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Impacto. La empresa da trabajo a siete personas en
su taller, ubicado en la colonia Jardines de la Sábana, en
Ciudad Merliot . Foto EDH
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Pablo Balcáceres
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Latin Crafts Artesanías
está mentalizada en renovar las manufacturas salvadoreñas
hechas con base en cuero.
Esta pequeña empresa se prepara para competir en Estados Unidos
y Europa con su nueva línea de artículos elaborados a mano
con cuero reciclado.
La adopción del material le permitirá competir con un mayor
margen de acción en los mercados internacionales. La meta es granjearse
un espacio privilegio sobre los decorativos chinos, de bajo costo.
El cuero reciclado está en boga por la preferencia en el
extranjero de productos amigables con el medio ambiente.
Es un producto que sustituye al hecho de plástico
y resina; y además se puede vender a un bajo precio, afirmó
la gerente general de Latin Crafts Artesanías, Rosalina Alvarado.
La empresaria añadió que, con la asesoría de Aid
To Artisans (ATA), trabajan con miras a satisfacer los gustos del consumidor
internacional.
Los colores vivos, la concepción de artículos artesanales
y al mismo tiempo útiles, más la creación de valor
agregado son las lecciones aplicadas.
Sacamos colores vivos y lavables, además de texturas flexibles.
Es la tendencia mundial. El tinte le soporta todo, no es tóxico.
De esta manera, los productos se pueden utilizar en actividades que involucran
la alimentación humana, como portavasos y manteles, explicó
Alvarado.
La tendencia del mercado es que no se busca sólo decoración,
sino artesanías útiles. Debemos tener productos innovadores
y el cuero reciclado es el nuestro, añadió.
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Cadena. Los empleos indirectos que genera la empresa
son más de 1,200, en 300 talleres que sirven de proveedores.
Foto EDH
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El impulso de esta materia prima en la manufactura no
es arbitrario. Latin Crafts Artesanías -que asegura ser pionera
en este ramo- apuntó que desde 1998 trabajan con las tenerías
y empresas productoras para perfeccionar las técnicas de elaboración.
En 2001, se presentó la primera artesanía de este tipo.
Hasta la fecha, Alvarado las ha exportado hacia Estados Unidos, en donde
ha gozado de buena aceptación.
La empresa exporta también hacia Centroamérica. En el caso
de Estados Unidos, diseña productos tanto para el mercado étnico
como para el de los ciudadanos de ese país.
Las líneas que produce son tres: la decorativa, la utilitaria y
la de accesorios personales.
Los artículos más producidos son cortinas de baño,
servilleteras, portavasos, portalápices, decoración, pulseras,
collares, banquitos de teka y carteritas en todos los estilos.
Trampolín
El devenir de la firma se remonta a 1990, cuando Alvarado se dedicaba
a la confección textil.
Tras realizar un curso en Estados Unidos para montar su propia empresa,
se especializó en artesanías. Al regresar al país
fundó Artesanías El Rosal. En 1995 se cambió el nombre
a Latin Crafts Artesanías.
El primer puesto de venta lo abrió en Plaza Merliot, en 1993. En
la actualidad, tiene filiales en Santa Ana, Sonsonate, Santa Tecla y Multiplaza.
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Innovación. Artículos coloridos son
los más demandados en el exterior
Foto EDH
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Alvarado destacó que la empresa funciona como un
trampolín para más de 300 talleres de artesanos a nivel
nacional, quienes son sus proveedores.
Yo siempre quise exportar, pero me di cuenta que uno solo es bien
difícil. Cualquier industria debe asociarse para exportar, especialmente
si es pequeña.
En el mercado internacional no le piden a uno cien unidades,
sino 50 mil o más, relata.
Esta pyme hace las veces de una comercializadora para otros productores.
La empresa también posee un taller denominado Cuerolandia, en el
cual se dedica a producir artículos de cuero y de madera.
Ser a la vez un productor y un comercializador nos permite comprender
mejor al artesano, sentencia Alvarado.
Latin Crafts Artesanías está ubicada en Jardines de la Sábana,
senda 11. Su teléfono es el 298-2419.
El valor agregado es el secreto
Rosalina Alvarado señala que el impulso a la actividad artesanal
es vital para crear empleo intensivo.
Es positivo que haya programas gubernamentales de apoyo, aunque señaló
que una de las debilidades es que sólo se cubren zonas ya desarrolladas,
como La Palma, Ilobasco o Nahuizalco.
Hay artesanos puros, con raíces indígenas que, por
su cultura, no vienen a las ciudades, afirmó.
La gerente de Latin Crafts Artesanías ilustró esta dura
realidad con el caso de San Simón, en Morazán.
En San Simón, un petate de un metro lo venden a 50 centavos
de dólar, cuando en el mercado se compra por lo menos a cinco dólares.
¿Por qué? Porque no salen de sus comunidades, explicó.
La gerente añadió que su empresa se dedica a buscar
a los artesanos: Yo les digo: háganme petates más
chiquitos y me los venden a 50 centavos de dólar, hagan tantos
canastos y me los venden a un dólar, aunque yo los vaya a buscar
allá. Yo sé que aquí los voy a pintar, les voy a
poner más adornos y repujado, y eso me va a generar valor agregado.
Yo siempre quise exportar, pero uno solo es bien
difícil. Para eso, cualquier industria debe asociarse
Rosalina Alvarado
Gerente de Latin Crafts

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