 |
|
Sincero. Manuel de Jesús Moya, agobiado por los problemas
económicos, decidió vender un riñón.
Foto EDH/Arturo Silva
|
Grupo propenso
67
años es la media de afectados por la enfermedad a nivel
nacional.
|
Personas
159
murieron por la insuficiencia en 2004, según datos de Medicina
Legal.
|
Alejandra Dimas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Perdió la pierna derecha en un accidente hace muchos años
y se moviliza perfectamente con una muleta desgastada. Ésa no es
la única parte del cuerpo que le falta. Una deuda bancaria de casi
tres mil dólares, el desempleo y la obligación de mantener
a su mujer e hijo llevó a Manuel de Jesús González
Moya a tomar una decisión de la cual no se arrepiente: vender su
riñón izquierdo.
Se me ocurrió después de ver un programa extranjero
en donde salió una mujer que donó un riñón,
un pulmón y la médula, explica este hombre, entrado
en los 40.
No lo pensó mucho. Vi en la venta del riñón
la oportunidad de salir de jaranas, dice el residente de la Cruzadilla
de San Juan, una comunidad pobre de Jiquilisco, en Usulután.
Una tarde, hace ya cinco años, escuchó por radio la noticia
de que alguien necesitaba un riñón.
Anotó el número de teléfono y poco después
hizo la primera llamada. En menos de una semana tuvo el primer encuentro
con los familiares del enfermo. El afectado era un agricultor, padre de
seis hijos, que vive en el Cantón El Sauce, de San Miguel.
Manuel se hizo todos los análisis clínicos, y todo salió
como esperaba. La solidaridad no estaba en sus planes y la palabra recompensa
apareció en las reuniones siguientes. Luego fueron al grano: la
familia pagaría 5,714 dólares o 50 mil colones de aquel
entonces.
Pero fue de parte de los familiares que salió darme el dinero,
y yo soy pobre y tenía que agarrar lo que me daban, justifica
Manuel.
Unos días postrado en un hospital privado de San Miguel y su vida
cambió por completo. Incluso en el pueblo le conocen desde entonces
por el apodo de Riñón, en alusión al
único que le quedó.
Con el dinero pagó la deuda en el banco, compró un pick
up de 1988 y se dedicó a hacer viajes como transportista de personas.
Se volvió usurero hasta que le robaron todo, incluso las prendas
y armas sobre las que había prestado efectivo.
|
|
|
Benjamín Ruiz Rodas
Jefe de trasplantes del isss
l La donación debe ser generosa. Siempre que hay dinero
de por medio no es ético ni moral.
|
|
|
|
Verónica Herrera
Asociación de trasplantados
l El tráfico de órganos o arreglos monetarios
no se debe apoyar, pero es algo difícil de detectar.
|
De nuevo quedó en la ruina; hoy, con más necesidad que
antes, por las gemelas recién nacidas que tiene en casa, afirma
sin tapujos que vendería otra vez otra parte de su
cuerpo. Y vuelve a la carga: Me enteré que una mujer necesitaba
la médula ósea, pero no pude contactarla. A ella le serviría
porque soy un hombre sano.
Tratos comunes
No es extraño que Jiquilisco sea el centro de este tipo de casos
de venta y compra de esta clase de órganos. Por causas aún
no explicadas, la insuficiencia renal afecta a más y más
personas en esa zona. No es casualidad que la siguiente historia, la de
Julio Alberto Mejía, de 43 años, tenga su origen en esa
localidad.
Levantarse por las noches en repetidas ocasiones para orinar, la pérdida
progresiva de peso y una visible anemia eran las señales más
notorias de que algo en el cuerpo de Julio no iba bien. En diciembre de
2000 pasó consulta con un especialista.
El nivel alto de creatinina en uno de los exámenes, una sustancia
producida por el organismo, le llevó a pensar que todas esas anormalidades
tenían un mismo origen: el daño en los riñones.
La enfermedad deterioró en pocos meses la salud de Julio. Muy pronto
se convenció de que la única solución para seguir
con vida era un trasplante.
A pesar del interés de los familiares cercanos, nadie pudo calificar
como donante.
Pronto apareció otro Manuel, una persona conocida, dispuesta a
ayudar a cambio de una gratificación. Ignacio M. (nombre ficticio),
oriundo de la misma ciudad, empezó a realizarse exámenes
físicos y sicológicos para determinar si su órgano
era compatible.
Julio expresó que el tiempo que el donate invertía le impedía
trabajar, por lo que una ayuda se hacía más que justificada.
Con un grupo de amigos organizaron actividades: la asociación informal
se llamaba Grupo Pro-Salud Renal. El dinero recolectado en los radiotones
y las rifas sirvió para darle a Ignacio un reconocimiento monetario
por el riesgo de la intervención, además de otros gastos
en concepto de viáticos, sueldo y gastos de recuperación
por el tiempo de convalecencia.
Julio prefirió no mencionar la cantidad; Ignacio sí lo hizo:
cerca de 6,000 dólares, aunque no se los han pagado completos.
En Jiquilisco, los casos no son excepcionales. La falta de donantes para
unos y de dinero para otros es una solución, quizás poco
ética, pero real en esta zona al sur de Usulután.
Oferta de órganos a través de la Internet
Córneas, pulmones y riñones se ofrecen en la red como si
se tratase de un objeto decorativo o un simple un artículo para
coleccionistas.
Encontrar algún interesado en la compra o venta a través
de ese medio es sencillo. La mayoría de ofertantes procede de México,
Colombia y Paraguay. La lista incluye al resto de países suramericanos
y algunas ciudades de los Estados Unidos.
Hola, vendo uno de mis riñones, no es broma. Tengo 33 años
y practico mucho deporte, se lee en un anuncio publicado por un
ecuatoriano en Agriscape, una página de clasificados web. El vendedor
adjunta su dirección electrónica y el precio a pagar: 30
mil dólares.
La oferta es variada y casi todos los interesados en vender algún
órgano aducen algún tipo de problema personal o necesidad
económica para desahacerse de la víscera.
 |
 |
|
El pago de la recuperación. Ignacio M. permitió
que le extrajeran el riñón izquierdo para que se lo
trasplantaran a Julio Mejía, vecino y amigo. El donante acepta
que recibió dinero, pero para gastos de recuperación
|
No es fácil conseguir un donante
Julio Mejía recibió el órgano de Ignacio. Hoy
asegura que ha vuelto a vivir. También recuerda lo mucho
que le costó conseguir un donante. Se le dio dinero
por el riesgo que corría.
|

|