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El Barraza hizo lo suyo, pero no alcanzó

Águila volvió a defraudar a su fiel afición anoche. Porque a pesar del mal momento del equipo, los aficionados migueleños siguen mostrando una fidelidad a pruebas de balas, de desencanto, de frustraciones… Todo amor. 

Publicada 6 de marzo 2005, El Diario de Hoy

Para los ojos. Las animadoras de Nash fueron las más aplaudidas. Foto EDH


Miguel Ventura
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Y anoche lo demostraron. Desde el incio del encuentro se desgarraron la garganta animando a su equipo. En el costado norte del Juan Francisco Barraza, la Súper Naranja, acompañada de otro centenar de personas, no paraba de vivar y empujar al equipo.

Y más cuando Alejandro Sequeira y Fabio de Azevedo hacían de las suyas y dejaban tirados a sus marcadores santanecos y llevaban peligro al área.

Pero, de un momento a otro, llegó la tragedia. El portero Henry Hernández, inexplicablemente, soltó un balón en el área y éste se fue despacio, para sufrimiento de la afición, hasta el fondo de la portería. Era un 0-1 ingrato para esa fiel afición.

Pero si los santanecos pensaron que eso iba a dejar mudo el coloso oriental se equivocaron de cabo a rabo. Porque el ambiente siguió igual. Es más, el Barraza se convirtió, todo, en técnico.

Mientras, el “Chiqui” García hacía lo suyo.

El segundo tiempo encontró a la grada esperanzada. Pero llegó el 0-2 y un pequeño sector de la afición comenzó el éxodo del Barraza. Unos se iban culpando a los jugadores por su desidia y eximían de toda responsabilidad al técnico argentino.

Opiniones encontradas

Otros, en cambio, decían que la idea del proceso que tiene el Chiqui es peligroso y que, incluso, los puede llevar al descenso.

Donde sí se encontró consenso fue en el deseo de la afición de un equipo ganador, de jugadores que, según ellos, den lo mejor de ellos y que seand eterminantes. “Como los de Municipal Limeño”, decían algunos.

El tercer gol fue el doloroso colofón para los más fieles. Poco a poco, el estadio fue desalojado. Cabizbajos, conscientes de que habían perdido a las cabales, porque, decían, FAS había aprovechado las ocasiones a gol y Águila echó al traste las que tuvo.

La derrota caló hondo. Pero cala más el hecho de no gritar un gol desde hace más de 400 minutos, y de no celebrar una victoria aún en el Clausura 2005.

Felices. Los hinchas de FAS se fueron anoche contentos. Foto EDH

Trabajando. Carlos Cavaganaro siempre observando jugadores.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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