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| Salvajismo. Las dos mujeres fueron asesinadas
con lujo de crueldad. Foto EDH |
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El asesinato de dos mujeres en la colonia Miramonte no es un hecho que
se pueda achacar únicamente a un par de pandilleros. Esa es la
conclusión a que llegan fuentes cercanas a la investigación.
Al parecer, los homicidios de Ofelia Molina, 76 años, y Mélida
Domínguez, 25, son producto de una peligrosa banda muy organizada
que ha cometido crímenes similares en otros países de Centroamérica.
De momento no se sabe cómo hicieron para seleccionar a la víctima
y para saber que la señora Molina era un buen objetivo.
Los antecedentes más próximos al homicidio se remontan al
martes 1 de febrero, cuando Víctor Alvarado se presentó
a la vivienda de las víctimas como asesor de bienes raíces.
Era el ardid perfecto pues Molina tenía en venta un inmueble en
el lago de Ilopango.
Pero Molina era desconfiada, según parientes. De eso se desprende
la sospecha de que alguien pudo haberlo recomendado. El mismo martes,
fue a mostrarle el inmueble a Alvarado, quien condujo el auto de la señora,
pues ella no podía hacerlo. Ese día todo marchó bien
y le sirvió al sujeto para ganar la confianza de Molina.
Según la Fiscalía, al siguiente día, Víctor
llegó, pero no iba solo. Una vez que los criminales entraron, sometieron
a la señora y a la empleada.
Parientes de la señora no ahorran calificativos para los asesinos:
Fue una bestialidad la que hicieron, dicen.
Ofelia era una mujer de carácter fuerte y eso habría desembocado
en las torturas para que firmara documentos bancarios con los que posteriormente
hicieron transacciones.
Lo raro del caso es que los vecinos más próximos no escucharon
nada raro dentro de la casa 2955 de la Avenida Los Sisimiles, una calle
de mucha actividad diurna.
La hora del asesinato se ha establecido entre el mediodía y las
3:00 de la tarde del miércoles.
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El jueves al mediodía, los cadáveres fueron descubiertos
e iniciaron las investigaciones. El procesamiento de la escena, en este
caso, fue riguroso. Se recolectaron muestras de tejido de piel entre las
uñas de las manos y hebras de cabello, entre otras evidencias,
lo que indica que las víctimas presentaron resistencia.
El esfuerzo investigativo y la colaboración ciudadana se confabularían
con la inexperiencia de los presuntos asesinos para mal de éstos.
El reguero de pistas comenzó a eso de las diez de la mañana
del jueves, cuando presuntamente Víctor Alvarado comenzó
a usar la libreta de ahorros de Molina.
El saqueo de la cuenta estaba planeado para evitar sospechas.
La ley de bancos exige que cuando se hacen retiros de más de mil
200 dólares, se presenten dos documentos. Pero Alvarado haría
cuatro retiros de mil 100 dólares. Comenzó primero en una
agencia bancaria de la 25a. Avenida Norte y luego en sucursales aledañas.
Hizo cuatro transacciones con 15 ó 20 minutos de diferencia entre
cada una. En dos de esas transacciones, Alvarado supuestamente usó
dos firmas auténticas y dos falsificadas.
Las cámaras de vigilancia de las agencias bancarias filmaron a
Alvarado.
Cuando Alvarado se disponía a hacer una quinta transacción,
la pericia de un empleado bancario se la impidió, al percatarse
de que en pocos minutos, la cuenta registraba cuatro movimientos. Sutilmente
tomaron todos los datos del DUI del cliente y éste no pudo efectuar
la transacción. Pero hasta ahí no había mayores sospechas.
Contrario a lo que se ha dicho, Alvarado no tuvo en sus manos ni un centavo
de los 4 mil 400 dólares. Sólo los transfirió a una
cuenta bancaria abierta en Guatemala, el 17 de enero.
El mismo jueves, a las 5:00 de la tarde, una tarjeta de crédito
de la víctima iba a ser usada para pagar en una gasolinera de la
ciudad de Guatemala.
Al usar la tarjeta, sonó la alarma pues el sistema bancario había
alertado ya para bloquear todas las transacciones de dinero a nombre de
Ofelia Molina.
En la gasolinera quedó registrado el número de placas del
auto al que habían abastecido de combustible.
En Guatemala es una obligación anotar la matrícula de los
vehículos cuyo abastecimiento de combustible es pagado con tarjetas.
Luego, el lunes cayó una llamada al Sistema 122 de la policía
en la que avisaban de la localización de los objetos robados a
Molina.
Joyas valoradas en 10 mil dólares, una chumpa de cuero, un bastón
y otros objetos fueron localizados en la vivienda de Nelson Lara. A las
ocho de la noche del martes 8 de febrero la policía lo detuvo en
un apartamento Ayutuxtepeque.
Dos horas antes habían hecho otro tanto con Víctor Alvarado,
en la colonia Las Margaritas de Soyapango.
No sólo mataron a doña Ofelia, también destruyeron
una familia, ha dicho un pariente de Ofelia, quien dice estar satisfecha
con la marcha de la investigación.
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Huellas de supuesta inexperiencia
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Transacciones
Cinco movimientos de dinero a una cuenta bancaria permitieron identificar
rápido a Víctor Alvarado.
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Apertura de cuenta
En bancos locales ha quedado registrada la cuenta a la que fueron
trasladados 4,400 dólares.
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Uso de tarjeta
En Guatemala intentaron usar una tarjeta de crédito de Molina;
fue una buena pista para la indagación.
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Filmes
Alvarado fue captado por las cámaras de seguridad de los
bancos. Es una prometedora prueba.
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Joyas
En casa de Nelson Alas, hallaron las joyas robadas en la vivienda
de Molina. Estaban debajo de la cama.
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Tejidos
y cabellos
Entre las uñas de las manos de las víctimas hallaron
tejidos de piel y hebras de cabello que serán analizados.
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Piden justicia y advierten
- Parientes de Ofelia Molina están satisfechos con el rumbo que
ha tomado la investigación.
- Aseguran que la colaboración ciudadana y el esmero de las autoridades
permitió la captura de dos sospechosos cuatro días después
del crimen.
- Los familiares de Molina esperan que el doble asesinato no quede sin
castigo.
- También advierten a la sociedad salvadoreña sobre la forma
de operar de la presunta banda responsable.
- En este caso, un sujeto se hizo pasar como asesor de bienes raíces;
se ganó la confianza de la víctima para luego cometer los
crímenes.
- Se presume la participación de una mujer, pues de la casa desaparecieron
perfumes y otros objetos de poco valor económico.
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Hombres a prisión;
mujer fue liberada
El lunes anterior, el Juzgado Octavo de Paz envió a la cárcel
a dos acusados de asesinar y robar a dos mujeres que vivían
en la colonia Miramonte. La mujer de uno de los acusados fue liberada
provisionalmente de cargos. Familiares de las víctimas piden
que se haga justicia.
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Diez
mil dólares en Joyas
La caja fuerte de Ofelia Molina, que contenía diez mil dólares
en alhajas, fue encontrada en un apartamento de los condominios
Tazumal, Ayutuxtepeque, vivienda de Nelson Alexander Lara Ramos,
(a) Clíper, de la Mara Salvatrucha. Su compañera,
Alba Barrera, también fue arrestada, pero fue liberada provisionalmente.
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Asesinato y lavado
de dinero
Víctor Manuel Alvarado Ponce fue
enviado a prisión acusado de homicidio agravado en dos mujeres
el pasado 2 de febrero. Él fue quien supuestamente transfirió
dinero a una cuenta de banco en Guatemala. Autoridades aseguran
que próximamente le acusarán también de lavado
de dinero.
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Presunto asesino
Nelson Alexander Lara Ramos fue arrestado por homicidio agravado.
En su vivienda fueron encontradas joyas y otros objetos robadas
en la vivienda de Ofelia Molina. La Fiscalía logró
que el sujeto fuera enviado a prisión preventiva. La Fiscalía
deberá probar si el sujeto estuvo en casa de las víctimas
el día en que fueron asesinadas con alarde de crueldad para
doblegarlas y cometer el robo.
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Defendidos por cuatro abogados particulares
Las condiciones económicas aparentes de Víctor Alvarado
y Nelson Lara, como las de sus familiares, no denotan que puedan costearse
la defensa de cuatro abogados particulares, como lo hicieron el lunes
anterior durante la audiencia inicial. Una tercera sospechosa, Alba Herrera,
salió en libertad condicional.
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| Fiscalía. Elude hablar de casos para
no dañar las indagaciones. Foto EDH |
Eso es un factor que abona a la sospecha de que los sujetos pertenecen
a una red delincuencial bien organizada, según investigadores del
doble asesinato.
La madre de Lara se dedica a la venta de tortillas, aunque tiene auto
propio.
En cuanto a la familia de Alvarado, su madre vive en una de las Comunidades
Tutunichapa y, según autoridades, tiene antecedentes por tráfico
de droga.
Según la policía, se ha comprobado que Nelson Lara es miembro
de la Mara Salvatrucha.
De Alvarado se sabe que vive en una urbanización bastión
de la pandilla a la que pertenece Lara.
¿De dónde sacarán el dinero para pagar a los abogados?
En estos casos, la misma banda se los paga, aclara un investigador.
Cuentan que Lara, al momento de su captura, insinúo despreocupación.
¿Para qué me vas a capturar? Sólo seis días
voy a estar preso, porque sólo es receptación lo que me
van a acusar, habría dicho el sujeto.
Parientes e investigadores también negaron que Alvarado fuera empleado
de Molina. Suponen que como el día antes del asesinato lo vieron
salir con la señora, la vecindad creyó que era su empleado.
Según familiares, el verdadero motorista de Molina es un hombre
que tiene más de 20 años de trabajar con la familia y que
sería incapaz de un crimen.
En cuanto a Mélida Domínguez, la empleada doméstica,
también se dice que gozaba de plena confianza, luego de siete años
de trabajar con Ofelia Molina.
Tanto es así, que Mélida tuvo el mismo funeral que la señora
Molina, cuyos parientes pidieron a los familiares de la empleada para
que les permitieran sepultarla junto a su patrona.

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