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Foto EDH: Arturo Silva
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Margarita Sánchez/corresponsales
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Ocho de los nueve pacientes fallecidos este año en el Hospital
Bloom por gastroenteritis aguda fueron llevados a pasar consulta, al menos
en una ocasión, a los diferentes centros de atención de
la red nacional de salud. Esta afirmación se desprende después
de las visitas a los hogares y las entrevistas con los familiares de las
víctimas. En algunos casos, los padres mostraron las recetas médicas
extendidas y el tratamiento indicado.
En general, los padres acudieron a centros públicos de atención
en las primeras 48 horas después de que el niño presentara
síntomas como vómitos y evacuaciones frecuentes.
En algunos casos, como el de Teresina Saldaña, fue enviada de regreso
a casa con su hijo, Ángel Millán, en tres ocasiones consecutivas.
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Afectados. Magdalena y Jairo
perdieron a un familiar. Foto EDH:
Arturo Silva
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A la cuarta vez que llegó al Hospital Bloom, se lo ingresaron,
pero ya fue demasiado tarde.
La misma gente (los médicos) que me regresó el día
anterior estaba trabajando el día siguiente que llegué con
el niño grave... ya estaban cansados y aburridos de ver tanto niño,
por eso quizá no les ponen la atención debida...,
expresó esta señora que vive en la Colonia IVU, de San Salvador.
Mártir Teodoro Vides llevó a su hijo a un centro médico
de La Unión en seis ocasiones. La primera vez el mismo día
en que cayó enfermo. Su hijo pereció el 10 de enero en el
hospital de San Miguel.
Después de una primera consulta en las unidades de salud, algunos
padres decidieron visitar a un médico privado o, bien, acudir a
los curanderos, en busca de una solución tradicional.
La familia de Javier Alejandro, muerto el 14 de enero, optó por
acudir a una clínica privada al ver que el pequeño no mejoraba
con las indicaciones que le había dado en la unidad de atención
de la localidad.
Un caso distinto es el de la familia Contreras, de la Colonia El Tesoro,
en San Miguel. La Unidad de Salud Las Presitas está a tres kilómetros
de distancia, por lo que decidieron ir primero al sobador. Sólo
cuando no percibieron mejoría del niño, le llevaron al hospital.
De los casos estudiados, éste es el único en que la familia
no fue a pasar consulta en primera instancia a un centro público.
¿No insistieron los médicos lo suficiente en que volvieran
a pasar consulta si el bebé no mejoraba? ¿Por qué
algunos pacientes no quedaron ingresados? Salvo dos de ellos, uno de Tecoluca,
en San Vicente, y otro de Apopa, los demás perecieron en el Hospital
Bloom después de haber pasado consulta 48 horas antes.
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Zaragoza. Del agua del Río Asuchillo se abastecen
varias comunidades.
Foto EDH: Arturo Silva
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Es probable que éstas y otras interrogantes se resuelvan con el
análisis de cada caso que anunció el ministro de Salud,
Guillermo Maza, para descartar cualquier responsabilidad de los médicos.
No obstante, el funcionario insistió en que la consulta tardía
de los pacientes como la razón principal de las fatalidades.
El panorama cambió, en parte, con la llegada de las alertas preventiva
y amarilla. Casualmente, fue en estos periodos cuando se enfermaron más
pacientes y, sin embargo, menos muertes se registraron.
Las autoridades de Salud ampliaron el horario en 64 centros de atención
de los departamentos donde había más pacientes con rotavirus.
Además giraron instrucciones para rehidratar a los pacientes en
los hospitales y retrasar el alta médica.
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Liseth Guerrero
Madre de víctima
Madrugada
No la llevamos donde sobadores (...) la niña padecía
del corazón.
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Dinora Gálvez
Madre de niña fallecida
Consulta privada
Lo llevé a un médico privado antes que lo ingresaran
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Falta de agua, la otra cara
Además del luto por los hijos fallecidos, la mayoría de
las familias encuestadas comparte el problema de la falta de servicio
de agua potable en sus hogares.
Los Villanueva viven en El Divisadero, Morazán. Acarrean el agua
de una quebrada sucia; no le echan lejía ni la hierven.
En Zaragoza, La Libertad, la familia Guillén se abastece de un
río. Sólo en ocasiones, tratan el líquido para el
consumo.
Para otras personas, sobre todo del campo, la única alternativa
es la extracción del agua de los pozos. Como reconocen algunos
vecinos, es posible que varios estén contaminados.
Este problema y otros, como el escaso control de la basura y el tratamiento
de aguas negras, inciden en la actual brote de infecciones gastrointestinales.
Eduardo Guerrero, representante de la Organización Panamericana
para la Salud (OPS) en El Salvador, se hizo eco de esta realidad en días
pasados e insistió en la necesidad de mejorar el acceso a estos
servicios para mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de infecciones.
Según la última Encuesta Nacional de Salud (Fesal) 2002/2003,
menos de la mitad de la población cuenta con servicio de agua potable
en el domicilio.

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