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Voz de alerta
Alcohol y violencia

Los bares y restaurantes estimulan al chofer designado, ofreciéndole gratis bebidas no alcohólicas y descuentos en el consumo de alimentos. Ha sido exitosa la campaña de “entregar las llaves”

Publicada 27 de febrero 2005, El Diario de Hoy



Teresa Guevara de López*
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

El aumento del alcoholismo juvenil en El Salvador es alarmante, y lo prueba el espectáculo que dan en las madrugadas, en las mejores zonas de la capital, los adolescentes borrachos, a quienes sus compañeros tienen que bañar antes de regresar a sus casas.

Los factores de riesgo que han contribuido a esa iniciación temprana son: carencia o descuido de la familia, mucho dinero o dinero fácil, falta de disciplina, disponibilidad de carro y facilidad para obtener licencias juveniles. Esta problemática se abordó en el IV Seminario Alcohol y Sociedad, organizado por “Industrias La Constancia” y en el cual participaron dos brillantes personalidades internacionales expertas en el tema.

La Dra. Helene White, profesora de Sociología del Centro de Estudios sobre Alcohol de la Universidad de Rutgers, New Jersey, y asesora de la Oficina de Justicia Juvenil y Prevención de la Delincuencia, expuso que la prevención del alcoholismo en sociedades desarrolladas se basa en datos científicos, mientras que en países en vías de desarrollo se apoya en elementos empíricos, factores subjetivos, intereses personales y conveniencia política.

El estilo de beber también difiere: los europeos lo hacen a diario y sin emborracharse, y aunque sólo el 20% es abstemio, su consumo per cápita es bajo. En Latinoamérica, con casi el 50% de abstemios, la bebida del fin de semana es tanta que dispara el consumo de litros por persona hasta causar serios estragos sociales y familiares.

El consumo de alcohol se estimula y provoca la necesidad de mayor ingestión, en eventos deportivos masivos y en bares, clubes y pubs, por las condiciones existentes, como penumbra, ruido y música excesivos, aglomeración, agresividad del personal de entrada y de servicio y las colas de acceso a los baños.

En EE.UU. han disminuido el alcoholismo y los daños subsiguientes al prohibir las universidades el consumo de licor en sus instalaciones, y en los establecimientos con licencia, establecer horarios de cierre más tempranos, modificar sus prácticas de admisión y sus ambientes, capacitar al personal con miras a un comportamiento más responsable, no admitiendo menores y ayudándoles a resolver, sin violencia, sus conflictos interpersonales.

Como la ingestión del alcohol se incrementa con el ambiente y la presión del grupo, la reducción del consumo fuerte dependerá de políticas sociales como elevar su precio, prohibir su venta en eventos deportivos y otros que reúnan grandes públicos y restringir las “happy hours”, ofertas de bebidas gratis y los “all you can drink”. Según estadísticas, un 70% de los crímenes más violentos está relacionado con el alcohol.

El Dr. Luis Jiménez Pacheco, médico psiquiatra costarricense, máster en Salud Pública y consultor en políticas públicas sobre el alcohol, compartió las experiencias de su país, enfatizando que, para frenar este flagelo, debe alentarse la movilización y participación activa de todos los grupos sociales y económicos interesados.

Siguiendo modelos de Australia y EE.UU., Costa Rica ha iniciado campañas de prevención y programas educativos con estudiantes de 10o. y 11o. grados, con la participación de profesores y profesionales de diversas disciplinas.

La empresa privada ha elaborado vallas publicitarias con el mensaje: “Si es con alcohol, no es conmigo”, impulsando la figura del “chofer designado”, el joven que no bebe, porque le toca manejar. Esto genera un cambio de conducta en el grupo, que bebe menos por solidaridad con el chofer, que no puede hacerlo.

Al mismo tiempo, los bares y restaurantes estimulan al chofer designado, ofreciéndole gratis bebidas no alcohólicas y descuentos en el consumo de alimentos. Ha sido exitosa la campaña de “entregar las llaves”, como ejemplo de conducta responsable del que ha bebido y no debe manejar. La renuencia del propietario a entregar las llaves se toma como un signo de inmadurez, que se combate con la leyenda: “Das más si das las llaves”.

Se destacó la necesidad de una política nacional del alcohol en que participen el gobierno, la empresa privada y todos los ciudadanos, y que se cumplan las leyes y se sancione con severidad a los transgresores.

Aquí, aunque está comprobada la incidencia del alcohol en homicidios y accidentes graves, y la conducción temeraria ya está tipificada como delito, la mayoría de los bolos capturados, aunque haya ingerido suficiente alcohol como para poner una farmacia, vuelve tranquilamente a sus casas, luego de ser indultados o de haber llegado a un arreglo económico con las víctimas.

*Columnista de El Diario de Hoy.


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