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La nota del día
El barril sin fondo que se propone

Los subsidios a madres solteras son la principal causa del desorden que afecta a muchísimos hogares en Estados Unidos, en especial de personas de la raza negra

Publicada 24 de febrero 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

El proyecto de dar subsidios a madres solteras se debe analizar con microscopio antes de comprometer esfuerzos, ya que son innumerables los reparos que sobre el tema se pueden hacer, como dudosos los resultados. Si el gobierno propone entregar cuarenta dólares por cada niño en diez comunidades, sobrarán políticos que ofrezcan cien dólares por niño en todo el país, y si al plan se agrega repartir medicinas y desayunos, la otra parte ofrecerá los tres tiempos, vestimenta y “viviendas dignas”. Pero además si se les da subsidios a las madres del Cantón El Pito, de inmediato se generan resentimientos en las comunidades vecinas “no beneficiadas”. El programa pronto se convierte en un barril sin fondo hasta que estalla.

Hace muchos años, antes de viajar a la India, un amigo nos aconsejó nunca dar una limosna, por más necesitado que estuviera quien la pedía. El motivo es obvio para quienes han estado en esas partes: al ver que alguien da una limosna, lo rodea una masa de cincuenta o cien personas pidiendo lo mismo, que además le roban y lo escapan a linchar. Vender todos los bienes y dar limosna a los pobres es el clásico consejo bíblico que nunca sacó a ningún pueblo de la pobreza.

Lo procedente es que sean los padres de esas criaturas abandonadas, los encargados de sostenerlas. Hay varias iniciativas de ley en la Asamblea, que van desde negarles pasaporte y licencia de conducir, hasta labores sociales y penas de cárcel, para forzar a que los padres sostengan a sus hijos. Lo que falta ¡y nunca salimos de nuestro asombro de que tal cosa no se haga! es que el ISSS y las AFP crucen información con la Procuraduría General de Pobres, para saber dónde es que tienen empleo los padres que no cumplen con sus obligaciones. Por carecerse de ese cruce de información, son las madres las que tienen que andar averiguando dónde trabaja el irresponsable, para reanudar diligencias.

Mejor reforzar otros programas

Los subsidios a madres solteras son la principal causa del desorden que afecta a muchísimos hogares en Estados Unidos, en especial de personas de la raza negra. Las madres tienen un fuerte incentivo para no casarse (las mensualidades), e inclusive para seguir teniendo hijos sin padre legal. Pero al carecer de una figura masculina, los niñitos negros crecen indisciplinados y son presa fácil de las pandillas juveniles, del tráfico de drogas y de repetir lo que vivieron en su niñez. Para muchos analistas, el retraso social de la población negra (menores ingresos, familias rotas, altos índices de delincuencia) se debe precisamente a las políticas de subsidios, ayudas familiares y pago por desempleo instituidos por los gobiernos demócratas desde Franklin Roosevelt. De hecho, antes de iniciarse esa política de “ayuda”, los negros como grupo social avanzaban igual que el resto (italianos, irlandeses, chinos, hispanos); a partir de Roosevelt y en particular de Lyndon Johnson, el cuadro cambió.

Si se cuenta con los recursos, lo que está por verse, lo más productivo es reforzar programas como el de Escuela Saludable, que reduzcan la desnutrición y sean un fuerte aliciente para que los niños vayan a la escuela. O dar una mejor asistencia prenatal a las madres. Pero nunca repartir dinero.


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