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Mario
Rosenthal*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
CEl informe anual sobre El Salvador correspondiente a 2004 del Fondo
Internacional Monetario (FMI) criticó al país por el poco
crecimiento económico, que debería ser superior al crecimiento
poblacional, porque, de lo contrario, corre el peligro de no poder sostener
a sus habitantes. Según los estudios más recientes la economía
en el país aumentó 1.5%, mientras la población creció
2.2%.
El FMI dice que la economía del país ha estado estancada,
debido a la merma de los intercambios internacionales y los desastres
naturales que se han sufrido.
El informe del Fondo también indica que la economía y los
consumidores todavía no se han adaptado plenamente a la dolarización,
y que se requieren esfuerzos adicionales para asegurar su sostenibilidad.
También considera como desfavorable que el déficit consolidado
del sector público ha llegado este año a ser 3.1% del PIB
contra 2.9% del año pasado, y que la deuda es el 46% del mismo.
Un economista, al comentar esta situación, dijo que la costumbre
de financiar las operaciones corrientes del Gobierno con préstamos
ya se ha vuelto un hábito, agregando que ya es un vicio gastar
más de los ingresos cuando lo lógico sería limitar
lo aprobado a los servicios imprescindibles. El informe aconseja
enfocar los esfuerzos a fortalecer la finanzas públicas.
Lo que se está haciendo es cargar la obligación a
los futuros gobiernos, que se verán en dificultades, comentó
el mismo economista que ya hemos citado.
Pero el problema no es el dinero. El Banco Mundial acaba de autorizar
un crédito de $485 millones para los años 2006/2008, para
proyectos de educación y para reforzar una política de desarrollo
y crecimiento. Esto incluye $10 millones para las pequeñas y medianas
empresas; $125 millones, para la reforma educativa y la administración
de tierras; $35 millones se destinarán para mejorar la seguridad
pública; $10 millones, para sostener la modernización del
Estado, y $5 millones, para proyectos para proteger el medio ambiente.
Por impresionante que sea el proyectado financiamiento del Banco Mundial,
se palidece cuando se compara con lo que el país recibe en remesas
familiares de Estados Unidos. Según el BCR, sólo en el año
2004 se contabilizaron $2,547 millones, o sea cinco veces lo que ofrece
prestar al país el Banco Mundial.
El total de remesas familiares entre los años 2000 y 2004 ascendió
a $9,685 millones. Ese dinero es el combustible que alimenta la economía
salvadoreña, y gran parte vuelve a su país de origen para
pagar el costo de las importaciones.
No es de extrañarse que la economía no crece, dice el economista
antes citado, porque esos millones, producto del trabajo de salvadoreños,
van a sostener la economía de EE.UU. y de los otros países
exportadores, que no pagan impuestos ni invierten.
El Fondo Monetario Internacional hace mal cuando critica al país
por falta de crecimiento, sin tomar en cuenta el impacto de las remesas
sobre el comercio y actividades internas, ya que el país las necesita
para sostener su economía.
*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

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