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La nota del
día
Empresas y fisco en el peor mundo
La gente cuida lo propio y desatiende
lo ajeno; la indiferencia, por no decir desprecio, a la propiedad comunal
fue una de las principales causas del derrumbe socialista
Publicada 28 de febrero 2005, El Diario de Hoy
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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Indemnizar cada año al personal de empresas ha sido una práctica
de gran beneficio, ya que con ello se reducen o eliminan los pasivos laborales,
mientras por otro lado empleados y trabajadores disponen de dinero para
gastos escolares, compra de enseres, pago de deudas y viajes. Por desgracia,
las nuevas disposiciones tributarias impiden a las empresas deducir como
gasto de operación esas indemnizaciones, a menos que se tenga el
buen sentido de revertirlas.
Para flexibilizar el mercado laboral, un fundamento de la competitividad,
es importante que se facilite e inclusive se promueva el incremento al
igual que la reducción de personal de acuerdo con las cambiantes
exigencias de los mercados. Los altos pasivos laborales son siempre un
impedimento para cambiar, modernizar e inclusive mover plantas de un lugar
a otro, mientras por su lado los empleados se sostienen en sus puestos
para no perder ese ahorro que representa su indemnización. Es además
incongruente que indemnizar de forma definitiva a alguien sea deducible
de los gastos de operación, pero no efectuarlo cada año.
Lo más grave es que las empresas dejarán de indemnizar al
personal regularmente, por lo que el fisco no tendrá ingresos adicionales,
colocando a las empresas y al Gobierno en el peor de los mundos.
En ese orden de errores está, a juicio nuestro, la eliminación
de exenciones para prácticas que desde hace tiempo se efectúan
aquí y en bastantes países, como las siguientes:
En numerosas empresas, empleados que tienen vehículo propio lo
usan para trabajar, lo que hasta diciembre se compensaba con cuotas de
depreciación, logrando con ello dos objetivos: reducir la inversión
en vehículos y ayudar a los empleados a hacerse de sus automóviles.
Además, lo que es muy importante, se alarga la vida útil
de los coches, una inversión de capital que representa grandes
erogaciones al país. La gente cuida lo propio y desatiende lo ajeno;
la indiferencia, por no decir desprecio, a la propiedad comunal fue una
de las principales causas del derrumbe socialista.
Cuesta producir y es fácil gastar
Un fontanero que se contrata y lleva su equipo cobra por el uso (y por
la depreciación), lo que es deducible por la empresa, pero eso
no lo puede hacer con un empleado que los fines de semana efectúa
trabajos de fontanería para sus vecinos o clientes suyos, con equipos
que su empresa le ayuda a amortizar. En la misma situación estarían
empleados a quienes los negocios les ayudan a comprar una computadora
para laborar en casa, las cámaras de un reportero que éste
usa en su trabajo, o el automóvil de un cobrador o vendedor viajero.
Lo triste es que mientras por una parte a los contribuyentes se les busca
someter a exhaustivos controles y se les amenaza con cárcel, por
la otra lo recaudado va a dar en gran medida a entidades y programas donde
se despilfarra y hay ausencia de controles, como el caso de las municipalidades
que pretenden ser independientes hasta de la Corte de Cuentas. Sólo
piénsese en el escándalo del basurero del Gran San Salvador
del que nadie da cuenta.
Excesos de rigor y cárcel para los productores y el ciudadano común
mientras hay alcaldías y programas que alegremente se gastan el
dinero.

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