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Vigilancia. Militares custodian el centro de cómputo instalado
por el organismo colegiado en un hotel capitalino. Foto
EDH
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El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El decreto 44-2004 obligó a los institutos a escoger a sus aspirantes
por medio de votaciones internas.
La ley electoral exigió a los partidos a presentar como mínimo
dos aspirantes para poder someterse al nuevo estilo de votación.
Eso dejó fuera a tres de los cinco partidos.
También abrió heridas en el Partido Nacional, que gobierna
con Ricardo Maduro.
De esa agrupación surgieron cuatro tendencias. La de Porfirio Pepe
Lobo, del Movimiento Trabajo y Seguridad; y la de Miguel Pastor, Nuevo
Tiempo, fueron las extremas y rivales.
Los dos nacionalistas se lanzaron fuertes acusaciones que terminaron en
demandas judiciales.
En el partido Liberal (PL), aparecieron ocho corrientes.
La reforma exigió al Tribunal Supremo Electoral (TSE) depurar el
padrón.
De acuerdo con el presidente del organismo, Jacobo Hernández, se
eliminaron del registro 100,000 hondureños que fallecieron.
Además se excluyó a los militares y a los reos. El registro
quedó compuesto de 3.8 millones de ciudadanos aptos para votar.
Ese mismo padrón se usará para los comicios generales de
noviembre.
Azules llevan la ventaja
Las calles de Tegucigalpa se pintaron ayer de azul, el color del Partido
Nacional.
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Desventaja . El rojo de los liberales pasaba desapercibido. Foto
EDH
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En cualquier zona se veía el azul fuerte con una estrella (del
Movimiento Trabajo y Seguridad, de Porfirio Pepe Lobo) o el
azul suave combinado con un verde limón (del bando de Miguel Pastor),
los principales contendientes.
Si no era una bandera ondeando en un carro, eran los colores colocados
en quioscos.
El rojo que representa al Partido Liberal se veía muy poco.
Lo mismo pasaba en las zonas cercanas a los centros de votación.
Las dos alas de los nacionalistas instalaron casetas en las zonas de elecciones
para explicar a los electores los pasos para emitir el sufragio.
Las personas que pasaban por los sitios pasaban sin mostrar interés
alguno.
La instalación de los centros de orientación se convirtió
en una nueva guerra para las dos corrientes nacionalistas.
Los estrategas de Pastor colocaron un chalet adicional a los que construyó
Lobo.
Cuando los lobistas instalaban dos puestos, los pastoristas armaban dos
o tres.
Para hacer frente a la estrategia de Pastor, el grupo de Lobo encendía
aparatos de sonido para llamar la atención.
Eso hacía que en algunas zonas el color azul predominara.
El rojo fue poco. Los liberales trabajaron con quioscos, pero en menor
cantidad.

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