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Sitio del homicidio. El adolescente se dirigía a su trabajo
como vendedor de mandarinas en el mercado. Foto:
EDH
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Carlos
A. Torres
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
La rehabilitación del pandillero de la Mara 18, Douglas Alexander
Sánchez, no llegó a su fin.
Agentes de la policía encontraron alrededor de 20 vainillas de
cartuchos de bala esparcidos en un área de 60 metros, en la Calle
Urrutia y 8a. Avenida Norte de Quezaltepeque, donde su cuerpo quedó
boca abajo.
La abuela del muchacho, Rosa Sánchez, lamentó que a pesar
del esfuerzo que estaba haciendo por salir a trabajar todos los días,
vendiendo mandarinas en el mercado, el destino le jugó mal a su
nieto.
Cuando ocurrió el crimen, Douglas salía de su casa en la
Colonia Las Brisas junto con una niña, de 3 años, y los
atacantes se conducían en un vehículo color rojo placas
P 503- 919.
Al parecer, Sánchez al percatarse de lo que ocurriría le
dijo a la menor que se adelantara unos pasos, segundos después
recibió la descarga de balas y los hechores se dieron a la fuga
en el automóvil.
Un hermano de un individuo apodado El guineo, de la mara Salvatrucha,
merodeó la casa de la víctima el fin de semana anterior.
Esto hace sospechar a la policía del móvil de la muerte.
El inspector Carlos Reyes Cornejo, jefe de la subdelegación de
la Policía Nacional Civil, manifestó que el homicidio ocurrió
a las 7:30 de la mañana.
Recibimos una llamada telefónica que nos informó que
habían matado a un miembro de la M-18, detalló el
oficial.
Después de dos horas las autoridades encontraron el auto usado,
en el interior del parqueo de la cooperativa La Semaria en la Colonia
El Lirio.
En la huida, los sujetos chocaron con un camión que pasaba por
el lugar.
Rivalidad
La hipótesis es que las rivalidades entre las pandillas es la causa
del crimen.
La mayoría de los integrantes de la Mara 18 ingresa al proceso
de rehabilitación, pero los de la MS no lo aceptan, aseguró
el jefe policial.
Además afirmó que la muerte del marero no pone en riesgo
el trabajo que realizan por rehabilitar a los de la 18 en Quezaltepeque.
Los compañeros del pandillero asesinado reiteraron que no habrá
venganza. Ellos lo sepultarán hoy en el cementerio local y contarán
con vigilancia de la policía.

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