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Clave. El jugador que puso el desequilibrio en Santa Rosa intenta
llevarse a Dago Portillo, meta jaguar. Foto
EDH/ Lissette Lemus
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Mauricio
Antonio Qüehl
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
El destino no sólo ha sido ayer benevolente con Municipal Limeño,
sino también con aquel que le ha llevado a verse bien en los juegos
anteriores.
Cristian Santamaría es quien ha permitido que el club santarroseño
tenga ritmo de juego y proyección hacia el frente de ataque. También
le ha dado la pausa cuando el rival ha querdi ahogarle.
Ayer pudo pasar de héroe anónimo a súperhéroe
protagónico. Marcó el gol que acabó con el maleficio
que Limeño tenía desde hacía diez meses.
Y lo hizo cuando al minuto 35 buscó un balón que había
enviado al centro del área el "Caballito" Jovel. El mediocampista
se elevó para intentar conectar el esférico de cabeza, pero
lo único que hizo fue contraminarlo con el defensor que le marcaba.
Pero antes de que el balón cayera al suelo, Cristian alcanzó
a pegarle con su botín izquierdo. Dagoberto Portillo buscó
como pudo darle alcance, pero se quedó en el intento.
Estalló el júbilo en las gradas y el semblante serio de
Santamaría dio paso al de alguien que desbordaba éxtasis
en su camino al festejo.
La verdad es que sí me siento muy contento de haber ayudado
a que Limeño terminara con esta mala racha. La alegría de
la afición hace sentir muy satisfecho, valoró el jugador.
Pero este es el fruto del trabajo de todos, porque todos nos estamos
esforzando para sacar adelante al equipo, aclaró.
Santamaría añadió que ahora lo que importa
es seguir viviendo este tipo de alegrías. Por ello hay que seguir
ganando. "Dios mediante y lo logremos". concluyó
el catracho.

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