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| Investigación. Policías inspeccionan
una de las viviendas en donde ocurrió la matanza. Foto
EDH /René Serrano |
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Jorge Beltrán/René
Serrano
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Cinco personas fueron asesinadas a balazos la noche del sábado
en la Colonia Argentina, de Sensuntepeque, cabecera de departamental de
Cabañas, 85 kilómetros al nororiente de San Salvador.
Tres hombres y una mujer de una misma familia fueron atacados por desconocidos.
El hecho ocurrió a las 10:30 de la noche. La policía y vecinos
aseguran que el múltiple crimen tiene origen en problemas de drogas,
pues una de las víctimas era un reconocido vendedor de crack y
marihuana.
En el mismo hecho fue baleado un menor de edad de nombre Rodolfo Bonilla,
quien ayer al mediodía falleció en el Hospital Rosales,
de San Salvador.
Bonilla, según los parientes y la policías, fue alcanzado
por una bala, cuando, tras escuchar gritos de auxilio y lamentos, salió
de su vivienda a ver lo que ocurría.
Los nombres de los otros asesinados son Luis Mario, José Tomás,
Óscar Orlando, todos de apellidos Portillo Cruz, y Ángela
Espinal, conocida en Sensuntepeque como Érica Sandoval, de origen
nicaragüense, quien convivía maritalmente con Luis Mario.
Según parientes de los Portillo, el móvil fue el robo, pues
de la vivienda de Luis Mario, a quien autoridades y vecinos señalan
como vendedor de drogas, los asesinos sustrajeron dinero y prendas de
oro.
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| Retiran cadáveres. Parientes de los Portillo
Cruz sacan los cuerpos de Medicina Legal de San Vicente. Foto
EDH /René Serrano |
Los asesinos, según versiones policiales y de testigos, andaban
armados con subametralladoras MP-5 o Uzis, y con pistolas de calibre nueve
milímetros. Testigos aseguran que los asesinos vestían ropas
oscuras similares a las que usa la PNC.
Douglas Omar García Funes, subdirector de Investigaciones de la
policía, dijo ayer al mediodía que, por lo reciente del
caso y con base en los relatos recogidos en el vecindario, no se podría
desvirtuar la participación de gente que haya usado prendas policiales
para cometer el crimen y así desprestigiar a la institución.
No es la primera vez que sucede eso, aunque de momento no podemos
descartar nada, aseguró el subdirector.
Robo y testigos
Al parecer, a los asesinos no les importó dejar testigos, pues
las víctimas fueron acribilladas en presencia de familiares que
resultaron ilesos del ataque a pesar de que los asesinos se percataron
de su presencia.
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Douglas Omar García Funes
Se sospecha que los mataron por rencillas por
deudas de drogas. Al parecer los asesinos son pandilleros que llegaron
en un pick up blanco. Se está tratando de localizar a un
marero de la zona
vecino de víctimas
Ellos (familiares de cuatro víctimas) dicen que fue
por robarles, pero la verdad es que en la casa de uno de ellos vendían
droga, como vender gaseosas o churros. A lo mejor por eso los mataron.
Ya tenían tiempo de estar en eso
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En la casa donde mataron a Luis Mario y a Érica, dejaron indemnes
a tres testigos. Uno de ellos ha narrado que cuando la mujer cayó
al suelo, un hombre la roció a balazos.
Óscar Orlando fue asesinado en unos lavaderos públicos cuando
estaba cuidando a su madre, Isabel Portillo, quien lavaba ropa. La mujer
y otra más que se ocupaba en el mismo menester fueron vistas, pero
no las atacaron.
Tomás, en tanto, cayó herido en la puerta de su casa cuando,
se supone, se disponía a ver lo que ocurría al escuchar
los disparos.
Tanto Óscar Orlando como José Tomás fueron llevados
al hospital de la localidad, pero el primero murió antes de llegar
y, el segundo falleció cuando los médicos se disponían
a operarle.
Durante la mañana de ayer, la policía montó un operativo
para capturar a un pandillero apodado como El Crazy, quien estaría
involucrado en el hecho; pero al cierre de esta nota, aún no le
habían localizado.
Triste fama por tráfico de droga
L Para Sensuntepeque, el pasaje Cremas de Ti nadie en el lugar
supo explicar el porqué de ese nombre de la Colonia Argentina,
es como la Tutunichapa de San Salvador para la venta de drogas, según
afirmaciones de la subcomisionada Domitila Piche, jefa departamental de
la PNC.
La oficial se refería a que el lugar en donde ocurrió el
múltiple crimen es reconocido localmente como un sector donde se
comercia droga. Uno de los asesinados sería el principal responsable
de dicho tráfico.
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Desconsuelo. La abuela de los hermanos Portillo
Cruz, María Portillo, lucía inconsolable ayer por
la mañana.
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Al parecer, el sujeto al que dispararon primero (Luis Mario Portillo
Cruz, (a) Camalote, era el supuesto cabecilla de una red que se dedica
a distribuir y vender estupefacientes en la cabecera departamental,
sostuvo la oficial.
Un vecino aseguró a El Diario de Hoy que en la casa de Luis Mario
se vendía crack y marihuana como si fuera un artículo de
primera necesidad.
Allí a cualquier hora se veía pasar gente a comprar
droga. La vendían descaradamente, como si se tratara de gaseosas
o churros, sostuvo el hombre que pidió el anonimato.
Lo negaron
Pero parientes de los Portillo indicaron que ya había dejado este
negocio, por el que había estado procesado judicialmente.
Lo del proceso judicial también lo confirmó la Fiscalía
de Sensuntepeque.
Los familiares de los Portillo también afirmaron que los asesinos
robaron una buena cantidad de dinero en efectivo, aunque no especificaron.
Asimismo se llevaron muchas prendas de oro.
Luis Mario era el marido de la mujer nicaragüense a quien hacía
poco había sacado del mundo de la prostitución.
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Una víctima Nicaragüense
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En el ámbito de la prostitución
era conocida como Éricka Sandoval, pero legalmente se llamaba
Ángela Espinal. Era originaria de Chinandega, Nicaragua,
y tenía tres hijas, a quienes dejó con parientes,
para venirse a El Salvador. Llegó hace 13 meses y se radicó
en Sensuntepeque, donde se dedicó a trabajar en clubes nocturnos.
Según informes policiales, la mujer se dedicaba a vender
servicios sexuales. Hacía poco tiempo que Luis Mario Portillo
Cruz, señalado como uno de los más reconocidos vendedores
de droga de Sensuntepeque, la había sacado de los antros.
El sábado anterior, la mujer fue acribillada junto a su marido.
Cuentan que le pegaron dos balazos; cuando cayó, un sujeto
la remató con varios tiros.
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En cuanto a Tomás y Orlando, hermanos de Luis Mario, se supo que
éstos eran lustrabotas del parque central de la localidad, pero
que también ayudaban al hermano en el negocio, es decir que, tras
la fachada de trabajo, también vendían droga.
La policía ya capturó a sospechoso
El implicado negó los cargos w Dijo que vende empaques para vehículos.
Uno de los presuntos responsables de la masacre fue capturado ayer aproximadamente
a las ocho de la noche en la Comunidad Tutunichapa I, de San Salvador.
Carlos Mauricio Barraza fue arrestado en el pasaje principal de la referida
comunidad, ubicada frente al Hospital Médico Quirúrgico
del Seguro Social.
Éste es acusado como el que acribilló a Ángela Espinal
y a Luis Mario Portillo Cruz.
Según el comisionado Douglas García Funes, subdirector de
investigaciones policiales, quien participó en la captura, el sujeto
es uno de los narcotraficantes de la referida comunidad, lo que comprueba
que la razón de la múltiple ejecución fue por problemas
de estupefacientes.
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Arrestado. Carlos Mauricio Barraza, presunto asesino.
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Ayer, al cierre de esta nota (9:00 p.m.) la PNC se esforzaba por capturar
a otro narcotraficante vinculado a la masacre que también reside
en una colonia de San Salvador. La policía trataba de hacer los
arrestos antes de las 10:30 p.m. cuando expiraba el término de
flagrancia.
Esfuerzos similares se hacían en Sensuntepeque, donde la corporación
policial buscaba a otros dos implicados entre estos un pandillero quien
la hizo de santero, es decir, quien vigiló a los Portillo
Cruz.
La identificación de los presuntos responsables se dio a través
de retratos hablados y colaboración que hubo de parte de testigos
del crimen.
La droga que Luis Mario Portillo vendía en la Colonia Argentina,
donde perpetraron la matanza, era surtida por narcotraficantes de la Tutunichapa
I, según lo afirmó García Funes.
Según el jefe policial, entre Luis Mario Portillo y Carlos Mauricio
Barraza, habría una relación comercial por droga, aunque
de momento se desconoce con exactitud las razones que habrían llevado
a Barraza a ajustarles las cuentas.

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