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Relleno vuelve a la normalidad

Sonsonate. Fue bloqueado para que no se botaran los desechos de San Salvador

Publicada 23 de febrero , El Diario de Hoy

Atentos. Los pepenadores tienen 15 minutos para revisar la basura. Fotos EDH / Marlon Beltran

Marlon Beltrán
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


Los pepenadores se quejaron de las pérdidas durante el cierre temporal del botadero el pasado lunes.

El relleno sanitario de Sonsonate, fundado en 2001, continúa con sus labores cotidianas luego de que los sindicalistas de la Asociación Salvadoreña de Trabajadores Municipales (Astram) trataron de impedir el acceso de los camiones con basura. Según ellos, los vehículos recolectores de la capital intentaban dejar su contenido en dicho lugar.

El edil sonsonateco, Manuel Arce, dijo que no había autorizado el uso del botadero de su jurisdicción, en el cantón Salinas de Acachapa, por el desvío de Cuisnahuat.

El sitio posee una extensión de 84 manzanas de terreno, propiedad de la comuna. Unas 30 están destinadas para el relleno y el resto son para bosque. El promedio de descargas, por día, es de 25 a 30 camiones procedentes de los municipios de Sonsonate, Sonzacate, Antiguo Cuscatlán y de algunas empresas privadas.

Según el ingeniero Luis Granados, jefe de operaciones del relleno, los otros 14 municipios de Sonsonate poseen sus pequeños botaderos locales que no cumplen al 100% con las normas de salubridad dictadas por el Ministerio de Salud y Medio Ambiente.

“El tipo de relleno utilizado por los sonsonatecos es de tipo compactado elevado, el cual tendrá una vida útil de 10 años, aunque los pepenadores y sus constantes servicios de reciclaje podrían prolongar su vida al menos cinco años más”, explicó Granados.

Los pepenadores son pobres y optan por recolectar cosas servibles entre los desperdicios. Su mercancía la constituyen objetos de plástico, aluminio y cobre. Estos son vendidos a empresas recicladoras para poder llevar el sustento diario a sus familias.

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Santiago Pintín, del cantón El Tular de Cuisnahuat, es uno de los más de 70 que llegan a hurgar la basura en busca de algo que se pueda vender o de paso “reutilizar” como zapatos.
“No todo aquí es basura, una vez encontré dos aritos de oro en la basura y los vendí a buen precio”, dijo Pintín.

Él fue uno de los afectados por los sindicalistas, “cuando no ingresan los camiones al basurero, no obtenemos ninguna ganancia en el día”, sostuvo.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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