 15 segundos,
mientras era ovacionado.
Fernández cantó por espacio de tres horas. La gente no quería
que se fuera. Sólo los que llegaron al Gimnasio podían entender
y vivir la emoción de estar junto al Rey de las rancheras interpretando
Mujeres divinas.
No hubo canción que no tuviera el acompañamiento de los
fans del mexicano, que una vez más, quedaron fascinados con su
ídolo.

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