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Indiferencia. Pese a los llamados, muchos ensucian.Fotos
EDH / Wenceslao Martínez
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Wenceslao
Martínez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Las enfermedades gastrointestinales tienen
un origen cultural. Muchas son las personas que proceden de manera indiferente
al manejar la basura y crean las condiciones óptimas para que se
desarrollen plagas de moscas y otros insectos que transmiten enfermedades.
La alcaldía culpa a muchos vecinos de la suciedad en las calles;
el Ministerio de Salud clama por higiene; y los pobladores exigen depósitos
para los desechos, mientras, la crisis de dolencias gastrointestinales
tiene a centenares de niños bajo asistencia médica.
Las zonas de los mercados son especialmente sucias. En la cabecera departamental,
la alcaldía recolecta 170 toneladas de basura cada lunes; el resto
de días son diez toneladas menos.
Orlando Antonio Morales, jefe del Departamento de Aseo Urbano de la municipalidad,
expresa que en gran medida esto se debe a la poca colaboración
de los vecinos.
Es frecuente para los trabajadores hallar calles sucias; en las cunetas
cada día hay bolsas de agua, cáscaras de frutas y muchos
otros desechos que son lanzados con indiferencia.
Consecuencias
Las plagas de moscas y cucarachas son enormes en puntos críticos
de la ciudad. Hay sectores en los que al pie de letreros que indican la
prohibición de botar basura, se forman montañas de esta.
Hay más problemas serios. Al menos 80 tragantes de la ciudad son
colmados cada día con suciedad. Los trabajadores de aseo dan prioridad
a los que se encuentran en el área del mercado y las calles principales.
A veces recogemos hasta tres toneladas sólo de esos lugares,
expresa el informante.
Hace dos semanas encontraron nuevas dificultades. Las barrancas La Periquera
y Santa Lucía han sido usadas por inescrupulosos para arrojar ripio;
en otras, pobladores han improvisado botaderos de basura.
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Frecuente. En el suelo, cerca de las ventas, hay desechos..Fotos
EDH / Wenceslao Martínez
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La alcaldía intenta impulsar campañas para
que los ciudadanos sean conscientes de la importancia de conservar el
aseo, de sacar la basura de las casas en bolsas hasta que pase el servicio
de recolección. Igual en los mercados.
Pero hay muchos que son indiferentes a las recomendaciones y luego lloran
cuando sus parientes están graves.
Sanciones que no se aplican
Las multas para quienes arrojan basura en sitios no autorizados
son de poco más de 57 dólares, según explican voceros
de la alcaldía.
Si se aplicaran, la gente protestaría, comentó
una comerciante, al recalcar que es una de las pocas maneras en que se
podría educar a la ciudadanía para mantener el aseo en sitios
públicos. Son muchos los vecinos que admiten que no han sido formados
para la higiene y que raras veces les enseñan la importancia de
la limpieza y que ven el problema con indiferencia.
Consecuencias
En El Salvador se padece de numerosos casos de enfermedades gastrointestinales
que enferman y a veces matan a muchos niños. El origen de esto
se llama suciedad.
El doctor Rafael Enrique Guerra Alarcón, director del Sistema Básico
de Salud Integral, detalla que la basura conlleva a la proliferación
de moscas y cucarachas. Las primeras son las principales transmisoras
de microorganismos que provocan diarreas.
Sacar la basura a la calle en bolsas plásticas bien cerradas al
momento de pasar los camiones recolectores, y mantener cubiertos los recipientes
con desechos en el interior de las casas, son las principales recomendaciones
que hace.
A estas dificultades se debe agregar la considerable cantidad de inundaciones
en sectores urbanos, ocasionadas especialmente por obstrucciones en la
red de alcantarillas, debido a la basura lanzada por vecinos.

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