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Genética y negocios, la ventana a un nuevo universo

Rafael Castellanos, presidente de Incae (Instituto Centroamericano de Administración de Empresas) en El Salvador, conversa sobre la importancia de la conferencia magistral que dictará -mañana- Juan Enríquez Cabot, considerado como uno de los grandes intérpretes de lo que será el mundo de los siguientes decenios

Publicada 15 de febrero 2005 , El Diario de Hoy

Entusiasta. Castellanos promueve la venida de Enríquez Cabot, autor del libro “Mientras el futuro te alcanza”. Foto EDH / Lissette Monterrosa

Ciro Granados
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

¿Quién es el personaje que viene y su importancia en el mundo?
Juan Enríquez Cabot es conocido como el experto más grande en la influencia que tiene la genética en la forma de hacer negocios. Es director del proyecto de ciencias naturales en la Escuela de Negocios de Harvard. Él es un mexicano-norteamericano, y ahora es como el gran gurú de la genómica y de la compugenómica, que es la forma de aplicar la computación al desciframiento de los genomas. Estos conocimientos nos acercan a una ventana que es fascinante pero al mismo tiempo da miedo.

¿Cómo se les ocurrió traer al señor Enríquez Cabot?

El Incae está siempre en la vanguardia de traer a Centroamérica lo mejor del conocimiento mundial. Y considera que Juan Enríquez es uno de los paradigmas del pensamiento actual, una de las gentes que está hablando de ciencia y futuro que más va a impactar al mundo y a las formas de verlo. Decidimos traerlo a Centroamérica para que los centroamericanos conozcamos su manera de pensar de viva voz. El evangelio en la boca de Jesús no es igual que en la boca de los apóstoles o, menos, de los siguientes. En El Salvador tuvimos el complemento de Fundemas.

¿Para qué traerlo?

Para que la gente conozca su pensamiento.

¿Por qué les interesa que la gente lo haga?

Para que se prepare mejor para el futuro, para que tenga luces y vea lo que está pasando allá afuera. Para que no nos ahoguemos viendo los arbolitos y que se vea el bosque.

¿A usted quién le parece que debe escuchar al señor Enríquez Cabot?

Los empresarios, para que empiecen a pensar cómo van a hacer negocios de aquí en adelante. Interesa que lo escuchen los padres de familia, para que vean con qué tipo de mundo se van a enfrentar sus hijos. Los formadores de opinión, para ver qué tipo de educación hay que darles. Presumo que voy a encontrar algún tipo de resistencia, pero siempre el conocimiento nuevo trae resistencia.
Y eso no tiene que ver con la edad. No tiene que ser, necesariamente, el viejito el que se opone. Para nada. Hay viejos que somos bastante más abiertos que un montón de jóvenes.

“Presumo que voy a encontrar algún tipo de resistencia; pero siempre el conocimiento nuevo trae resistencia”

¿Cuál es la importancia del seminario que viene a dar el señor Enríquez Cabot?
Lo importante es cómo despertar la conciencia de los cambios que a la economía, a la forma de hacer negocios y a la vida de todos le afecta la genética, la tecnología, el conocimiento y otras fuerzas. Y cómo este cambio se nos viene encima como un tsunami. La importancia de escucharlo es que dé interés por estudiar los conceptos que él (el conferencista) vierte.

¿Está preparado un país como el nuestro para este tipo de planteamientos?

Nunca nadie está suficientemente preparado para oír algo nuevo. Pero aquí no somos fundamentalistas; no somos Irán o Iraq, un lugar donde haya ayatolás que se opongan. El Salvador ha sido, tradicionalmente, un país muy abierto y progresista, con deseos de llegar adelante. El salvadoreño anda con el cuchillo en los dientes, siempre tratando de llegar más adelante. ¿Que si estamos preparados? Creo que El Salvador siempre ha sido tierra fértil para ideas nuevas y probeta de experimento para otras cosas.

¿Aun con esta clase política que tenemos?

Lo que sucede es que la clase política nunca es la que termina definiendo lo que pasa en las sociedades. Si las otras fuerzas de cambio caminan lo suficiente, pues la clase política se preparará. Si la sociedad evoluciona lo suficiente, la clase política cambiará por una mejor. En cierta manera, la clase política es un reflejo de lo que somos en la sociedad. Pero esas fuerzas las mueve la sociedad desde abajo, no desde arriba.

¿Va a haber un antes y un después para las personas que lo escuchen?

Un discurso de dos horas nunca produce el impacto suficiente para cambiar a alguien. Pero para para una sociedad viva, una conferencia de este tipo produce un impacto que encuentra que los líderes de opinión se preocupan por esto y van despertando el deseo de aprender más. Ésa es la esperanza.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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