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Violencia. En la Sexta Avenida Sur fue ultimado Roberto Carlos
Pinto, de 28 años. Cerca mataron horas antes a dos féminas.
Foto EDH/Carlos Torres
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El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
El temor agobia a los habitantes de Santa Tecla. Los integrantes de la
Mara Salvatrucha (MS) han convertido las calles de la ciudad en un campo
de batalla y venganzas.
Ayer el repartidor de pan, Roberto Carlos Pinto Platero, de 28 años,
fue la tercera persona que se suma a la lista de asesinados por pandilleros
en el mismo sector.
El inspector Mario Herrera, jefe del Sistema 911 de Santa Tecla, explicó
que el hecho ocurrió a las 8:45 de la noche en la 6a. Avenida Sur
entre la Calle Daniel Hernández y 2a. Calle Poniente de la ciudad.
La zona es solitaria y oscura y a esa hora de la noche es imposible
que encontraramos a alguien que nos diera información sobre el
caso, aseguró Herrera.
La fuente indicó que el joven pudo haber sido interceptado por
mareros de la MS. Al parecer fueron los familiares del joven los que vincularon
a los pandilleros en el homicidio, porque Pinto tuvo problemas personales
con ellos.
Sospechoso
En el lugar los técnicos de laboratorio encontraron al menos cinco
vainillas de pistola calibre 9 milímetros.
A este caso se suma el registrado horas antes en el mismo sector, donde
dos mujeres vendedoras de golosinas fueron acribilladas a balazos por
mareros de la MS.
Hemos capturado a Wilfredo Romero Hernández, apodado el Brujo,
en relación a estos asesinatos, informó el jefe policial.
El acusado se defiende argumentado que el día de las muertes estaba
en su casa en la Colonia Acovit.
Tengo pruebas de que estuve en mi casa , por eso no puedo ser el
responsable, aseguró Romero.
Las investigaciones realizadas hasta el momento arrojan que una de las
mujeres, Marina del Carmen Aguilar Contreras, de 40 años, estaba
relacionada con los mareros.
El asesinato pudo deberse a que Aguilar tenía cuentas pendientes
con los distribuidores de drogas y que El Brujo fue un sicario contratado
para matarla.
La hipótesis del subinspector Herrera es que Aguilar distribuía
los estupefacientes en el sector con la fachada de la venta y la presencia
de sus hijos pequeños, de edades entre 4 a 6 años, quienes
siempre estaban jugando entre las mesas de la venta.
La mujer tenía polvo blanco y 250 dólares en el delantal,
por lo que creemos que distribuía la droga, indicó
Herrera.
La causa del asesinato pudo deberse a que la fémina se resistió
a pagarle al distribuidor.
La segunda mujer tuvo mala suerte, pues los disparos la alcanzaron, aunque
no tenía nada que ver con la agredida ni sus atacantes.
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La gente no colabora. Foto EDH
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Peligro en calles tecleñas
La soledad y la oscuridad de la manzana comprendida entre
la Calle Daniel Hernández y la 6a. y 4a. Avenida Sur son peligros
constante para los habitantes, pues en la ciudad han informado de cuatro
personas muertas en menos de un mes.
Y es que la policía asegura que a partir de las 6:00 de la tarde
es riesgoso caminar por allí.
Nosotros patrullamos, pero los pandilleros nos vigilan y saben cuando
nos retiramos y el lugar queda desprotegido, afirmó Herrera.
El mayor inconveniente que debe superar la policía para detenerlos
es que los afectados que sufren constantes robos y presencian asesinatos,
no los denuncian.
La preocupación de la gente aumenta con las recientes muertes y
creen que éstas se deben a una respuesta violenta de los miembros
de pandillas, a la presión que la PNC les hace para que se vayan.

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