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Aniversario del opus dei
Santificación en medio del mundo

El amor a la libertad se advierte en todas las iniciativas apostólicas promovidas por los miembros del Opus Dei, que están abiertas a todas las personas de todas las razas y condiciones sociales

Publicada 18 de febrero 2005, El Diario de Hoy

Rutilio Silvestri
El Diario de Hoy

editorial@ elsalvador.com

El 14 de febrero se conmemoró el 75º aniversario de que San Josemaría Escrivá de Balaguer vio, con la ayuda de Dios, que en el Opus Dei debería haber mujeres. Esto fue el 14 de febrero de 1930, y uno más de que lo fundó. También por inspiración divina, la sociedad sacerdotal de la Santa Cruz, inseparablemente unida al Opus Dei, se fundó el 14 de febrero de 1943.

San Josemaría Escrivá de Balaguer fundó el Opus Dei (que significa Obra de Dios) el 2 de octubre de 1928, camino de santidad para todo tipo de personas: solteros y casados; laicos y sacerdotes; hombres y mujeres.

De todas las ocupaciones: campesinos, obreros, profesionales, comerciantes, industriales, amas de casa...

Una característica central del espíritu del Opus Dei es la conciencia de que el cristiano corriente, que vive en medio del mundo, está llamado a la santidad y al apostolado en medio de sus circunstancias profesionales, familiares y sociales.

“El espíritu del Opus Dei, en efecto, tiene como característica esencial el hecho de no sacar a nadie de su sitio —unusquisque, in qua vocatione vocatus est, in ea permaneat— en la misma vocación que fuisteis llamados, en ella permaneced (1 Cor 7,20); sino que lleva a que cada uno cumpla las tareas y deberes de su propio estado, de su misión en la Iglesia y en la sociedad civil, con la mayor perfección posible” (Conversaciones..., n. 16).

El espíritu del Opus Dei no pretende añadir algo artificial a la existencia del cristiano, sino hacerle consciente del sentido de la vida de la gracia. “La manera más fácil de entender el Opus Dei es pensar en la vida de los primeros cristianos. Ellos vivían a fondo su vocación cristiana, buscaban seriamente la perfección a la que estaban llamados por el hecho, sencillo y sublime, del Bautismo” (Conversaciones..., n. 24).

En la espiritualidad del Opus Dei, el amor a la libertad lleva no sólo a respetar, sino a querer positivamente la variedad. Surge también de la plenitud de la conciencia cristiana, ya que el cristianismo es esencialmente una religión de libertad. Josemaría Escrivá de Balaguer escribió:

“Dios quiere que se sirva en libertad (...). Violencia, nunca. No la comprendo, no me parece apta ni para convencer ni para vencer: un alma que recibe la fe, se siente siempre victoriosa. El error se combate con la oración, con la gracia de Dios, con razonamientos desapasionados, ¡estudiando y haciendo estudiar!, y con la caridad.

“Por eso, cuando alguno intentara maltratar a los equivocados, estad seguros de que sentiré el impulso interior de ponerme junto a ellos, para seguir por amor de Dios la suerte que ellos sigan” (Carta, 31 de mayo de 1954).

El amor a la libertad se advierte en todas las iniciativas apostólicas promovidas por los miembros del Opus Dei, que están abiertas a todas las personas de todas las razas y condiciones sociales, sin discriminación alguna.



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