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Examen. Gracias a una radiografía se localizó la
pieza de metal, que se desplazó unos cuantos milímetros
del orificio de entrada por la fuerza del golpe.
Fotos cortesía Dr.Jezabel de
Abullarade
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Ivette Amaya
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Granos de frijol en el oído, semillas alojadas en la tráquea,
la literatura médica describe multitud de casos singulares, pero
ninguno tan sorprendente como éste. Sin embargo, el accidente que
le ocurrió a José M. y su historia posterior se lleva la
palma, por no decir... el broche de oro.
El joven limpiaba precisamente un objeto de este tipo cuando, por accidente,
una parte le golpeó el ojo y permaneció alojado en el párpado
izquierdo durante 11 días. Por fortuna, y a pesar de la extrañeza
de los doctores, no le produjo daño alguno a la vista.
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Nunca me esperé encontrar
oro, sobre todo por el orificio que era bien pequeño y ya
había cicatrizado
Jezabel de Abullarade
Cirujana Plástico del ISSS
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El 20 de enero pasado, una cadena del dorado metal golpeó con
fuerza el ojo del muchacho al soltarse de una máquina pulidora
de accesorios y le provocó una herida en su párpado.
Perdí la visión como cinco segundos después
del golpe y me empezó a salir sangre, recuerda el chico.
El fuerte dolor hizo que José fuese a la Unidad Médica Zacamil
del Seguro Social. Ahí le contó lo sucedido al galeno de
la emergencia, quien sin pensarlo mucho se dedicó a suturar el
corte y recetarle gotas oftalmológicas y analgésicos.
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Dimensión. Similar a una lámina dorada, el broche
tiene una medida de más de un centímetro de altura.
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Fuerte dolor
Al cumplir el período de permiso, el hombre regresó a su
trabajo en una casa de préstamo.
Con el correr de los días, el malestar en su ojo no cesaba, sobre
todo en la parte donde palpaba un objeto que él no adivinaba a
identificar.
No me podía lavar la cara porque me dolía. Me tocaba
arriba del ojo y sentía algo que me molestaba, pero creía
que era un hueso o algo así, comenta José.
La intriga del hombre aumentó cuando su ojo comenzó a cerrarse
por el propio peso del metal.
Después de 11 días del percance, José decidió
consultar de emergencia en el Hospital General del ISSS.
La radiografía descubre el origen de la molestia: un trozo metálico,
de más de un centímetro de largo, alojado en su ojo izquierdo.
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Operación. Los doctores abrieron el párpado de par
en par para extraer el objeto alojado en el músculo.
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De inmediato, el joven fue preparado para una operación quirúrgica
con el fin de extraer el objeto extraño.
Jezabel de Abullarade, cirujana plástica del ISSS, se encargó
de abrir de nuevo el párpado de José para encontrar la pieza
de oro.
Nunca me esperé encontrar ese pedazo de oro incrustado en
el párpado, sobre todo porque el orificio donde entró era
bien pequeño y ya había cicatrizado, explicó.
La especialista comentó que el caso de José es rarísimo,
por dos razones: la dimensión de la pieza y la ausencia de una
infección en la zona afectada. Como el objeto quedó alojado
entre el músculo y el globo ocular, la visión en ese ojo
no resultó dañada.
Jamás había visto un caso similar, incluso dije que
al sacar el objeto lo quería como un trofeo personal, pero al ver
que era oro decidí mejor no tomarlo, indicó la profesional.

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