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| Desolación. Nadie llega al cuadro de
solemnidad. Foto EDH/Lissette Monterrosa |
Alejandra Dimas
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
En el cementerio general La Bermeja hay un sector que no es visitado por
nadie en la tradicional celebración del Día de los Difuntos.
Se trata del área de pobres de solemnidad.
A pesar de que hay cientos de cadáveres enterrados en el mencionado
cuadro, no hay cruces, lápidas ni flores de colores.
Tampoco hay madres que lloran desconsoladas por el hijo que no volverán
a ver, ni viudas que sollozan por el difunto marido.
La mayoría fueron indigentes o murieron en circunstancias violentas,
sin que ningún familiar se percatara o reclamara el cuerpo en el
Instituto de Medicina Legal.
Otros eran ancianos que pasaron sus últimos días abandonados
en asilos o instituciones de caridad. Pero el albergue solicitó
espacio en esa zona por no contar con los 40 dólares que cuesta
el derecho de sepulcro en una fosa de La Bermeja.
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Somos responsables de enterrar
a indigentes y desconocidos
Ever Rodríguez
Jefe de cementerios.
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Esos gastos los asume la municipalidad, tal como lo explica Ever Rodríguez,
administrador de cementerios.
Aquí no sólo enterramos cadáveres desconocidos,
sino que indigentes y muertos que vienen en féretro y con un familiar
que les respalda, pero no tienen para pagar por el derecho y se sepultan
en el área de solemnidad que está destinada para esos fines,
explicó el administrador.
Los muertos que lleva Medicina Legal son sepultados en bolsas plásticas.
Siete años después de inhumado un cadáver, se puede
cavar para habilitarle un espacio a otro finado.
Pocos cadáveres son exhumados por orden judicial para determinar
la identidad, causas de muerte o investigación de delitos.
Buscan a familia
José Manuel Pérez Vásquez, un inspector de servicio
de La Bermeja y que también hace las veces de sepulturero, dijo
que en diciembre hubo dos exhumaciones judiciales.
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| Abandonadas. Algunas tumbas refrendables no
son visitadas. Después de siete años, el espacio está
vacante. Foto EDH/Lissette Monterrosa |
El trámite fue solicitado a la Fiscalía General de la República
por familiares que buscaban a un desaparecido.
Cuando se hizo el desentierro, los familiares identificaron a los
muertos por la descripción que dieron y por lo que constaba en
el registro de Medicina Legal. Uno de los fallecidos fue llevado para
San Miguel y el otro para Jiquilisco en Usulután, manifestó
Pérez.
Fabio Molina, jefe de Estadísticas del Instituto de Medicina Legal,
dijo que en enero hubo 18 muertos sin identificar en la capital.
Casi todos están enterrados en el cementerio general, que es el
único que lo hace por solemnidad.
Recuperación de mora en espacios
El descuido o abandono en el área de puestos refrendables en los
camposantos es agobiante, reconoció Ever Rodríguez, administrador
de la oficina de cementerios en San Salvador.
Legitimar el derecho para que el féretro continúe en dicho
espacio, siete años después de sepultado, no es una acción
que realizan los familiares de los fallecidos, aseguró Rodríguez.
Tampoco llegan a la oficina para saldar la mora adquirida en el tiempo
en que se desatendió el derecho.
Pero la comuna ejecuta un plan para recuperar espacios y el déficit
en concepto de tributos.
Si pasan siete años y el familiar no refrenda el espacio
de su finado, se publican esquelas de cobro en el Diario Oficial para
que paguen la mora, dijo el administrador.
Si pasan 15 días después de la publicación
y no llega nadie a la oficina de cementerios, se le entrega a alguien
más ese derecho para que sepulte a su familiar.
A su juicio, algunos familiares no pagan porque no saben de la responsabilidad
adquirida en años anteriores.
Pero con el proyecto, la municipalidad espera que todos los ciudadanos
que no han cancelado, actualicen su estado de cuenta y liquiden la deuda.

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