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Humildes. La infante fue velada por sus familiares y amigos, quienes
claman por justicia. Foto: EDH
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Antolín
Escobar
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Como un hecho brutal fue catalogado por
muchos santanecos el homicidio de Wendy Elizabeth García, una niña
de cinco años, cuyo cuerpo fue hallado dentro de un saco.
Sus asesinos la ataron de pies y manos, le colocaron cinta adhesiva en
la boca y la golpearon repetidas veces en la cabeza.
El cuerpo, dentro del costal, estaba en la colonia Quiñónez.
Según Rosa García, abuela de la menor, ella envió
a la niña a comprar unas pupusas a un sitio cercano a la casa.
Diez minutos después, se preocupó al notar que Wendy no
había vuelto y la llamó a gritos. Llegaron dos hijos de
Rosa y salieron a buscar a la pequeña.
Angustia
La mujer estuvo en los sitios en que presumía hallarla, sin resultados.
Entonces volvió a la casa y poco después llegó un
grupo de policías. Uno de ellos le preguntó si tenía
problemas con su esposo y ella les dijo lo que ocurría.
Les describió a la pequeña y los agentes dijeron que una
menor con esas características se encontraba en el hospital San
Juan de Dios.
Al llegar al nosocomio la abuela confirmó la identidad y le informaron
que Wendy había muerto.
La mujer acongojada explicaba que al padre de la menor lo mataron hace
diez meses.
Me la vino a dejar mi ex nuera cuando tenía trece meses de
nacida y nunca volvió por ella, expresó refiriéndose
a la manera en que Wendy Elizabeth había llegado a su casa.
La versión policial es que la niña fue abandonada en el
tronco de un árbol el jueves. Algunas personas vieron a un hombre
que cargaba el saco e incluso pasó frente a la casa de la abuela.
Hay indignación entre los vecinos quienes exigen justicia. Ayer,
el jefe regional de Investigaciones, comisionado Héctor Mendoza
Cordero, indicó: Este día no pasa sin que capturemos
al sujeto.
La mayor parte de investigadores está asignada al caso y confían
en poner pronto al homicida a la orden de los tribunales.

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