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Lejos.
Durante cuatro décadas, vivió fuera de su país,
Cuba. Foto: EDH
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AP/Londres
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com
El escritor Guillermo Cabrera Infante, una de las voces
más originales de la literatura en español en el Siglo XX,
falleció ayer en Londres, a sus 75 años. Se desconocen las
causas del deceso.
En los últimos años, sin embargo, la salud del cubano sufrió
cierto deterioro y fue internado en diversas ocasiones.
Cabrera Infante, ganador del Premio Cervantes, nació el 22 de abril
de 1929 en Gibara, provincia de Oriente, Cuba. A los 12 años, emigró
a La Habana con su familia; seis años más tarde, deja la
escuela y comienza a escribir.
En 1950 inicia sus estudios de periodismo, una de sus grandes pasiones,
junto a la literatura y el cine. En 1952, la publicación de su
primer cuento le cuesta una multa por obscenidades.
Años más tarde, bajo el seudónimo de G. Caín,
escribió críticas cinematográficas para la revista
Carteles, un semanario del que llega a ser jefe de redacción en
1957.
Cabrera Infante fue un crítico contra el dictador Fulgencio Batista,
y tras el derrocamiento de éste y el arribo de Fidel Castro al
poder en 1959, dirige el suplemento literario Lunes de Revolución,
hasta 1961.
Sus crecientes desacuerdos con el Gobierno cubano le llevan al exilio,
y se radica en Londres, donde permaneció cuatro décadas.
Años después, publica la novela Tres tristes tigres, con
la que se establece como una figura naciente de la literatura hispanoamericana
y en la que muestra el magistral manejo del lenguaje, y la experimentación
que caracterizaron su obra.
Entre sus novelas más destacadas están La Habana para un
Infante difunto, Holly Smoke, Delito por bailar chachachá, Ella
cantaba boleros y Mi música extremada.

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