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Saludo. El brasileño estrecha su mano con Nelson Brizuela,
técnico del Limeño.Foto EDH
/ Oscar Páyes
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Mauricio
Antonio Qúehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El zaguero brasileño Mauricio Dos Santos pasó seis meses
de 2004 residiendo en Washington y jugando con el San Salvador Manassas.
Con ese equipo, integrado en su mayoría por salvadoreños,
logró salir campeón del Torneo TACA de la liga Manassas.
Luego el 12 de diciembre regresó a El Salvador para estar de nuevo
con su familia y firmar con el Aspirante de Jucuapa de la Segunda División.
Ayer volvió a la zaga del conjunto salvadoreño-estadounidense
para jugar contra Limeño. Su calidad sigue siendo indiscutible.
"La liga allá en Virginia comienza hasta en mayo, así
es que por el momento estoy jugando acá en el Aspirante. Para esa
época ya habrá terminado mi participación en el equipo
y regresaré a la ciudad de Washington", explicó el
ex zaguero de Luis Ángel Firpo y San Salvador F.C.
"Yo me voy solo porque mi familia vive acá en San Salvador.
De hecho mis hijas estudian acá en El Salvador y por eso me voy
solo, reiteró.
Limeño mira hacia el extranjero
El buen momento que el equipo vive en el actual torneo ha generado que
la directiva tenga planes ambiciosos a corto plazo. Uno de ellos es la
planificación de juegos amistosos en los Estados Unidos. En eso
trabaja Domingo Ramos, quien busca la manera de ayudar al club cuchero.
"Estamos haciendo las gestiones para jugar con algunos equipos mexicanos,
pero por los contactos que yo tengo también estamos viendo la posibilidad
de jugar contra el Envigado de Colombia y el Olimpia de Honduras",
detalló el dirigente deportivo.
Pero hay más, dice Ramos, cuando menciona que gracias al acercamientos
con el San Salvador Manassas, se está considerando la posibilidad
de llevar al equipo a Washington, una vez concluido el Clausura 2005.
"Sería como un premio. Ellos todavía no lo saben, pero
gracias al contacto con Fredy Ventura del Manassas, existe ese proyecto
de ir a darles una vuelta por allá", aseveró.
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Trabajador. Laminio ve el partido amistoso mientras espera a los
compradores.Foto EDH / Oscar Páyes
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Ventas también suben
Laminio de Jesús Gámez es uno de los tantos vendedores
que domingo a domingo llegan al Estadio Ramón Flores, con la idea
de ganarse el pan de cada día.
Y no es que se lo coma, porque tiene necesidad de comercializarlo: desde
hace unos ocho años se moviliza en su bicicleta para vender panes
al estilo chorriados.
Laminio goza como buen hincha que Limeño esté pasando por
un buen momento y que de a poco esté escapando del abismo del descenso,
pero se alegra más porque sus ventas han aumentado con ello.
Yo antes vendía entre 60 y 75 panes, pero desde que Limeño
está ganandola gente viene más al estadio y ahora vendo
entre 100 y 125 panes, explicó.
De hecho ahora vienen más vendedores de panes. Somos como
cinco o seis. Antes éramos menos, agregó.
Primero Dios que siga ganando el equipo y viniendo más gente
para vender. Pero también quiero que lo haga porque soy Limeño
de corazón y me siento muy contento por cómo está
jugando el equipo, concluyó Laminio. Él sabe, más
que nadie, que los milagros existen y que los panes pueden multiplicarse.

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