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Rutilio
Silvestri 
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
El 14 de febrero se conmemoró el 75º aniversario de que San Josemaría
Escrivá de Balaguer vio, con la ayuda de Dios, que en el Opus Dei
debería haber mujeres. Esto fue el 14 de febrero de 1930, y uno
más de que lo fundó. También por inspiración
divina, la sociedad sacerdotal de la Santa Cruz, inseparablemente unida
al Opus Dei, se fundó el 14 de febrero de 1943.
San Josemaría Escrivá de Balaguer fundó el Opus Dei
(que significa Obra de Dios) el 2 de octubre de 1928, camino de santidad
para todo tipo de personas: solteros y casados; laicos y sacerdotes; hombres
y mujeres.
De todas las ocupaciones: campesinos, obreros, profesionales, comerciantes,
industriales, amas de casa...
Una característica central del espíritu del Opus Dei es
la conciencia de que el cristiano corriente, que vive en medio del mundo,
está llamado a la santidad y al apostolado en medio de sus circunstancias
profesionales, familiares y sociales.
El espíritu del Opus Dei, en efecto, tiene como característica
esencial el hecho de no sacar a nadie de su sitio unusquisque, in
qua vocatione vocatus est, in ea permaneat en la misma vocación
que fuisteis llamados, en ella permaneced (1 Cor 7,20); sino que lleva
a que cada uno cumpla las tareas y deberes de su propio estado, de su
misión en la Iglesia y en la sociedad civil, con la mayor perfección
posible (Conversaciones..., n. 16).
El espíritu del Opus Dei no pretende añadir algo artificial
a la existencia del cristiano, sino hacerle consciente del sentido de
la vida de la gracia. La manera más fácil de entender
el Opus Dei es pensar en la vida de los primeros cristianos. Ellos vivían
a fondo su vocación cristiana, buscaban seriamente la perfección
a la que estaban llamados por el hecho, sencillo y sublime, del Bautismo
(Conversaciones..., n. 24).
En la espiritualidad del Opus Dei, el amor a la libertad lleva no sólo
a respetar, sino a querer positivamente la variedad. Surge también
de la plenitud de la conciencia cristiana, ya que el cristianismo es esencialmente
una religión de libertad. Josemaría Escrivá de Balaguer
escribió:
Dios quiere que se sirva en libertad (...). Violencia, nunca. No
la comprendo, no me parece apta ni para convencer ni para vencer: un alma
que recibe la fe, se siente siempre victoriosa. El error se combate con
la oración, con la gracia de Dios, con razonamientos desapasionados,
¡estudiando y haciendo estudiar!, y con la caridad.
Por eso, cuando alguno intentara maltratar a los equivocados, estad
seguros de que sentiré el impulso interior de ponerme junto a ellos,
para seguir por amor de Dios la suerte que ellos sigan (Carta, 31
de mayo de 1954).
El amor a la libertad se advierte en todas las iniciativas apostólicas
promovidas por los miembros del Opus Dei, que están abiertas a
todas las personas de todas las razas y condiciones sociales, sin discriminación
alguna.

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