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Excelencia deportiva

Los mejores atletas recibieron las Águilas de Oro. También agasajaron a cuatro países

Publicada 1 de marzo 2005, El Diario de Hoy

Lo mejor de lo mejor. Los máximos exponentes del deporte salvadoreño se reunieron para recibir un merecido homenaje. De los 66 que se esperaban, sólo asistieron 57 deportistas. Foto EDH/Mauricio Castro

Tomás Romero
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Los atletas olvidaron los entrenos, las competiciones y se dedicaron a disfrutar. Y no era para menos. Les fueron entregadas las Águilas y Súper Águilas de Oro.

Un premio a la excelencia deportiva, que los llevó en 2004 a conseguir los máximos galardones en sus respectivas ramas.

Por supuesto que en lo que fue la novena edición tampoco faltaron los discursos, que si bien fueron cortos, lindaron en lo poético, con su cuota de halago para los deportistas y, claro, para las autoridades deportivas y del Gobierno.

Mauricio Samayoa
Presidente del COES

“El águila de Oro representa el primer paso a la excelencia deportiva”

Jorge Hernández
Presidente del INDES

“Es importante reconocer el apoyo que el Señor Presidente brinda al deporte”

Patricia Rivas
Atleta de Tiro Olímpico

“Esto es un inventivo para buscar medallas de oro olímpicas y en juegos Panamericanos”

Y fue precisamente con el ingreso del Presidente de la República, Antonio Saca, que la actividad se puso en marcha, con el Himno Nacional a cargo de la banda musical de la Fuerza Aérea Salvadoreña.

Así, luego de ponerle solemnidad al acto, y ya con los atletas e invitados listos para presenciar el desfile de estrellas, el evento dio comienzo con las palabras de Mauricio Samayoa, el titular del Comité Olímpico de El Salvador (COES).

“El Águila de Oro representa el primer paso en la ruta de la excelencia deportiva”, afirmó el dirigente, quien agregó que “los atletas guardarán y valorizarán por siempre este reconocimiento”.

Falló. A pesar de la pose, Paco sólo
alcanzó a sacar dos fotos. Foto EDH/Mauricio Castro

Asimismo, destacó “el estrecho simbolismo que tienen las Súper águilas con esta ave que logra volar hasta donde las otras no lo hacen”.

Y hablando de Súper Águilas, justo en ese momento, Eva María Dimas hizo su aparición en la sala, y fue llevada por una edecán hasta el sitio que tenía asignado.

Pero ella no tuvo el honor de llegar más tarde al acto, sino que correspondió a Raquel Sandoval, de taekwondo, quien entró a tiempo para escuchar a Jorge Hernández Isussi, el presidente del Instituto Nacional de los Deportes (INDES), quien en ese momento destacaba “el apoyo que el señor Presidente le está brindando al deporte, el cual se materializa en los recursos que pone a disposición”.

Por supuesto, no dejó de mencionar las hazañas casi épicas de nuestros atletas. “Aún recordamos la batalla que libró Ricardo Merlos en tiro con arco y que sólo el poder del clima pudo doblegarle”, indicó.

Bárbara. Rosa Martínez, de físicoculturismo, hizo gala de sus virtudes. Foto EDH/Mauricio Castro

Asimismo, también tuvo palabras de agradecimiento para Patricia Rivas, Eva María Dimas y Evelyn García, una de las grandes ausentes junto con otros ocho deportistas.

Por su parte, Patricia Rivas, de tiro con arco, quien se encargó de dar las palabras de agradecimiento, exaltó el “deseo de los atletas de dar lo mejor por coronar a El Salvador”, y que el reconocimiento los “invita a seguir volando más alto”.

En la ceremonia, que tuvo 55 minutos de duración, también recibieron placa de reconocimiento los embajadores George Hevia, de España; Fabio Torrijos, de Colombia; y Okio Osono, de Japón, así como el encargado de negocios de México, Omar Hurtado, por el apoyo deportivo que sus países brindan a El Salvador.

Los diplomáticos no fueron llamados por su nombre al recibir su premio, pero subieron igual de orgullosos que los atletas, que brillaron en lo que fue su noche.

Grande. Eva María Dimas recibe de manos de Elías Antonio Saca la Súper Águila de Oro. Foto EDH/Mauricio Castro

Tony Saca y 66 héroes

Un apoyo fundamental en el deporte de cualquier país es el Gobierno, por lo que no pudo faltar a la ceremonia de la IX entrega del Águila de Oro el Presidente de la República, Elías Antonio Saca, quien aprovechó la ocasión para reiterar el apoyo incondicional para el deporte nacional.

Como todo un amante del deporte, el Presidente Saca estrechó la mano de los 66 deportistas que brillaron en el año 2004, en sus diferentes disciplinas.

“La entrega de las preseas a los 66 héroes de nuestro deporte se convierte en un justo premio al coraje y a la disciplina por parte del Instituto Nacional de los Deportes (INDES), tras cosechar los atletas importantes logros para El Salvador”, dijo el mandatario.

Ésta es la primera ocasión en la que el Presidente Saca entrega las Águilas de Oro y las Súper Águilas, por lo que significa un compromiso grande con el deporte nacional.

Apoyo


Contento de haber cosechado frutos en 2004, el mandatario aseguró que a través del INDES, los deportistas verán el apoyo que se les ha prometido.

“El deporte se verá materializado, no sólo en recursos económicos de forma directa, sino en la concesión de instalaciones par el funcionamiento de federaciones, así como para desarrollar sus actividades deportivas”, dijo el Presidente.

Los secretos
Ni idea
Luciana Sandoval comprobó que el deporte no es su fuerte. Y el que más sufrió eso fue el presidente del INDES, Jorge Isussi, a quien la guapa presentadora le cambió el segundo apellido por Isuzu. Luego llamó a Roberto Hernández, en lugar de Rigoberto, en la entrega del trofeo.
Cambio papel
Francisco Suriano esta vez pasó de homenajeado a fotógrafo familiar. Se encargó de sacarle fotos a su hermano Federico, cuando recibía su Águila. Pero falló en su acometido. “Llegué a sacar dos porque me quedé sin baterías y no pude sacar más”, dijo Francisco.
Como papá
El show de la noche, además de la entrega de las Águilas, fue de Jairo Miguel Moreno, el hijo del judoca Miguel Moreno. El niño de 3 años permaneció en el pasillo jugando y en un momento dado se subió a la tarima y levantó los brazos mostrando sus músculos.
Los puntuales
Johana Pineda y Verónica Rivas, de tiro olímpico, y el nadador Federico Suriano fueron los primeros en llegar al hotel Holiday Inn, en su orden. El tritón dijo que en su invitación se indicaba que la ceremonia comenzaría a las 5:30 p.m., en las otras decía que era a las 6:00.
Sorpresa
Tirso Molina sorprendió a propios y extraños. Esta vez no hubo pelo teñido, ni cabello largo. El tirador llegó con el pelo corto y con su color natural de cabello. “Todo mundo preguntaba dónde está Tirso, hasta que nos dimos cuenta que era ese de pelo corto”, dijo Suriano.

Una fiesta de altos quilates

Dicen que los mejores homenajes son los que vienen tras el esfuerzo y el sacrificio, ese es el de las Águilas de Oro. Quizá por ello nadie quiere perderse el evento y por eso llevan a sus seres queridos, aunque alguno de ellos le jueguen más de una mala jugada.

El protagonista de la noche.
El Águila de Oro fue la estrella de la noche. Se paseó galante en las manos de los atletas. El justo premio al esfuerzo y la dedicación.
Dos veces es mejor que ninguna.
Raquel Sandoval, de taekwondo, repitió en la entrega de las Águilas de Oro. Para regocijo de los asistentes y comunicadores.
Los triunfos en familia.
El judoca Miguel Moreno se dejó ir con su pequeño hijo, quien fue la sensación de la noche.
Ese “chucho” es de raza
Norman Quijano parece entretenido con el perro policía, que dio seguridad ayer al Presidente Saca.
Para esos nervios alterados.
La esposa de Miguel Moreno calma el hambre de Jairo previo al destape del chiquitín.
Buenos días don Piedrasanta
Luciana Sandoval le dio color al sempiterno maestro de ceremonias.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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