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Eficiente. La artesana disfruta su trabajo. Es muy hábil
en la tarea y una abnegada madre, dice uno de sus hijos.Foto
EDH
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Alejandra Dimas
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Doña Mercedes López Ardón, de 76 años, ha
convertido su humilde casa, en el Barrio Paleca, en Ciudad Delgado, en
un taller de piezas de loza.
Apoyados en una vieja pared descansan varios sacos con la materia prima
que produce comales a diario, mientras combina las tareas domésticas.
Lleva más de 40 años en el oficio y cada día perfecciona
la técnica que a simple vista es sencilla, pero asegura que se
necesita mucha paciencia y sutileza.
Hoy ya casi no vendo porque la gente usa más las planchas,
dice mientras hace a un lado las prendas que recién lavó.
Rápidamente se cambia con ropas viejas y comienza la faena con
los pies descalzos. El barro que escoge lo remoja un día antes
para quitar el cascajo y restos de hojarasca.
Con las manos calcula la porción que necesita para formar un comal
de tamaño regular y amasa la cantidad en una piedra laja que le
sirve de mesa.
No cuenta con un molde, pero las piezas son idénticas en medida
y grosor.
Tarda menos de cinco minutos en el proceso. Esparce un poco de barro pulverizado
con ayuda de un depósito con agujeros, que es su colador artesanal.
Cuando mi suegra me enseñó a hacer comales, me salían
largos y sin forma, pero aprendí rápido porque este trabajo
me gusta. A veces pienso que si me muero, también se muere la tradición,
asegura mientras llega a otro sector del patio para redondear los utensilios.
Coloca la arcilla en el suelo y gira contraria a las agujas del reloj
para marcar la redondez de cada fragmento. Extrae los excesos de material
y los coloca cerca para iniciar con el próximo comal. Remoja dos
trozos de tela para afinar las superficies y los deja secar. En la tarde
los devasta para que queden uniformes
Cuando amanece perfecciona el producto con una piedra de río que
heredó de su suegra.
La etapa final llega cada sábado cuando los introduce en el horno.
Conoce que están en su punto cuando adquieren un color rojo.
A la semana produce tres docenas. Cada domingo logra vender dos. La ganancia
no es mucha, pero continúa con el trabajo porque asegura que no
puede perder su tiempo.
Clases
Recientemente, la Asociación Museo de Ciudad Delgado organizó
un curso para niños y jóvenes. La actividad se llamó
Taller de barro y alfarería de Paleca, en honor al barrio en el
que reside doña Mercedes.
Pretendemos el rescate de nuestra alfarería y llevamos a
Mercedita para que le diera clases a alumnos de un colegio. Lo importante
es que la gente experimente y conozca la técnica del barro,
explica Dinora de Panamá, integrante del museo.
A pesar de que la inversión que hace al comprar el material es
mayor que el dinero que obtiene, la artesana no desiste.
Además confiesa que la época del año que menos le
gusta es el invierno. Como no hay sol, no puedo secar ni quemar
ninguna pieza dice resignada.
Pero mientras la lluvia no invade su patio, trabaja en su pequeño
taller.
Artículos con mucha tradición
- Los objetos se fabrican desde hace 40 años en casa de doña
Mercedes López.
- Los ejemplares de barro están disponibles en el mercado de Apopa
cada domingo por la mañana.
- Los precios son accesibles y se encuentran productos de todos los tamaños.
- Los comales grandes cuestan tres dólares; los medianos dos; los
pequeños uno. Para colgar en la cocina, cuestan $0.50.
- También se puede llamar al teléfono 262-7907 y solicitar
cualquier cantidad. Hay otros objetos decorativos así como piletas
y platos para mascotas.
- La Asociación Museo Ciudad Delgado incentiva el trabajo de doña
Mercedes para que la tradición no se pierda.

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