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Niños
Fallecieron pese a consulta oportuna

Sin explicación. Llevaron a sus hijos a centros de la red de salud pública en las horas siguientes a la infección, pero los devolvieron a la casa. Cuando regresaron más graves, para algunos era ya demasiado tarde. En las visitas realizadas a los hogares de las víctimas se constató que en más de la mitad no hay agua potable; en ocasiones, tampoco la tratan para el consumo humano


Publicada 14 de febrero 2005 , El Diario de Hoy

Foto EDH: Arturo Silva


Margarita Sánchez/corresponsales
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


Ocho de los nueve pacientes fallecidos este año en el Hospital Bloom por gastroenteritis aguda fueron llevados a pasar consulta, al menos en una ocasión, a los diferentes centros de atención de la red nacional de salud. Esta afirmación se desprende después de las visitas a los hogares y las entrevistas con los familiares de las víctimas. En algunos casos, los padres mostraron las recetas médicas extendidas y el tratamiento indicado.

En general, los padres acudieron a centros públicos de atención en las primeras 48 horas después de que el niño presentara síntomas como vómitos y evacuaciones frecuentes.

En algunos casos, como el de Teresina Saldaña, fue enviada de regreso a casa con su hijo, Ángel Millán, en tres ocasiones consecutivas.

Afectados. Magdalena y Jairo perdieron a un familiar. Foto EDH: Arturo Silva

A la cuarta vez que llegó al Hospital Bloom, se lo ingresaron, pero ya fue demasiado tarde.

“La misma gente (los médicos) que me regresó el día anterior estaba trabajando el día siguiente que llegué con el niño grave... ya estaban cansados y aburridos de ver tanto niño, por eso quizá no les ponen la atención debida...”, expresó esta señora que vive en la Colonia IVU, de San Salvador.

Mártir Teodoro Vides llevó a su hijo a un centro médico de La Unión en seis ocasiones. La primera vez el mismo día en que cayó enfermo. Su hijo pereció el 10 de enero en el hospital de San Miguel.

Después de una primera consulta en las unidades de salud, algunos padres decidieron visitar a un médico privado o, bien, acudir a los curanderos, en busca de una solución “tradicional”.

La familia de Javier Alejandro, muerto el 14 de enero, optó por acudir a una clínica privada al ver que el pequeño no mejoraba con las indicaciones que le había dado en la unidad de atención de la localidad.

Un caso distinto es el de la familia Contreras, de la Colonia El Tesoro, en San Miguel. La Unidad de Salud Las Presitas está a tres kilómetros de distancia, por lo que decidieron ir primero al sobador. Sólo cuando no percibieron mejoría del niño, le llevaron al hospital. De los casos estudiados, éste es el único en que la familia no fue a pasar consulta en primera instancia a un centro público.

¿No insistieron los médicos lo suficiente en que volvieran a pasar consulta si el bebé no mejoraba? ¿Por qué algunos pacientes no quedaron ingresados? Salvo dos de ellos, uno de Tecoluca, en San Vicente, y otro de Apopa, los demás perecieron en el Hospital Bloom después de haber pasado consulta 48 horas antes.

Zaragoza. Del agua del Río Asuchillo se abastecen varias comunidades. Foto EDH: Arturo Silva

Es probable que éstas y otras interrogantes se resuelvan con el análisis de cada caso que anunció el ministro de Salud, Guillermo Maza, para descartar cualquier responsabilidad de los médicos. No obstante, el funcionario insistió en que la consulta tardía de los pacientes como la razón principal de las fatalidades.

El panorama cambió, en parte, con la llegada de las alertas preventiva y amarilla. Casualmente, fue en estos periodos cuando se enfermaron más pacientes y, sin embargo, menos muertes se registraron.

Las autoridades de Salud ampliaron el horario en 64 centros de atención de los departamentos donde había más pacientes con rotavirus. Además giraron instrucciones para rehidratar a los pacientes en los hospitales y retrasar el alta médica.

Liseth Guerrero
Madre de víctima
Madrugada
“No la llevamos donde sobadores (...) la niña padecía del corazón”.
Dinora Gálvez
Madre de niña fallecida
Consulta privada
“Lo llevé a un médico privado antes que lo ingresaran ...”.

Falta de agua, la otra cara

Además del luto por los hijos fallecidos, la mayoría de las familias encuestadas comparte el problema de la falta de servicio de agua potable en sus hogares.

Los Villanueva viven en El Divisadero, Morazán. Acarrean el agua de una quebrada sucia; no le echan lejía ni la hierven.

En Zaragoza, La Libertad, la familia Guillén se abastece de un río. Sólo en ocasiones, tratan el líquido para el consumo.
Para otras personas, sobre todo del campo, la única alternativa es la extracción del agua de los pozos. Como reconocen algunos vecinos, es posible que varios estén contaminados.

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La versión de los padres

Este problema y otros, como el escaso control de la basura y el tratamiento de aguas negras, inciden en la actual brote de infecciones gastrointestinales.

Eduardo Guerrero, representante de la Organización Panamericana para la Salud (OPS) en El Salvador, se hizo eco de esta realidad en días pasados e insistió en la necesidad de mejorar el acceso a estos servicios para mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de infecciones.

Según la última Encuesta Nacional de Salud (Fesal) 2002/2003, menos de la mitad de la población cuenta con servicio de agua potable en el domicilio.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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