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¡Ladrones, ladrones!. Con este canto despidió
la hinchada capitalina al Alianza. Los torcedores no le perdonaron
el mal partido contra el Águila. Martín García
fue el más abucheado. Fotos EDH/Nelson
Dueñas
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William
Alfaro
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
En la radio los comentarios de un ex aliancista y pampero
golpearon fuerte en los oídos de los seguidores albos.
El chileno Raúl Toro, otro era vieja gloria del Alianza mostró
por completo su desencanto con la actuación de ambos equipos. Un
mal partido.
Ambos equipos se han perdido en la imprecisiones y en los malos pases...
parece un partido de ping pong, manifestó Toro a través
de los micrófonos de la Radio Cadena Monumental.
En el Mágico González no era necesario escuchar las palabras
del sudamericano, bastaba ver las caras largas de los seguidores de ambos
equipos que continuamente tenían un poco de desahogo en el ya tradicional:
¡A la gran puta!.
Un partido que podrá pasar a la historia como la agonía
de un clásico que poco a poco ha ido perdiendo el apoyo de lo aficionados.
Para muestra las gradas vacías del ex Flor Blanca.
El resultado y la inoperancia molestó a migueleños como
a capitalinos. Por eso no me gusta venir al estadio. Siempre me
voy enfermo, dijo un seguidor albo en voz alta minutos antes de
que terminara el partido.
Uno que sufrió los desplantes de la Turba Blanca fue el colombiano
Martín García, a quien no se le perdonó ningún
error frente al marco de Henry Hernández.
Al minuto 80, Juan Ramón Paredes mandó a la cancha a Rafael
Zelaya por el cafetero. En el Vietnam tanto como en la tribuna el abucheo
fue el signo de despedida para García.
Pero el final fue más demoledor. Con el pito de Ramón Migdonio
Argueta llegaron los gritos de ¡ladrones, ladrones, ladrones!.
Ramiro Carballo, uno de los pocos jugadores albos que se quedó
después del final, manifestó: Hay que tener paciencia.
Sé que la gente quiere resultados y más en equipo como es
Alianza. Hay que tener calma. Hay que creer en este grupo, indicó
Carballo, quien estuvo cerca de anotar al minuto 88.
Los más conformes fueron los seguidores emplumados que incluso
pidieron algunos autógrafos.

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