 |
|
Mal paso. Ismael Urzáiz forcejea con Antonsson, del FK Austria
de Viena. Foto EDH / AP
|
EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El equipo rojiblanco distó del grupo casi invencible que parecía
en las últimas semanas, mucho más espeso en el juego de
lo que acostumbraba y apenas capaz de hacer ocasiones de gol.
Buena parte de la culpa, no obstante, la tuvo un rival que le conocía
a fondo, que defensivamente se mostró casi imposible de superar
y que al contraataque hizo mucho daño.
A pesar de que el Athletic conseguía llegar con ciertas opciones
a la línea de medios rival, éste demostraba tener bien estudiado
al equipo rojiblanco, al que tapaba casi todas las vías con una
maraña defensiva muy pendiente de los movimientos de todos los
jugadores locales en ataque.
Además, los de Lars Sondergaard no tenían reparo en hacer
cualquier tipo de falta para detener un juego local algo más espeso
que jornadas anteriores.
No obstante, en el minuto 20 al Athletic se le presentó la ocasión
de variar definitivamente las cosas con un penalti por mano de Dospel
que transformó con solvencia Yeste. La duda de la falta máxima
no se centró en la acción, que fue clara, sino en su ubicación,
lindando con la raya del área grande visitante.
La euforia duró poco
Ese primer tanto dio paso a unos minutos de euforia rojiblanca en los
que parecía cercano el 2-0. Pero, un error en el despeje de Lafuente
en una contra austríaca permitió que Sionko dispusiera de
una ocasión clara, que aprovechó buscando el ángulo
desguarnecido de la portería.
En la segunda parte, de nuevo buscó el conjunto rojiblanco. De
todos modos, más peligrosos empezaban a ser los contragolpes visitantes,
en el tercero de los cuales Sionko puso el 1-2 que destrozó las
esperanzas bilbaínas.
Antes de que el extremo derecho del Austria marcase su segundo gol, Kiesenebner
había cabeceado alto en el primer palo en una buena llegada desde
atrás. El Athletic poco más hizo que pelear, aunque con
muy poco acierto, hasta el final.

|