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| Atentos. Los pepenadores tienen 15 minutos para
revisar la basura. Fotos EDH / Marlon Beltran |
Marlon Beltrán
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Los pepenadores se quejaron de las pérdidas
durante el cierre temporal del botadero el pasado lunes.
El relleno sanitario de Sonsonate, fundado en 2001, continúa con
sus labores cotidianas luego de que los sindicalistas de la Asociación
Salvadoreña de Trabajadores Municipales (Astram) trataron de impedir
el acceso de los camiones con basura. Según ellos, los vehículos
recolectores de la capital intentaban dejar su contenido en dicho lugar.
El edil sonsonateco, Manuel Arce, dijo que no había autorizado
el uso del botadero de su jurisdicción, en el cantón Salinas
de Acachapa, por el desvío de Cuisnahuat.
El sitio posee una extensión de 84 manzanas de terreno, propiedad
de la comuna. Unas 30 están destinadas para el relleno y el resto
son para bosque. El promedio de descargas, por día, es de 25 a
30 camiones procedentes de los municipios de Sonsonate, Sonzacate, Antiguo
Cuscatlán y de algunas empresas privadas.
Según el ingeniero Luis Granados, jefe de operaciones del relleno,
los otros 14 municipios de Sonsonate poseen sus pequeños botaderos
locales que no cumplen al 100% con las normas de salubridad dictadas por
el Ministerio de Salud y Medio Ambiente.
El tipo de relleno utilizado por los sonsonatecos es de tipo compactado
elevado, el cual tendrá una vida útil de 10 años,
aunque los pepenadores y sus constantes servicios de reciclaje podrían
prolongar su vida al menos cinco años más, explicó
Granados.
Los pepenadores son pobres y optan por recolectar cosas servibles entre
los desperdicios. Su mercancía la constituyen objetos de plástico,
aluminio y cobre. Estos son vendidos a empresas recicladoras para poder
llevar el sustento diario a sus familias.
Buscadores
Santiago Pintín, del cantón El Tular de Cuisnahuat, es uno
de los más de 70 que llegan a hurgar la basura en busca de algo
que se pueda vender o de paso reutilizar como zapatos.
No todo aquí es basura, una vez encontré dos aritos
de oro en la basura y los vendí a buen precio, dijo Pintín.
Él fue uno de los afectados por los sindicalistas, cuando
no ingresan los camiones al basurero, no obtenemos ninguna ganancia en
el día, sostuvo.

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