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Taller de títeres.
Al salir de la escuela, pasa momentos de alegría junto a
sus amigos y compañeros de la Casa de la Juventud. Fotos:
EDH/Giovanny Lemus
Perfil:
Nació en Aguilares el 9 de julio de 1992. Sus padres,
María Ramírez y José Fernando López,
son originarios de Chalatenango. Emigraron hacia este municipio
durante el conflicto armado. Es el menor de cinco hermanos. Estudia
7o. grado en el Centro Escolar María Teresa Guzmán.
Inició los cursos en la Casa de la Juventud en el año
2000. Las asignaturas de su preferencia son Inglés y Ciencias.
He realizado varios talleres, algunos deportivos,
pero el que más me ha gustado es el de títeres.
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Enrique Carranza
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
En breves instantes se organizan todos los niños en el escenario.
Se escucha la petición para que haya silencio. Es la voz de Rolando
Humberto López, quien da las primeras indicaciones.
Cuando estén atrás del telón no hablen,
dice.
Entra en escena un títere rojo, hecho de felpa, tela y cartón,
al cual llaman El Compadre. Ésta es la historia
de una familia que sufre de violencia intrafamiliar a causa del alcoholismo,
se escucha en el fondo.
Luego de una breve reseña de lo que tratará la obra, entran
más personajes, entre ellos, el esposo, la esposa, el hijo y un
mesero.
Con movimientos, gritos y voces comienzan a interactuar.
El público ríe sin saber que la alegría se mantendrá
en todo el evento.
Pasados varios minutos del intenso drama, aparece otra figura, que es
la persona encargada de explicar la moraleja del acto. Siguen los aplausos.
Así termina una velada amena y el logro de Rolando, quien a sus
12 años es el coordinador de los talleres de títeres en
la Casa de la Juventud del municipio de Aguilares.
Sus ojos café claro, el cabello castaño y sus delgados labios
expresan una especie de inquietud. Su día está lleno de
actividades.
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Oficios.
En las tardes aparta un tiempo y le ayuda a su madre en los quehaceres
de la casa.
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Son las 5:30 de la mañana. La hora de ir a la escuela se acerca.
María Ramírez, madre de Rolandito, como le conocen sus amigos,
le despierta.
Hay ocasiones en que yo lo levanto, pero, en otras, él está
pendiente de que tiene que llegar temprano a la escuela, sostiene
Ramírez.
De prisa toma su vestuario: una camisa blanca y el pantalón celeste,
que son los colores distintivos del centro educativo al que asiste, mientras
la madre le prepara su desayuno.
Antes de partir, goza del amor de su mamá cuando ella termina de
arreglarle su cabello para que llegue temprano a clases.
Sus zapatos recién lustrados recorren varias cuadras en las principales
calles y avenidas del municipio hasta llegar al Centro Escolar María
Teresa Guzmán, en donde estudia el 7o. grado.
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Atrás del telón.
En el escenario, él es el líder. Organiza y distribuye
los personajes de la obra que están a punto de presentar.
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Pasa la mañana entre clases, en compañía de sus
compañeros.
Sus maestros, con mucho cariño describen las cualidades que le
caracterizan.
Las clases acaban de comenzar, pero lo que sabría decir es
que él es un niño muy activo y siempre está pidiendo
que le revisen las tareas, explica Mirna Guevara, orientadora.
El profesor Miguel Tobar, que imparte los cursos Lenguaje e Inglés,
dice: Él es bien dinámico y siempre mantiene buenas
relaciones con sus compañeros.
El sonido del timbre, a las 12:00 del día, marca el fin de las
actividades para muchos niños. Para Rolando, es el inicio de un
mundo entre sus títeres.
Bajo el sol y con su bolsón colgado en su espalda, comienza el
camino de regreso a su hogar. Allí le espera un delicioso almuerzo
preparado por su madre, el cual disfruta acompañado de sus hermanos
Eladio, Gabriela, Fernando y Jazmin.
A (Rolando) Humberto le gusta ayudarme haciendo oficios, sostiene
la madre, mientras le acaricia la cabeza al niño.
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Público.
Niños de todas las edades pasan momentos agradables durante
las presentaciones.
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Después del almuerzo y cambiarse la ropa, se dirige hacia la Casa
de la Juventud.
No desaprovecha ningún instante. En el recorrido se detiene en
la casa de algunos amigos para invitarles a que le acompañen. Algunos
menores le esperan en el sitio para iniciar el ensayo.
Mientras otros coordinadores instalan el telón, Rolando entra en
la oficina. Sale con una caja de cartón en la que guardan los personajes
que cobrarán vida en algunos minutos.
Él es un ejemplo para la juventud del municipio. A temprana
edad es capaz de mantener en orden a un grupo de niños de la misma
edad, recalca Rocío Menjívar, coordinadora de Arte
y Cultura.
Creatividad
Rolando es el encargado de diseñar los guiones de las obras que
representará junto a sus amigos.
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Obras.
En los actos utiliza ejemplos de la vida cotidiana, como lo que
ocurre en una familia y su entorno. Cada tema tiene una enseñanza
al final.
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Los libretos los escribimos entre todo el grupo; generalmente buscamos
temas que tengan que ver con la familia, explica.
Los jóvenes conviven en armonía; entre ellos reina la democracia.
A cada presentación que asisten, votan para decidir qué
acto representarán.
Al menos son cinco obras las del repertorio del grupo de títeres.
Una de ellas es la escuela de dragones, y otra, la violencia intrafamiliar.
Así pasan los días estos niños de Aguilares. Mientras,
en el aula contigua, otros pequeños aprenden pintura.
Aprovecha cada instante
El día para Rolando Humberto López comienza desde temprano.
Siempre tiene tiempo para hacer algo diferente. En las tardes hace sus
deberes y se dedica a las marionetas.

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