Redacción Vida
Fotos EDH/ Omar Carbonero
El Diario de Hoy
Vida@elsalvador.com
El buen gusto no está peleado con la originalidad.
La sobriedad tampoco está enemistada con lo moderno, y la elegancia
hace mucho que dejó de ser sinónimo de derroche.
Con esos criterios en mente, varios salvadoreños
están incursionando en el mundo de la moda... pero no la que viste
el cuerpo, sino la casa.
Las tendencias del decorado cada vez son más vanguardistas y contemporáneas.
La competencia exige estar a tono con las necesidades de espacio, tiempo
y dinero de una sociedad donde la mayoría tiene poco poder adquisitivo
y habita, por consiguiente, entre cuatro reducidas paredes.
Un mueble con dimensiones mucho más amplias de las que en realidad
se necesitan, se constituye en un estorbo. Un recargo innecesario de accesorio
sobre las mesas de centro, es antiestético.
Y hasta un colgante de más puede significar un gran inconveniente.
Las opciones para tener un entorno hermoso son, afortunadamente, muchas
y muy variadas. Los estilos que se ofrecen en el mercado están
más acordes con la realidad. Propuestas ambientalistas han invadido
las vitrinas de negocios emergentes.
Incursión
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Así, la tienda HabitArt destaca por tener diseños
y texturas poco convencionales, surgidos del pensamiento de Florencia
Zwahlen Saca, una diseñadora de interiores que decidió,
hace cuatro meses, ser parte de las estadísticas de las pequeñas
empresas que funcionan en El Salvador.
Todo lo que allí se vende está elaborado
con fibra que se extrae de una tierra en el interior del país (que,
por razones comerciales, la dueña mantiene en secreto) y que artesanos
nacionales manipulan con sus manos hasta formar extraordinarias trenzas
que al unirse forman juegos de sala, sillas para un área de descanso
o jardín, pajaritos que cuelgan del techo y hasta una exótica
cama de tonos tenues.
Hebras de tules, mimbres, shibak (material parecido al mecate)... dan
vida a una línea chic según el término de su
creadora, que va bien en cualquier parte de la casa, y que, por
cierto, es muy usada en Indonesia.
Los colores que se emplea son sobrios. Nada llamativo, nada fuera de lo
normal.
Las opciones se inclinan por el natural que posee la fibra
o el chilacot, un tinte surgido de la madre naturaleza, algo achocolatado.
Aunque claro, si lo quiere (el cliente) morado o verde, se le puede
hacer, resalta Saca.
La diseñadora se inclina, sin embargo, por lucir
el producto, por eso, dentro de HabitArt reina la sobriedad. Y pronto,
habrá una mezcla de lo antiguo con lo moderno, pues la próxima
propuesta será muebles de fibra combinados con madera y metal.
Producto 100% salvadoreño
La fibra se puede limpiar con una brocha. El agua no la
daña.
La empresaria asegura que son productos de por vida.
En la tienda se venden adornos de barro elaborados en Guatajiagua, coloreados
con tintes naturales.
Si lo desea, usted puede solicitar un determinado diseño, aunque
Saca se inclina por impulsar sus creaciones.
Alrededor de dos semanas toma terminar el producto.
Todo este mes se ofrecerán descuentos del 30%.
Tome nota
HabitArt está ubicada en el edificio YSU (antiguo Canal 4), Avenida
Olímpica, calle hacia Santa Tecla, colonia Escalón, San
Salvador. Teléfonos: 259-1005 ó 1000.

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