elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

La Ultra Blanca fue el mayor enemigo

Los aficionados mostraron todo su descontento con el mal juego mostrado en el clásico nacional

Publicada 14 de febrero 2005, El Diario de Hoy

“¡Ladrones, ladrones!”. Con este canto despidió la hinchada capitalina al Alianza. Los torcedores no le perdonaron el mal partido contra el Águila. Martín García fue el más abucheado. Fotos EDH/Nelson Dueñas

William Alfaro
El Diario de Hoy

deportes@elsalvador.com


En la radio los comentarios de un ex aliancista y pampero golpearon fuerte en los oídos de los seguidores albos.

El chileno Raúl Toro, otro era vieja gloria del Alianza mostró por completo su desencanto con la actuación de ambos equipos. “Un mal partido.

Ambos equipos se han perdido en la imprecisiones y en los malos pases... parece un partido de ping pong”, manifestó Toro a través de los micrófonos de la Radio Cadena Monumental.

En el Mágico González no era necesario escuchar las palabras del sudamericano, bastaba ver las caras largas de los seguidores de ambos equipos que continuamente tenían un poco de desahogo en el ya tradicional: “¡A la gran puta!”.

Un partido que podrá pasar a la historia como la agonía de un clásico que poco a poco ha ido perdiendo el apoyo de lo aficionados. Para muestra las gradas vacías del ex Flor Blanca.

El resultado y la inoperancia molestó a migueleños como a capitalinos. “Por eso no me gusta venir al estadio. Siempre me voy enfermo”, dijo un seguidor albo en voz alta minutos antes de que terminara el partido.

Uno que sufrió los desplantes de la Turba Blanca fue el colombiano Martín García, a quien no se le perdonó ningún error frente al marco de Henry Hernández.

Al minuto 80, Juan Ramón Paredes mandó a la cancha a Rafael Zelaya por el cafetero. En el Vietnam tanto como en la tribuna el abucheo fue el signo de despedida para García.

Pero el final fue más demoledor. Con el pito de Ramón Migdonio Argueta llegaron los gritos de “¡ladrones, ladrones, ladrones!”.

Ramiro Carballo, uno de los pocos jugadores albos que se quedó después del final, manifestó: “Hay que tener paciencia. Sé que la gente quiere resultados y más en equipo como es Alianza. Hay que tener calma. Hay que creer en este grupo”, indicó Carballo, quien estuvo cerca de anotar al minuto 88.

Los más conformes fueron los seguidores emplumados que incluso pidieron algunos autógrafos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW