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Patria potestad, en peligro

Confiamos en que el Gobierno salvadoreño reforzará las normas institucionales claras y transparentes con respecto a las cuestiones que atentan contra nuestra legislación y derechos fundamentales.

Publicada 24 de febrero 2005, El Diario de Hoy


Julia Regina de Cardenal
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Este lunes comienza la Cumbre Mundial sobre la Mujer Beijing +10 en la ONU. Según informes y experiencias anteriores en estas reuniones, se promoverán asuntos muy buenos para impulsar el respeto a los derechos de la mujer. Desgraciadamente también se pedirá a las naciones del mundo que acepten conceptos y terminología ambigua y peligrosa que puede atentar contra nuestras leyes.

Estamos poniendo nuestras esperanzas en la delegación oficial que enviará el Gobierno para que no se quede callada cuando haya la necesidad de hablar, y ponga reservas cuando amerite defender nuestra soberanía, ya que el Presidente Saca, elegido por la mayoría del pueblo salvadoreño, por sus altos valores morales y familiares, recogidos por la Constitución que él respeta, pide proteger en todos los tratados.

Existen grandes presiones de grupos poderosos que desinforman y pretenden que nuestros delegados no hagan uso de su derecho soberano a renovar sistemáticamente las reservas en todos los documentos internacionales, ampliando y mejorándolas cuando lo amerite para garantizar una protección al país. Las reservas o declaraciones interpretativas fueron creadas como un derecho, para que cada país pueda expresar y aclarar conceptos o terminología que puede ser interpretada de diversas formas, pudiendo atentar contra su ordenamiento jurídico.

El Salvador no debe ni puede contribuir, sino, más bien, desalentar la creación de una costumbre internacional contraria a los valores humanísticos que recoge la Constitución y que el Presidente Saca personifica, tales como planteamientos favorables al aborto, el desorden sexual, la disminución o eliminación de la patria potestad o autoridad parental que se estarán negociando en esta conferencia.

Nuestra posición debe ser clara en que cuando en cualquier parte de este documento se habla de compromisos o actuaciones de gobierno, se entiende que las conferencias de la ONU no son jurídicamente vinculantes, que consisten en recomendaciones y que su implementación es responsabilidad del Estado soberano de El Salvador, Art. 83 Cn.

El Salvador reconoce en su Constitución el derecho a la vida desde el instante de la concepción, Art. 1 Cn., y hasta su terminación natural, por lo cual, el aborto provocado, la interrupción del embarazo o ninguna sustancia o método abortivo bajo ningún concepto podrán ser considerados como un medio de planificación familiar, regulación de la fecundidad, contracepción, derecho reproductivo, maternidad sin riesgo, salud sexual o reproductiva, tal como quedó precisado desde la CIPD en El Cairo. Toda norma jurídica que regula esta materia es asunto exclusivo de la soberanía de la nación de El Salvador.

El Salvador no puede aceptar la “diversidad de familias”, puesto que reconoce que el fundamento legal de la familia es el matrimonio entre un varón y una mujer, y descansa en la igualdad jurídica de los cónyuges, Arts. 32 y 33 Cn.

En el aspecto de aceptar “servicios confidenciales o privados de salud sexual y reproductiva para adolescentes”, como se pretende, El Salvador reconoce que los padres tienen el derecho preferente a escoger la educación de sus hijos, Art. 55 Cn.

El Salvador reconoce la igualdad de dignidad de toda persona humana y la igualdad de derechos entre sexos protegidos en nuestra Constitución: Arts. 1 y 3 Cn. Por lo que debe dejar una definición clara para el término “género” en “su sentido ordinario generalmente aceptado”, tal como lo reconoció la IV Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing y aparece en el Anexo IV del Informe de la Conferencia.

El género es la identidad biológica sexual de mujeres y hombres. Entendemos que existen solamente dos géneros: el género femenino, que pertenece al sexo de la mujer, y el género masculino, al sexo del varón.

Desde este entendimiento desarrollamos la perspectiva de los géneros. Además, debido a que el término “derecho sexual” no ha sido definido en las conferencias, foros e instrumentos vinculantes de Naciones Unidas, debe ser reservado.

Confiamos en que el Gobierno salvadoreño reforzará las normas institucionales claras y transparentes con respecto a las cuestiones que atentan contra nuestra legislación y derechos fundamentales, como el derecho a la vida, la definición de familia, el derecho de los padres como primeros educadores y el de la libertad de pensamiento, conciencia y religión.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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