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Masacre
Cinco atacados a balazos

Rencillas. La policía sospecha que el ataque iba dirigido contra Luis Mario Portillo, a quien señalan como vendedor de drogas. Por meterse. Autoridades suponen que los hermanos y la mujer de Luis Mario fueron asesinados al tratar de interferir


Publicada 14 de febrero 2005 , El Diario de Hoy

Investigación. Policías inspeccionan una de las viviendas en donde ocurrió la matanza. Foto EDH /René Serrano

Jorge Beltrán/René Serrano
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com


Cinco personas fueron asesinadas a balazos la noche del sábado en la Colonia Argentina, de Sensuntepeque, cabecera de departamental de Cabañas, 85 kilómetros al nororiente de San Salvador.

Tres hombres y una mujer de una misma familia fueron atacados por desconocidos. El hecho ocurrió a las 10:30 de la noche. La policía y vecinos aseguran que el múltiple crimen tiene origen en problemas de drogas, pues una de las víctimas era un reconocido vendedor de crack y marihuana.

En el mismo hecho fue baleado un menor de edad de nombre Rodolfo Bonilla, quien ayer al mediodía falleció en el Hospital Rosales, de San Salvador.

Bonilla, según los parientes y la policías, fue alcanzado por una bala, cuando, tras escuchar gritos de auxilio y lamentos, salió de su vivienda a ver lo que ocurría.

Los nombres de los otros asesinados son Luis Mario, José Tomás, Óscar Orlando, todos de apellidos Portillo Cruz, y Ángela Espinal, conocida en Sensuntepeque como Érica Sandoval, de origen nicaragüense, quien convivía maritalmente con Luis Mario.

Según parientes de los Portillo, el móvil fue el robo, pues de la vivienda de Luis Mario, a quien autoridades y vecinos señalan como vendedor de drogas, los asesinos sustrajeron dinero y prendas de oro.

Retiran cadáveres. Parientes de los Portillo Cruz sacan los cuerpos de Medicina Legal de San Vicente. Foto EDH /René Serrano

Los asesinos, según versiones policiales y de testigos, andaban armados con subametralladoras MP-5 o Uzis, y con pistolas de calibre nueve milímetros. Testigos aseguran que los asesinos vestían ropas oscuras similares a las que usa la PNC.

Douglas Omar García Funes, subdirector de Investigaciones de la policía, dijo ayer al mediodía que, por lo reciente del caso y con base en los relatos recogidos en el vecindario, no se podría desvirtuar la participación de gente que haya usado prendas policiales para cometer el crimen y así desprestigiar a la institución. “No es la primera vez que sucede eso, aunque de momento no podemos descartar nada”, aseguró el subdirector.

Robo y testigos


Al parecer, a los asesinos no les importó dejar testigos, pues las víctimas fueron acribilladas en presencia de familiares que resultaron ilesos del ataque a pesar de que los asesinos se percataron de su presencia.

Douglas Omar García Funes
“Se sospecha que los mataron por rencillas por deudas de drogas. Al parecer los asesinos son pandilleros que llegaron en un pick up blanco. Se está tratando de localizar a un marero de la zona”
vecino de víctimas
“Ellos (familiares de cuatro víctimas) dicen que fue por robarles, pero la verdad es que en la casa de uno de ellos vendían droga, como vender gaseosas o churros. A lo mejor por eso los mataron. Ya tenían tiempo de estar en eso”

En la casa donde mataron a Luis Mario y a Érica, dejaron indemnes a tres testigos. Uno de ellos ha narrado que cuando la mujer cayó al suelo, un hombre la “roció” a balazos.

Óscar Orlando fue asesinado en unos lavaderos públicos cuando estaba cuidando a su madre, Isabel Portillo, quien lavaba ropa. La mujer y otra más que se ocupaba en el mismo menester fueron vistas, pero no las atacaron.

Tomás, en tanto, cayó herido en la puerta de su casa cuando, se supone, se disponía a ver lo que ocurría al escuchar los disparos.

Tanto Óscar Orlando como José Tomás fueron llevados al hospital de la localidad, pero el primero murió antes de llegar y, el segundo falleció cuando los médicos se disponían a operarle.

Durante la mañana de ayer, la policía montó un operativo para capturar a un pandillero apodado como El Crazy, quien estaría involucrado en el hecho; pero al cierre de esta nota, aún no le habían localizado.

Triste fama por tráfico de droga

L Para Sensuntepeque, el pasaje Cremas de Ti —nadie en el lugar supo explicar el porqué de ese nombre— de la Colonia Argentina, es como la Tutunichapa de San Salvador para la venta de drogas, según afirmaciones de la subcomisionada Domitila Piche, jefa departamental de la PNC.

La oficial se refería a que el lugar en donde ocurrió el múltiple crimen es reconocido localmente como un sector donde se comercia droga. Uno de los asesinados sería el principal responsable de dicho tráfico.

Desconsuelo. La abuela de los hermanos Portillo Cruz, María Portillo, lucía inconsolable ayer por la mañana.

“Al parecer, el sujeto al que dispararon primero (Luis Mario Portillo Cruz, (a) Camalote, era el supuesto cabecilla de una red que se dedica a distribuir y vender estupefacientes en la cabecera departamental”, sostuvo la oficial.

Un vecino aseguró a El Diario de Hoy que en la casa de Luis Mario se vendía crack y marihuana como si fuera un artículo de primera necesidad.

“Allí a cualquier hora se veía pasar gente a comprar droga. La vendían descaradamente, como si se tratara de gaseosas o churros”, sostuvo el hombre que pidió el anonimato.


Lo negaron


Pero parientes de los Portillo indicaron que ya había dejado este “negocio”, por el que había estado procesado judicialmente. Lo del proceso judicial también lo confirmó la Fiscalía de Sensuntepeque.

Los familiares de los Portillo también afirmaron que los asesinos robaron una buena cantidad de dinero en efectivo, aunque no especificaron. Asimismo se llevaron muchas prendas de oro.

Luis Mario era el marido de la mujer nicaragüense a quien hacía poco había sacado del mundo de la prostitución.

Una víctima Nicaragüense
En el ámbito de la prostitución era conocida como Éricka Sandoval, pero legalmente se llamaba Ángela Espinal. Era originaria de Chinandega, Nicaragua, y tenía tres hijas, a quienes dejó con parientes, para venirse a El Salvador. Llegó hace 13 meses y se radicó en Sensuntepeque, donde se dedicó a trabajar en clubes nocturnos. Según informes policiales, la mujer se dedicaba a vender servicios sexuales. Hacía poco tiempo que Luis Mario Portillo Cruz, señalado como uno de los más reconocidos vendedores de droga de Sensuntepeque, la había sacado de los antros. El sábado anterior, la mujer fue acribillada junto a su marido. Cuentan que le pegaron dos balazos; cuando cayó, un sujeto la remató con varios tiros.

En cuanto a Tomás y Orlando, hermanos de Luis Mario, se supo que éstos eran lustrabotas del parque central de la localidad, pero que también ayudaban al hermano en el negocio, es decir que, tras la fachada de trabajo, también vendían droga.

La policía ya capturó a sospechoso

El implicado negó los cargos w Dijo que vende empaques para vehículos. Uno de los presuntos responsables de la masacre fue capturado ayer aproximadamente a las ocho de la noche en la Comunidad Tutunichapa I, de San Salvador.

Carlos Mauricio Barraza fue arrestado en el pasaje principal de la referida comunidad, ubicada frente al Hospital Médico Quirúrgico del Seguro Social.

Éste es acusado como el que acribilló a Ángela Espinal y a Luis Mario Portillo Cruz.
Según el comisionado Douglas García Funes, subdirector de investigaciones policiales, quien participó en la captura, el sujeto es uno de los narcotraficantes de la referida comunidad, lo que comprueba que la razón de la múltiple ejecución fue por problemas de estupefacientes.

Arrestado. Carlos Mauricio Barraza, presunto asesino.

Ayer, al cierre de esta nota (9:00 p.m.) la PNC se esforzaba por capturar a otro narcotraficante vinculado a la masacre que también reside en una colonia de San Salvador. La policía trataba de hacer los arrestos antes de las 10:30 p.m. cuando expiraba el término de flagrancia.

Esfuerzos similares se hacían en Sensuntepeque, donde la corporación policial buscaba a otros dos implicados entre estos un pandillero quien la hizo de “santero”, es decir, quien vigiló a los Portillo Cruz.

La identificación de los presuntos responsables se dio a través de retratos hablados y colaboración que hubo de parte de testigos del crimen.

La droga que Luis Mario Portillo vendía en la Colonia Argentina, donde perpetraron la matanza, era surtida por narcotraficantes de la Tutunichapa I, según lo afirmó García Funes.
Según el jefe policial, entre Luis Mario Portillo y Carlos Mauricio Barraza, habría una relación comercial por droga, aunque de momento se desconoce con exactitud las razones que habrían llevado a Barraza a ajustarles las cuentas.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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