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Claudia G. Aguirre
El Diario de Hoy
claudiaaguirre@alumni.
esen.edu.sv
La Teletón unió a todos los salvadoreños para alcanzar
una meta que beneficiará a todos aquellos niños y adultos
que tienen alguna capacidad especial. Quienes contribuyeron para lograrlo
deben sentirse orgullosos y satisfechos, pues, gracias a ellos, el futuro
de todos estos niños va a ser mejor. ¡Qué lindo sería
que todos los días, como en la Teletón, se diera en el país
especial atención a las personas con capacidades especiales!
Desde hace quince años formo parte de las personas que tienen algún
impedimento físico.
Cuando tenía once años tuve un accidente, por lo que ahora
uso silla de ruedas. Ha sido una prueba difícil que ha impactado
mi vida, pero, gracias a Dios y al apoyo de mi familia y amigos, he logrado
salir adelante, y nunca me he dado por vencida ante los obstáculos.
Al contrario, sé que Dios tiene un propósito en mi vida.
Me he puesto metas que he alcanzado, entre ellas, haber salido graduada
de la ESEN de licenciada en Economía y Negocios y trabajar en mi
propia empresa.
Ser una persona con una capacidad especial en este país es sumamente
difícil, aunque últimamente hay mayor interés y apoyo
hacia nuestras necesidades, con la creación de más puestos
laborales, infraestructura que cumple con las normas establecidas, como
rampas, ascensores y espacios de parqueo reservados.
Pero a pesar de todo este esfuerzo, hace falta hacer conciencia en los
ciudadanos que irrespetan todo tipo de señalización y que,
aun sabiendo que están violando una ley, actúan con la mayor
naturalidad del mundo.
En repetidas ocasiones he vivido en carne propia estos abusos de personas
de las que, por el carro que manejan o la ropa que usan, se esperaría
una educación, una cultura y un sentido de respeto hacia los demás
como para no estacionarse en un espacio reservado para los que usamos
silla de ruedas.
Es de agradecer que haya parqueos especiales para quienes los necesitamos
y campañas en los periódicos enseñando el buen uso
de éstos. Lastimosamente, la mayoría de las veces (por no
decir ¡todas!), estos parqueos no se respetan.
Sólo quien realmente tiene la necesidad sabe lo frustrante que
es ver los parqueos usados por personas que no los necesitan. No terminaría
de contar las experiencias que he vivido en restaurantes, hoteles, supermercados,
centros comerciales, cines y otros lugares en los que siempre los parqueos
están ocupados por jóvenes o adultos sin ningún impedimento
físico.
Y lo más increíble es su reacción cuando se les pide
que muevan sus carros, pues no tienen derecho a estacionarse ahí.
La mayoría se molesta por tener que buscar otro parqueo, sabiendo
que están irrespetando una señal. Otros simplemente no quitan
su carro, y los que lo quitan, lo hacen de mala gana, sin mostrar el más
mínimo remordimiento o arrepentimiento por haber hecho que quien
sí lo necesitaba se parqueara en un lugar más lejos de la
entrada o diera vueltas por varios minutos, en espera de que ellos se
dignaran a desocuparlo.
He tenido la oportunidad de vivir en Estados Unidos, y es increíble
el respeto para este tipo de señales en los estacionamientos. Ya
sea porque desde muy temprana edad se educa a los ciudadanos para que
respeten las necesidades de los demás, o porque las multas para
quienes se apropian de estos parqueos son sumamente altas.
Es mi deseo, y el de todos los que están en una situación
como la mía, el enseñar a la gente a respetar este tipo
de señales, porque sólo hasta que uno tiene la necesidad
de ocupar estos espacios, sabe lo triste y frustrante que es ver que otros,
que no los necesitan, los usurpen.
Apoyemos todos esta causa, así como lo hicimos días atrás
en la Teletón, no sea que, debido a un accidente la vida cambie
en un segundo y sea usted el próximo que necesite estos parqueos
especiales.
*Licenciada en Economía y Negocios.

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