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Un llamado
Más perfume de mujer en política

Mujer, para no ser descartadas de ninguna actividad humana, tenemos que comenzar hoy a participar en política, sin exigir cuotas de poder, sino ganar nuestros espacios, porque tenemos capacidad.

Publicada 24 de febrero 2005, El Diario de Hoy


Miriam Mixco
El Diario de Hoy

miriammixco@hotmail.com

La participación de la mujer en política es fundamental para el desarrollo de los partidos políticos y de la democracia de los pueblos. Cada vez más se observa en nuestro país un destacado papel de las mujeres en las estructuras políticas, aunque todavía falta una mayor presencia femenina.

Con palabras sencillas, pero con un profundo significado, el mayor Roberto d’Aubuisson pedía con frecuencia la participación de la mujer en el partido. También decía que son las mujeres las que mandan al hombre, y que éste tenía que portarse bien si quería tener armonía en su hogar.

Nuestro partido ARENA, en especial el actual Presidente, Elías Antonio Saca, ha dado mucha importancia a la participación de la mujer. Prueba de ello es que tenemos una Vicepresidenta de la República, ministras, viceministras, embajadoras, presidentas de instituciones, alcaldesas y diputadas.

Algunos piensan en las cuotas de presencia femenina. En lo personal, no estoy de acuerdo con este planteamiento, porque creo que las mujeres nos debemos ganar nuestros cargos con capacidad, liderazgo, honestidad y trabajo. No debemos esperar que nos abran los espacios, sino trabajar por incorporarnos a la política para buscar puestos de elección popular.

Surge en mí esta reflexión, a raíz del actual proceso de selección de candidatos a alcaldes en que está inmerso nuestro partido. No existe ningún impedimento para que las mujeres participen.

El hecho de contar con tantas mujeres en puestos importantes debería ser un incentivo para buscar un fortalecimiento de la presencia de las mujeres en la política.

Que la sociedad acepte de modo inequívoco cada día más la capacidad de liderazgo de la mujer para el ejercicio de cargos públicos, depende en gran medida de nosotras, las mujeres, quienes tenemos cualidades muy importantes que contribuirían a mejorar la política, entre las que se destacan una profunda sensibilidad humana, tenacidad, capacidad y espíritu de servicio.

Muchas veces las barreras son mentales. Hay que romper estas barreras. Usualmente estamos llenas de limitaciones autoimpuestas o aprendidas de la sociedad. Pensamos que sólo los hombres pueden participar en política porque sí, y no cuestionamos si esto es lo mejor o no para la democracia y el país.

El poder de superar estos obstáculos está con frecuencia en nuestras mentes, hay que ir más allá de lo común y arriesgarnos a tomar una decisión.

La política también necesita del perfume de mujer, del tacto y delicadeza que nos caracteriza, pero a la vez de la fortaleza increíble que poseemos para luchar por nuestras metas.

Hay que superar el dicho muy conocido de que “detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer”. Y por qué no puede ser al contrario: “Detrás de una gran mujer siempre hay un gran hombre”. Considero que hay que impulsar una nueva era en la que no exista un “detrás”, sino “iguales”, aunque con ello no me refiero a un igualitarismo, porque somos diferentes en muchas cosas.

Debemos trabajar en política no en oposición al hombre, sino para enriquecer la representación y actuación de los partidos políticos, para que éstos se modernicen más y sepan responder a los actuales momentos en los que la sociedad demanda de una mayor presencia femenina.

En el proceso de primarias de ARENA para elegir candidatos a alcaldes todavía hay tiempo para que más mujeres se inscriban (hasta el 27 de febrero), luchen por su postulación, presenten sus planes de trabajo y, de ser electas, trabajen por convencer a sus respectivos municipios de que su oferta electoral es la mejor.

Mujer, para no ser descartadas de ninguna actividad humana, tenemos que comenzar hoy a participar en política, sin exigir cuotas de poder, sino ganar nuestros espacios, porque tenemos capacidad.
*Presidenta del Registro Nacional de Personas Naturales.

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